Caballero íntimo

Caballero íntimo

5 de diciembre del 2010

Cuando Luis Caballero murió en Paris, dejó una nota a mano en la que le entregaba toda su obra a su hermana Beatriz. Cuadros y dibujos guardados en arcones que habían cruzado muchas veces el Atlántico, cuadernos con sus diarios personales, con ilustraciones de sus amantes, aventuras amorosas perversas y drásticas que lo condujeron repetidas veces al infierno, como narra en sus óleos y dibujos.

Beatriz cuenta que quedó tan abrumada que guardó todo en talleres, en el apartamento, en cajones aquí y allá. Pero con lentitud y el apoyo de Juan Camilo Sierra, el último curador de la obra de Caballero, ha hecho público su legado de a poco. Se trata de 68 dibujos eróticos de un formato pequeño que les imprime un carácter especial que llama a la observación.

En estos relatos íntimos el detalle, los recuerdos recreados con la plumilla y la tinta, el carboncillo y los pasteles, hacen de la exposición y el libro Luis Caballero erótico una revelación. Caballero los pintó para sí mismo, para su propio placer, sin la intención de ser exhibidos. El choque de estos dibujos pequeños con el público inquisidor y curioso puede producir reacciones inesperadas, desde el morbo o la complacencia, hasta el rechazo. Muchos son bocetos que siguen hablando, atreviéndose a hacer público algo tan tabú como lo es el amor homosexual.

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