“El Caballo” de las artes marciales

23 de octubre del 2012

Fabricio Werdum, campeón mundial de Jiu – Jitsu, Judo y Muay Thai, es capaz de aplicar una llave mortal a su oponente y luego invitarlo a un asado en su casa para presentarle a “chiquillo”, su hámster.

Fabricio Werdum

¡Vai Cavalo! (¡Vamos caballo!) Así vitorean a los ganadores en Brasil, y así grita el público al unísono cada vez que Fabricio Werdum sale al octágono de pelea. Con ese nombre se le conoce en el mundo de la MMA (Artes Marciales Mixtas), donde se ha ganado un puesto entre los cinco luchadores de peso pesado más poderosos del planeta. Werdum, de 35 años, hace parte de una de las organizaciones que representa este deporte que hoy se ha convertido en el que más dinero recoge en el mundo. Para quienes no lo conocen bien, Werdum puede ser un bárbaro que pelea con sus contrincantes hasta tumbarles los dientes y reventarles la nariz, pero detrás de este campeón mundial de Jiu – Jitsu, Judo y Muay Thai, se encuentra un hombre de familia, sano y equilibrado que tiene un hámster al que llama “chiquillo”.

Fabricio Werdum

Werdum nació en Porto Alegre. A los 17 años ya era cinturón violeta en Jiu – Jitsu Brasilero. A esa corta edad decidió abandonar Brasil para ir a España, junto con su mamá, y se convirtió en entrenador de esta modalidad de arte marcial. Tres años más tarde, Werdum ya se había convertido en cinturón negro y comenzaba a incursionar en el Judo y el Muay Thai, consiguiendo en ambas el cinturón negro. En 2005 comenzó su carrera en la MMA y dos años después estaba en las filas de la UFC (Ultimate Fighting Championship), la promotora de MMA más grande del mundo.

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El caballo de Porto Alegre es uno de los luchadores más temidos del octágono de MMA, su domino del striking (técnicas de lucha en pie) y grappling (técnicas de lucha en suelo) lo hacen uno de los contrincantes más completos y difíciles de vencer. Su carta de presentación es haber acabado con el invicto de nueve años que tenía el gigante ruso Fedor Emilianenko, reconocido por ser el más grande artista marcial mixto de toda la historia, con una sumisión de triangulación con el brazo. Gracias a esto, Werdum fue el ganador del premio de la sumisión del año.

Fabricio Werdum

Cuando el réferi presenta a los luchadores y estos fijan sus ojos en el oponente, es posible ver en la mirada de Werdum la furia y las ganas de destrozar a su oponente en la primera oportunidad que le presenten. Luego surgen las patadas voladoras que hacen sangrar a chorros la cara de quien las recibe y las llaves que logran estremecer a toda la audiencia hasta que el contrincante pierde el conocimiento.

Pero en su vida diaria Werdum es un bacán. Su sentido del humor y amabilidad le abren las puertas donde quiera que vaya, e incluso, quienes han tenido que sufrir sus castigos en el octágono son sus amigos y se reúnen con él y su familia para disfrutar de un buen asado de domingo.

Fabricio Werdum

Werdum recalca la importancia de entender que las MMA no es una lucha bruta en la que cualquiera puede competir. Para hacer parte de UFC es necesario practicar alguna de las modalidades de arte marcial permitidas (Jiu-Jitsu Brasilero, Kicboxing, Muay Thai, Judo, Tae Kwon Do, Lucha Olímpica, San Shou, Jujutsu, boxeo, Karate, Sambo y Kenpo) y entrenar igual que un atleta. “Esto no es un pasatiempo. Es un trabajo y hay que entrenar duro a diario, durante varias veces al día”, cuenta Werdum, quien comenzó con el Jiu-Jitsu como un hobby para luego terminar convirtiéndose en maestro.

