Andrés Amador: arte y diseño en la arena

Andrés Amador: arte y diseño en la arena

27 de febrero del 2011

Cada día surgen en el mundo nuevos artistas y nuevas formas de concebir sus creaciones. Son pocos los casos en que sus obras encuentran como escenario paisajes naturales o espacios al aire libre. Arte y naturaleza unidos en un mismo concepto son aún una novedad para nuestro tiempo.

Andrés Amador es un polifacético artista californiano de veintiséis años que ha utilizado las playas de San Francisco para crear una serie de dibujos de grandes dimensiones. Reemplaza el pincel por un rastrillo y pinta sus diseños en la arena y a la orilla del mar. Es escultor, fotógrafo y diseñador. Su arte se ha reproducido por más de cinco años, completando así, más de cien composiciones que pueden llegar a medir hasta 150 m de largo x 100 m de ancho.

El trabajo de Amador parte de la realización de bocetos que son trabajados con anterioridad en un computador. Después de crear varias versiones y escoger la mejor composición, espera la llegada del día apropiado para dibujarlo en la playa, teniendo en cuenta el comportamiento de la marea y la incidencia de la luz del sol sobre la arena.

Cuenta con la ayuda de un rastrillo y de un equipo de personas dirigidas por él para realizar sus inmensos dibujos. Cuando llega el momento adecuado, su trabajo se convierte en un escenario donde los protagonistas son el artista, el espectador, la playa y el mar. El objetivo de su creación artística es reflejar y traer a la memoria del observador la grandeza del paisaje y de la naturaleza que nos rodea y, a la vez, hacer que la gente sea consciente de la belleza de nuestro entorno y del planeta en el que vivimos.

El trabajo de Amador es muy sistemático. Realiza sus diseños en un computador con la ayuda de cálculos muy exactos y sin la posibilidad de que exista un margen de error. El trabajo realizado en bocetos previamente es muy elaborado y estudiado para buscar la perfección en sus formas y límites, porque sólo puede ser efectivo en horas de sol y con la marea baja.

Su arte es denominado “arte efímero”, porque, después de varias horas de trabajo y de lograr resultados sorprendentes, sus dibujos desaparecen con la llegada de la marea. Son borrados por completo por las olas. Una fotografía y la reacción de los espectadores son el medio para recordar y darle un resultado final a su trabajo. El artista considera que gran parte del éxito de su obra está en trabajar a gran escala y que sus dibujos existan por poco tiempo, porque son los factores que más llaman la atención del público.

El artista californiano no le da importancia al hecho de que su trabajo sea borrado por el mar. Una vez termina, se para a mirarlo, le toma algunas fotos,  y lo deja ir para siempre. Para él es una forma de expresar la realidad de la vida. Vivir, crear, dar, amar, dejar ir, dejar ser, volver a nacer una y otra vez, vivir el presente y conocerse a sí mismo, son pensamientos que lo han influido a través de su vida y que hacen parte de su expresión artística.

Su meta más importante como artista es promover la conciencia de sí mismo en cada persona. Su arte es entendido como una forma de reflexionar y entender la grandeza en cada uno de nosotros y en el mundo que nos rodea. Considera fundamental la conexión con un estado superior de conciencia y entender nuestra realidad más allá de lo que vemos con nuestros sentidos.

Sus experiencias como artista y diseñador lo han llevado a tener distintas fuentes de inspiración. Una de ellas, la naturaleza de los movimientos realizados en la danza. Experimentó con bailarines el origen de la improvisación y el fluir de los cuerpos. Trabajó la expresión y el movimiento y empezó a practicar el arte del “performance” en escenarios de diferentes ciudades. Una profunda investigación sobre este tema lo llevó a crear esculturas a gran escala.

Con el tiempo y tras varios años de trabajo, surgió en él la inquietud de estudiar la naturaleza de las artes, y así llegó a interesarse por la geometría sagrada: fractales, ilusión óptica, formas, símbolos y proporciones existentes en nuestro entorno. En sus dibujos encontramos con frecuencia figuras geométricas y formas exactas. Para Amador, las matemáticas y la geometría son particulares y contienen un poder especial. Fue a través de ellas que el ser humano pudo encontrar una guía para vivir y, a la vez, entender el orden del universo y las leyes de la naturaleza. Por eso las encontramos de manera constante en su obra.

En la actualidad, Amador planea viajar por todo el continente y encontrar nuevas playas donde pueda trabajar con diversos elementos de la naturaleza, como montañas y rocas para enriquecer su obra.

www.andresamador.net

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