Las mujeres que narran cuerpos de mujeres

Las mujeres que narran cuerpos de mujeres

8 de mayo del 2019

Decir que la discriminación hacia la mujer ya no existe es una afirmación muy poco válida teniendo en cuenta que ocurren feminicidios todos los días, que sigue existiendo la brecha salarial laboral entre hombres y mujeres o que todavía se presentan comerciales para lavar loza en los que la única protagonista es una ama de casa.

Al pensar en ese panorama social y recordar que históricamente los hombres son los que han tenido la plataforma para hablar sobre la experiencia femenina, pero ¿qué pasa con lo que tiene qué decir la propia mujer sobre su experiencia?

Cuerpos, Veinte Formas de Habitar el Mundo‘ es una antología realizada exclusivamente por mujeres, este libro fue estrenado el primero de mayo en la edición 2019 de La Feria Internacional del Libro de Bogotá, fue publicado por Planeta bajo su sello Seix Barral. KienyKe.com entrevistó a la editora del texto, Paula Marulanda.

Marulanda conversó sobre cuál fue la idea inicial para crear un proyecto como este: “Buscaba explorar, a través de la ficción, las maneras en que escritoras colombianas narran cuerpos de mujeres y las experiencias que los atraviesan”.

Asimismo, aprovechó para hablar más a fondo sobre las veinte historias que conforman ‘Cuerpos’, “Los relatos de esta antología ofrecen miradas frescas sobre lo que puede significar habitar un cuerpo de mujer. En ellos aparece el cuerpo en su dimensión biológica, física, pero también como construcción social. Están escritos desde diferentes puntos de vista y con diversos estilos narrativos. Algunos se aproximan al cuerpo desde el humor, otros desde el dolor o el erotismo. En el libro hay historias que indagan en el placer, la infidelidad, la migración, la maternidad, el deseo, los cánones de belleza, el erotismo en la música, la amistad, el sexo, la sexualidad, las convenciones sociales, la muerte, el amor, las relaciones familiares… En varias, se revela una tensión con un ‘deber ser’ de los cuerpos de las mujeres”.

Podrá parecer obvio el porqué escoger mujeres para hablar sobre cuerpos femeninos, pero Marulanda tiene algo qué decir al respecto: “Los cuerpos de las mujeres han sido narrados mayoritariamente por hombres. Por eso esta vez me interesaba indagar en cómo narramos las mujeres cuerpos que habitamos. Pienso que un proyecto como este enriquece las representaciones del cuerpo femenino y ayuda a llenar de cierta forma un vacío que hay en la literatura”.

Al pensar en el título ‘Cuerpos’ surge la pregunta, ¿el cuerpo define a la mujer?, “Pienso que el cuerpo, tanto si es de hombre como si es de mujer, marca ciertas dimensiones de nuestra experiencia en el mundo. Ni necesaria ni exclusivamente, delimita el género. Una parte de nuestra identidad se construye sobre ciertos rasgos corporales (por ejemplo: el color de la piel, el sexo, la edad) y otras características que operan sobre nuestros cuerpos (por ejemplo: la clase, la orientación sexual). El cuerpo es también una construcción social. La experiencia de este varía según la manera en que se posicionan nuestros cuerpos en un contexto socioeconómico y cultural. Por eso no podemos hablar sobre un cuerpo de mujer, sino de cuerpos que se configuran según ciertas características y condiciones”.

La editora también habló de la experiencia del cuerpo que tiene una mujer, “No se puede hablar de una única experiencia del cuerpo, hay muchos factores y condiciones que influyen en la manera en que cada mujer experimenta su cuerpo. Por ejemplo: en este libro encontramos la historia de una mujer que se siente culpable por desear mujeres y serle infiel a su novio, y esa culpa que opera sobre su cuerpo es producto —según dice— de ser rubia, haber crecido en una cultura de machos, en una clase social alta, y haber recibido una educación católica. Están también mujeres que tienen experiencias de migración absolutamente distintas dependiendo de su edad, sus formas físicas y su contexto social.

“Vemos niñas que construyen ideas diferentes sobre el cuerpo a partir de sus juegos con Barbies. Está una madre que sufre mucho con sus tetas lactantes y permanece en su casa, acompañada por su mamá y la nana; otra que en cambio deja a su bebé en la casa, sale a trabajar a un lugar distante y a la hora del almuerzo toma un bus con sus tetas cargadas de leche para ir a amamantarla. También somos testigos de la fantasía erótica que tiene una mujer del Pacífico en una reunión de su comunidad, mientras ve a un hombre tocar el cununo. Dudo que una mujer de un contexto más urbano y con otros códigos culturales experimente el erotismo de esa misma manera. En fin: la experiencia del cuerpo es una suma de factores psicológicos, físicos, sociales, económicos y culturales, y por eso es plural”.

Por otro lado, KienyKe.com también habló con Valentina Calvache, autora que cierra la antología con su cuento ‘Interiores’:

“‘Cuerpos’ es un espacio necesario para empezar a tener una conversación que parece básica pero que ha sido ignorada: ¿Dónde están las mujeres? El argumento para racionalizar la invisibilidad de las escritoras sigue siendo ‘es que no hay mujeres publicadas’, pues bien, en ‘Cuerpos’ hay un catálogo de mujeres escritoras que deben ser parte de la esfera cultural colombiana”.

Calvache también se mencionó sobre el reto y responsabilidad que asumen las mujeres que escriben, “El reto es que las condiciones económicas, sociales y culturales siempre han jugado y todavía juegan en contra de las mujeres que escriben (prejuicios, falta de recursos, invisibilización). Por otra parte, la responsabilidad es que las escritoras debemos estar hiperconscientes y resistir a esas economías, lo que implica un doble trabajo simultáneo: creativo y político”.

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