Entrevista con el exorcista

Foto: Jair Espitia

Entrevista con el exorcista

6 de octubre del 2017

Desde siglos atrás se ha hablado que Dios creó el universo y todo lo que hay en él. De entre todas sus creaciones, el Ser humano es la más bella, su consentida; tanto que decidió darle algo que no le había regalado ni a sus ángeles más hermosos: el libre albedrío. La capacidad de elegir entre el bien y el mal, en caso de equivocarse pedir perdón y ser perdonado. Algunos ángeles, celosos de la decisión de Dios se rebelaron y fueron expulsados. Son ángeles caídos. Desde entonces hay un Dios y un Demonio;  bien y mal; cielo e infierno.

Con motivo del estreno de la segunda temporada de ‘El Exorcista’, protagonizada por Alfonso Herrera y transmitida los viernes a las 10 de la noche por Fx, Kienyke.com habló con Monseñor Andrés Tirado, un  exorcista. Con más de 15 años “al servicio de Dios como soldado en la lucha contra el mal”, monseñor ha realizado un número aproximado de 5 mil exorcismos. Asegura, para quienes son más escépticos, “Si vieran de cara el mal como yo lo he visto, sabrían que Dios existe”. 

Su oficio lo ha llevado a que entidades malignas traten de asfixiarlo, lo tiren de la cama, no lo dejen dormir, lo maldigan y lo amenacen. Pero para él es mucho más importante cumplir su misión en el mundo: darle paz a los perturbados. 

Tirado perteneció a varias comunidades Católicas Apostólicas y Romanas, hasta que en el año 2000 ingresó a una Iglesia Católica Apostólica Antigua donde terminó sus estudios y recibió las ordenes sagradas del Diaconado y el Presbiterado. Posteriormente se unió a la Iglesia Apostólica Primitiva Católica y Ortodoxa Rito-Sirio-Bizantino (España) y luego a la de Palma de Mallorca (España). 

Además es fundador y presidente de la Iglesia Congregación Sacerdotal Internacional – Católicos Independientes.  Y así, más preparado que un kumis, se dedica desde su congregación a la liberación espiritual; a la sanación física, emocional y psicológica. Y por supuesto, a los exorcismos. 

¿Cómo ser un exorcista?

Series y películas como ‘El Exorcista’, ‘El exorcismo de Emily Rose’, ‘El Conjuro’, ‘El Rito’, entre otras, nos han enseñado que las personas en estado de posesión giran su cabeza 360 grados, levitan, mueven y rompen objetos con su mente, hablan en lenguas antiguas con voces de ultratumba y se degradan físicamente hasta el punto de verse monstruosas. Un cóctel de características que  solo podrían ser fruto de la imaginación del hombre y ejecutadas por la magia del cine. 

Sin embargo, Tirado dice “Todas esas cosas realmente suceden, algunas películas caricaturicen la posesión. Sin embargo, yo he tenido casos peores que los que ha retratado el cine”. 

Por lo general, el conocimiento para la realización de exorcismos pasa de un sacerdote veterano a uno más joven. En el mundo, según Andrés Tirado, solo existen dos seminarios para exorcistas puesto que el tema en el Vaticano no es visto con buenos ojos.

Foto: Jair Espitia

“En el mundo hay dos seminarios de una duración de cuatro a cinco días cada uno. Uno se dicta en México y otro en  Roma. Siquiatras, psicólogos y exorcistas dan capacitaciones, pero no existe una escuela como tal. La experiencia se adquiere de un cura experimentado a uno joven. Por otro lado, la Iglesia Católica está dividida, los conservadores no quieren nada de esos temas ya sea porque son fieles a la teología científico crítica (no creen en posesiones), por no enchichorranarse o porque les da miedo”. Por este motivo, Tirado decidió ser un católico independiente. 

También dice que hay “saca-Chuquis’, como jocosamente les llama a sus colegas, en todas las religiones, cada uno con sus técnicas y rituales. Pero antes que nada, hay que tener claro cuáles son los tipos de posesiones que existen y el por qué ocurren.

¿Por qué ocurre una posesión demoníaca? 

Monseñor se acomoda en la silla. Tiene la mirada apagada. Explica la naturaleza de su oficio  con la paciencia de un maestro. Viste de camisa roja; pantalón, blazer y sombrero negro. De su cuello cuelga un enorme crucifijo plateado y en el dedo anular de su mano derecha lleva un anillo con una piedra amatista, que según él sirve de protección, aunque la mayoría de exorcistas prefieren el ónix. 

Explica que la posesión no se da porque sí. Puede ocurrir por cuatro razones. La primera, que se juegue tabla ouija, se hagan invocaciones o rituales que “le den entrada al enemigo”. Segundo, por un trabajo de brujería que le envíe un espíritu para hacerle daño. Tercero, un espíritu heredado que pase de generación en generación. Cuarto, ser una persona débil espiritualmente y estar estar en un desierto, cueva, cementerio o lugar donde ocurrieron masacres o se hicieron rituales y hay una o varias entidades listas para poseer un cuerpo. 

