El nuevo proyecto de Richard Blair

El nuevo proyecto de Richard Blair

22 de mayo del 2011

Si alguien sabe cómo dar con buenos proyectos musicales, es Richard Blair. El inglés que llegó hace 19 años a Colombia y ha producido  discos de Carlos Vives, Totó la momposina, Aterciopleados,  Sidestepper y Choquibtown. Su último proyecto, en su mayoría colombiano, se llama La Chiva Gantiva, una agrupación que nació en Bruselas hace siete años, y a pesar de nunca haber tocado en Colombia, ha sido nominada a los premios Shock y llena las plazas de los festivales más importantes de Europa, como el Fusion Festival de Alemania, y el Festival Bevrijdings, en Holanda.

Verlos tocar es sentir una corriente eléctrica que no permite que el cuerpo se quede quieto. Ellos lo definen como un grupo “bruseleño” violento en su folclor, que pone en valor la música colombiana sin separarse de muchas influencias modernas menos tradicionales. Una mezcla de ritmos afrocolombianas con algo de rock y funk. El grupo está conformado por tres colombianos ‒Natalia Gantiva, Rafael Espinel y Juan Bernardo Martínez‒, un vietnamita, un francés y dos belgas.

La cosa comenzó como todo: por casualidad. “Nata”, “Rafa” y “Juanbe” se conocieron en Colombia, donde cada uno tenía su propio plan de proyecto musical. Dicen que el afán adolescente de irse de la casa y buscar nuevos horizontes los llevó a Bruselas, a donde llegaron cargados de marcas, tambores y gaitas. No habían terminado de desempacar cuando nació La Chiva Gantiva. El nombre viene de Algo muy colombiano como es la chiva y el apellido de Natalia, que es de ascendencia chibcha.

Con la necesidad de sentirse más cerca de su tierra, se reunían a tocar en su casa de la rue de Garibaldi. La bulla de las gaitas y las tamboras les valió una fuerte enemistad con los vecinos y los llevó a tener que tocar en parques y plazas públicas. Eso no importaba, estaban listos para comerse el mundo. Pagaron la novatada de tocar a la intemperie en un invierno belga. Recuerdan una vez que salieron a un parque mientras nevaba; la gente pasaba y los miraba como si estuvieran locos. Y lo estaban. El producto de ese día fueron manos y tamboras agrietadas.

De ahí hasta donde están ahora han recorrido un camino largo de lucha y persistencia. No se quedan quietos un momento y siempre buscan nuevas formas de mover la banda. Lo que comenzó como un plan de fin de semana los llevó a tocar por primera vez en un bar de Bruselas. Ese día, para vencer el miedo de mostrar su proyecto ante un público que no fuera el transeúnte común, se tuvieron que tomar unos tragos. Fue algo que es inolvidable la respuesta que tuvieron de la gente que había ido a verlos. Ese día se dieron cuenta que la energía que hay entre ellos pone a vibrar a la gente y que debían agrandar el grupo.

Con la participación de los integrantes extranjeros se afianzó más la banda y los invitaron a tocar en los festivales Esperanzah! y Couleur Café de Bélgica. Dicen que la sensación de tocar ante una multitud tan grande es parecida a la emoción del gol de Fredy Rincón ante Alemania en Italia 90, o algo como la satisfacción de comerse una buena carne asada, con patacones, aguacate, “arrocito” y un jugo de lulo.

Otro rasgo muy particular de La Chiva Gantiva es que, en muchas ocasiones, tocan con mascaras de lucha libre. La idea nació cuando los llamó Jimmy Pantera ‒icono de la lucha libre en Bélgica y autor del libro Los tigres del ring y les propuso trabajar para el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL). Resulta que cuatro luchadores ‒Sangre Azteca, Dragón Rojo, Jr. Aztuka y el Hijo del Fantasma‒ iban desde México para el primer combate de lucha libre en Bélgica, y Jimmy quería que La Chiva abriera el combate. Tanto para ellos, como para el promotor, era una aventura. No sabían si sería un evento rentable, y se aliaron con la Embajada de México para el evento. La sorpresa fue rotunda: El Palacio de Midi se llenó, y hasta hubo gente que se quedó por fuera. Ese día, en honor al evento, tocaron con máscaras de lucha y les quedó gustando.

En 2008, mientras producían su primer EP, Apretao, su mánager, María Clara Espinel, les dijo que Richard Blair iba a ir a Bruselas a tocar con Sidestepper y que necesitaba un lugar donde ensayar antes de los conciertos. Ellos, para esa época, ya vivían en una casa con una sala de ensayo, con todos los instrumentos necesarios, y lo acogieron con mucho gusto. Hubo conexión inmediata.

En 2010, después de haber recolectado la plata suficiente para grabar un disco con un buen productor y en las mejores condiciones, ubicaron a Blair. Nunca se les va a olvidar la cara que puso y la carcajada que soltó cuando llegó a Bruselas y le mostraron la guitarra con la que pensaban grabar: una “Bici Rich” Flying V, del guitarrista Slayer.

Durante tres semanas se enceraron con el inglés en su sala de ensayo para hacer la preproducción del disco y luego se fueron a grabar durante siete días al estudio Vega en Avignon. La experiencia fue alucinante, no sólo contaron con las mejores instalaciones y sonido, sino que grabaron con la misma máquina con que alguna vez lo hicieron los Rolling Stones.

El 27 de mayo lanzan el disco que hicieron de la mano de Richard Blair y ya se están preparando para eso. Ensayan mínimo dos veces a la semana en el piso de arriba del Bonnefooi (Buena fe), uno de los bares más populares de Bruselas ubicado en la rue de Pierres. Con este nuevo trabajo quieren cumplir un sueño que todavía no han alcanzado: venir a tocar a Colombia.

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