BEMOLES – Colombianos e ingleses juntos en la misa de Bach

BEMOLES – Colombianos e ingleses juntos en la misa de Bach

15 de enero del 2011

Lo que bien inicia, bien termina. Puede que el dicho del refranero español no corresponda exactamente a esas frases, pero lo importante es que se aplica a la interpretación de la Misa en Si menor de Bach, que se realizo en el Teatro Heredia, con motivo del festival de música de Cartagena en la noche del jueves pasado. Una entrada sin titubeos del coro de la ópera de Colombia en el Kirie de inicio, fue el presagio de una noche de las buenas en este certamen anual.

La dirección de la obra estuvo en las manos de Stephen Layton director de la City of London Sinfonía, que fue el respaldo de coro y solistas internacionales para esta misa correspondiente al rito católico, algo curioso en las composiciones de Bach, quien era luterano. Sería profuso  y hasta confuso referirse a cada uno de los fragmentos de la misa, 27 en total, en los cuales la genialidad del compositor incluye interesantes variaciones en los grupos instrumentales de cada sección, en las voces de solistas y también en las que solamente  actúan coro  y  orquesta.

Pero sí vale la pena destacar el grupo de los vientos de madera, especialmente la flautista Karen Jones y los oboístas Daniel Bates y Helen McKeen quienes tocaron también los cornos ingleses que juegan un papel destacado en varios de las temas. Igualmente el primer chelo de la orquesta (Sherman  Paul) quien se ha distinguido en varias ocasiones. Los solistas vocales estuvieron a la altura del éxito general del montaje musical, sobresaliendo la elegante mezzo soprano irlandesa Paula Murrihy y el bajo barítono Christopheren Nomura, aunque las intervenciones de Dawn Upshaw (soprano) Yulia van Doren (soprano) y el tenor colombiano Hans Mogollón complementaron el buen suceso de la jornada.

Para mí y para muchos la sorpresa fue el coro de la ópera de Bogotá dirigido por Luis Díaz. Lo único para anotar es que sobra el movimiento de algunos de sus integrantes marcando el compás. ¿Se imaginan los lectores el aspecto del escenario si todos sus miembros imitaran a sus compañeros moviendo  sus cabezas al ritmo de la música? Ningún director podría terminar la representación. Y hablando de director el serio señor Layton, debió trabajar muy juiciosamente en los ensayos. Sin exagerado movimiento corporal condujo a buen puerto esta bellísima obra a la que el compositor dedicó muchos años de trabajo discontinuo. Muchos aplausos y varias salidas al escenario.

En la mañana Allifranchini continuó la serie de obras para violín solo, esta vez la sonata No.1 BWV 1001. El presto final lo hizo a gran velocidad demostrando su virtuosismo. Bien hubiera podido tomarlo un poco más lento. El artista me comentó que no había traído su Stradivarius, por la excesiva humedad de la ciudad.

El festival siempre realiza una obra por encargo a un compositor colombiano. En esta ocasión fue escogido el joven santandereano Fabián Roa, quien presentó “Danzas Mentirosas” para viola, arpa y flauta, una combinación que ya había sido escuchada en un par de oportunidades. Roa explicó que el nombre hacia una relación entre algo bello y sublime como la música, que deseaba contrastarlo  con la dura realidad de la violencia colombiana. Muy aplaudido autor e intérpretes al final.

El mediodía llegó a la iglesia de Santo Toribio con la música del cuarteto Brentano y Roberto Diaz en la viola como quinto integrante, para  interpretar el quinteto opus 87 de Mendelssohn, cuyo tercer movimiento Adagio, fue el mejor de una versión seria, precisa y llena de esos buenos detalles que requiere la música de cámara.

Cartagena de Indias, enero 14 de 2011

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