“Posesiones fuertes son una en un millón que aparecen rara vez en el mundo. Hay unas más fáciles de exorcizar, que son las posesiones clase A de espíritus desencarnados de personas que vivieron y no quieren abandonar este plano terrenal. Los tipos B, son demonios. Algunos exorcistas no han tenido de estos casos, pero yo sí, incluso peores de lo que relata el cine. Los de los niños son tremendos, caminan por el techo, se rompen vidrios, levitan cosas, un niño de ocho años hay que cogerlo entre 10 hombres (…) Los espíritus son compuestos de energía electromagnética y por eso manejan la materia, canalizan objetos, estallan bombillos, se prenden fuego y se apagan, y se contorsionan de forma sobrehumana. Sin embargo, son más frecuentes las posesiones leves”. 

 

Asegura que no necesariamente un espíritu o demonio se apodera de un cuerpo, ha llegado a sacar hasta 50 y 70 entidades malignas de una persona. También advierte que aveces la sugestión juega malas pasadas, y hay quienes se creen erradamente en estado de posesión. Antes de realizar un exorcismo, la persona debe haber pasado por cambios extremos en su vida como escuchar voces y sentir que tiene algo dentro, deseos de suicidarse, repulsión contra lo espiritual, ruina, sentirse enfermo y no reflejarse en los exámenes médicos, amanecer con moretones y rasguños de la nada.

Antes de realizar una liberación, la persona debe ser revisada por médicos, sicólogos y siquiatras, el exorcista es la última opción. “Si es un caso terrible, lo primero que hago es un tratamiento a la familia, por lo general cuando están en grado alto de posesión, se aíslan, no comen ni se bañan, no quieren contacto con nadie. Les envió novenas y oraciones para ir preparando el terreno, eso hace que esta entidad o entidades se alboroten. Después de un tiempo voy a la casa o me lo traen a la oficina y empezamos el ritual, rezo unas letanías y se empieza la batalla con la oración”. 

Si ha visto películas de esta índole seguramente habrá escuchado en alguna escena de boca del exorcista -‘demonio dime tu nombre’-. Esta es la explicación. 

“Lo más difícil es que los demonios den el nombre verdadero, porque el nombre tiene la esencia íntegra del ser y en los ángeles caídos es un nombre de poder con el que yo lo puedo dominar. Es como si le arrebatara la fuerza y de esa forma lo puedo expulsar. Pero pueden pasar días, meses o años antes de que lo revele. Cuando se logra decir es porque se ha hecho un trabajo espiritual muy grande de parte de la familia y el exorcista. Ahí el trabajo ya está hecho en un 80 o 90%. 

Por otro lado, hay rituales específicos para ciertos tipos de demonios. Así trabajo el problema de forma más contundente, es como si usted tuviera una gripa y le enviara un medicamento, pero no tiene resultado. Pero si le hago unos exámenes y veo que tiene tal virus le apunto al medicamento que es. El nombre es la estructura orgánica cuántica del ser que está ahí, por eso es tan importante”. 

Luego de realizar un exorcismo, se procede a hacer una rehabilitación mental al paciente, y por supuesto, hacerle un seguimiento por si la entidad regresa. Sin embargo, hay quienes no cuentan con tanta suerte y mueren en posesión.

“Un exorcismo desde le vaticano puede tardar cinco, diez o quince años antes de aprobarse. Hay una burocracia tenaz, por eso, soy independiente. Si alguien muere en ese estado, su espíritu va donde tiene que ir. Al deshacerse el cuerpo, la entidad tendrá que abandonarlo porque biológicamente su caparazón se destruye. Dios nos creó para estar con él, pero si usted se resiste y se va con el mal, pues Dios no lo va a obligar, porque el hombre tiene su libre albedrío”, expresa Tirado. 

Pero cuando la persona en vida decidió darle su alma a Satanás o rendirse ante el demonio que la tiene poseída, se llega a un estado de fusión o integración en la cual prácticamente no se puede hacer nada. Pero para que esto ocurra, la persona debe desear estar con esa entidad, consciente o inconscientemente. 

¿Cuál es el objetivo de estas entidades? 

¿Cómo logran los demonios entrar a un plano terrenal? ¿Cuál es su objetivo? Monseñor no titubea para explicar “Para que ellos pasen a este lado alguien tiene que abrir los portales (Ouija , invocaciones, rituales). Engañan al ser humano dándole lo que pida o lo que más desee. Su objetivo es lograr que el hombre se aleje de Dios y de este modo hacerlo sufrir. Esa es su revancha”. 

Si hacer contacto con el mal, es aparentemente fácil ¿por qué no ocurre de la misma con un ser divino? “Espiritualmente se debe estar muy bien para tener un contacto divino, además, no es lo que usted quiera, es lo que Dios quiera. En cambio, el enemigo no, él le da lo que usted quiere y lo tienda. No se puede poner al demonio al nivel de Dios, ellos eran ángeles maravillosos, pero la embarraron y están aislados. Dios es supremo yel poder del demonio es limitado, por más que trate el enemigo no puede destruir las cosas de Dios”. 

Monseñor Andrés Tirado no tiene fecha de retiro. Sabe que Dios le dio un don y quiere utilizarlo en pro de la comunidad hasta que el mismo Dios se lo permita. Es consciente que si en la Iglesia hay sacerdotes que no creen en materia de exorcismos, mucho menos lo hará un ciudadano corriente. Le gustaría que hubiese más creyentes al respecto y para ello finaliza diciendo “Para entender esto hay que experimentarlo. De resto es muy difícil que la gente crea”.