Cosmética verde

Cosmética verde

26 de julio del 2012

Escrito por Vicky Weinstein

¿Sabía usted que en cremas, champús, desodorantes y perfumes hay sustancias tóxicas para la salud humana como metilparabeno, etilparabeno, propilparabeno, butilparabeno y dietilftalato? ¿Le habían contado qué algunos de estos componentes han sido relacionados en investigaciones médicas con enfermedades como cáncer, alteraciones hormonales, dermatitis, reacciones alérgicas y asma?  ¿Sabía que maquillaje, jabones y perfumes, antes de ser comercializados, son probados en animales como perros, gatos,  conejos y ratas de laboratorio?. ¿Que las plantas utilizadas como ingredientes de cosméticos son cultivadas con pesticidas y que los empaques de los cosméticos después de usados generan gran contaminación ambiental?

Natura

Ahora que lo sabe, es bueno que también sepa de la existencia un grupo de colombianos que ya empezó a adoptar la tendencia hacia cosmética sostenible, implantada en Europa y en Estados Unidos, donde crece el hábito de preferir productos de aseo, uso personal y de belleza sanos, ecológicos y amables con el planeta. Compradores conscientes que revisan las etiquetas de lo que consumen y que están preocupados por saber de dónde provienen los ingredientes de los cosméticos.

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En Europa, el fenómeno de la cosmética sostenible, la eco-cosmética o la cosmética verde es un mercado que mueve anualmente más de 2 mil millones de euros, según el informe de European Natural Cosmetics Market. En Estados Unidos y Canadá la cifra puede ascender a los 5 mil millones de dólares al año, según la firma consultora Organic Monitor. Cifras que demuestran un compromiso verde tanto de consumidores como de empresas que cumplen estrictas normativas sobre el origen de ingredientes, extracción, fabricación, envasado y almacenamiento de cosméticos, productos de aseo y belleza. Normas que son emitidas por entidades idóneas y con experiencia como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos USDA, United States Department of Agricultura, Ecocert en Francia, BDIH en Alemania y Demeter y Soil Association en el Reino Unido.

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En el mercado mundial existen marcas como A’kin de Australia, Dr. Hauschka de Alemania, Sanoflore de Francia, Weleda de Suiza, Origins Organics de Estados Unidos, Living Nature de Nueva Zelanda o Natura de Brasil, entre otras, que le apuestan a la cosmética verde. Por ejemplo, la firma suiza Weleda fabrica desde 1921 productos formulados a partir de ingredientes naturales, procedentes de cultivos ecológicos, biodinámicos (sin uso de fertilizantes ni pesticidas) y que carecen de conservantes, colorantes, perfumes sintéticos, ni sustancias provenientes de animales muertos y tampoco son probados en animales. Sanoflore cultiva en tierras de Provenza, en Francia, más de 500 especies distintas de plantas medicinales para sus líneas de cosméticos y aromaterapia. Origins Organics, tal cual indica su nombre, fabrica cosméticos de origen orgánico para el rostro, el pelo y el cuerpo, certificados con el sello USDA y con lecitina de soya, almidón de maíz o cera de abeja de ingredientes. Dr.Hauschka usa plantas medicinales seleccionadas y componentes de homeopatía en cosméticos y cremas para el cuidado de la piel. Living Nature tiene en su catálogo productos elaborados con plantas neozelandesas, el 80 por ciento de las cuales no se encuentran en ninguna otra parte del planeta.

Natura, firma brasileña fundada en 1969 y presente en Colombia desde el 2004, y cuya filosofía es el “bien estar bien” – concepto que agrupa al individuo y el medio ambiente -, tiene la línea Ekos que se caracteriza por usar ingredientes provenientes de la biodiversidad del Amazonas como la castaña, andiroba, cacao y maracuyá que son extraídos por comunidades locales, lo que genera empleo, ingresos y evita la deforestación de la selva.

La cosmética verde ha llegado para quedarse y demostrar que la belleza, la salud, la ecología y el medio ambiente no tienen que ser, necesariamente, enemigos.