Fabricio Werdum

Quienes no conocen el deporte se refieren a éste como “vale todo”. Algo así como una pelea en la que cualquier tipo de ataque está permitido y donde las reglas son pocas o nulas. Nada más lejos de la realidad. “vale tudo”, es el antepasado de las MMA y en un comienzo fue sangriento y libre de penalizaciones. El deporte llegó a Estados Unidos desde Brasil a mediados de los años 20. Al principio se conformó como un evento clandestino, dadas las condiciones de las peleas. Pero ocho décadas después organizaciones como la UFC han hecho del octágono de MMA un evento deportivo único, en el que solo pueden participar expertos en artes marciales.

Fabricio Werdum

“Claro que hay reglas, y como luchadores tenemos más cuidado que cualquier otra persona porque sabemos que nuestro cuerpo está en riesgo. Siempre entrenamos de manera estricta y además vivimos supervisados por médicos que están presentes durante cada pelea, con el fin de tener todo bajo control”, comenta Werdum, quien seis horas diarias cuando está en competencia. Para él las ventajas de las artes marciales son innumerables, pero siempre hace referencia al buen estado físico, alta autoestima y paz interior. “Aun cuando sabes que cualquiera de los movimientos que aprendes en las artes marciales, te ayudan en defensa personal, te conviertes en una persona tranquila, que evita cualquier situación en la que sea posible que se presente la necesidad de recurrir a defenderse de manera física.”

Fabricio Werdum

Para Werdum lo más importante siempre es el equilibrio, y su familia cumple un papel muy importante en este aspecto. Adora su trabajo, pero siempre está cerca de las personas que más ama. Tres mujeres apoyan cada uno de sus pasos: Su esposa, con quien lleva casado cinco años; su madre, que siempre lo acompaña a las peleas y su hija de 4 años que ya entrena Jiu-Jitsu cada martes y jueves, y con quien comparte su amor por los animales, en este caso, por “chiquillo” un hámster que es mascota de ambos. “Mi hija es lo que más me motiva. Siempre pienso en ella cuando necesito fuerza”, confiesa Werdum.

Fabricio Werdum

“Mi mayor fortaleza es que soy muy guapo”, dice entre risas Werdum, luego se corrige: “Soy muy bueno en Jiu-Jitsu y se usar muy bien mis codos y rodillas en las patadas de Muay Thai”. Dice tener la suerte de poder hacer lo que más le gusta en la vida, y que como añadidura no tiene jefes que lo molesten. “No hay nada como las artes marciales, te disciplinan y calman el espíritu. El luchador cuenta que fumó hasta los 20 años y tomaba como un adolescente que siempre espera el fin de semana para irse de fiesta, ahora esas actividades están lejos de su panorama y su cuerpo y mente se lo agradecen.

Fabricio Werdum

La alimentación es una parte muy importante de su trabajo, y aunque a veces se antoja de una hamburguesa, aprendió a darle nutrientes de verdad a su organismo. Toma suplementos vitamínicos y prefiere las carnes orgánicas de pollo y res. Los frijoles y el arroz también hacen parte de su dieta, como buen sur brasilero que es.

Fabricio Werdum

Admira con devoción a uno de sus compatriotas luchadores: Wanderlei Silva, con quien no solo comparte asados dominicales sino que también entrenan y se han vuelto confidentes cercanos. “Con él sí que sería difícil luchar. Es uno de mis mejores amigos”, dice Werdum.

El  hip hop y una buena samba inspiran a “El Caballo”, pero por ahora espera terminar el  año como comentarista de MMA y embajador mundial de la UFC. En el 2013 se dispondrá a conseguir el premio de peso pesado. Su gran inspiración es su propio triunfo con Fedor Emilianenko: “Es la pelea más bonita de mi vida. Gané con una sumisión de Jiu-Jitsu que acababa de aprender, no llevaba ni un mes practicándola. Así que uno debe tener claro que todo es posible en la vida.”

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