El reality de las Drag Queens

El reality de las Drag Queens

19 de enero del 2011

¡Caballeros, enciendan sus motores! Ru Paul, la drag queen más famosa del mundo, jamás compartirá su trono con alguien más, pero ¿por qué no darle la mano a posibles aprendices y admiradoras furibundas? Es hora de que Tyra Banks se haga a un lado. Alguien con material de diva más contundente se apoderará de la franja de realities con aspirantes a rasgar sus vestidos llenos de plumas y lentejuelas por sus propias uñas postizas. El show de televisión Ru Paul’s Drag Race será la nueva competencia en la que Estados Unidos buscará el próximo gran talento en los escenarios de transformistas de plataformas con altura de vértigo.

La trayectoria de RuPaul Andre Charles, mejor conocido sólo por la primera mitad de su nombre, lleva más de dos décadas, en las que sin importar su ambigüedad, suma reconocimientos que ningún otro representante del transgénero ha logrado. Comenzó como la mayoría de los drags. Era el centro de atención de clubs gays en Atlanta y Nueva York, para llegar a oídos de cineastas independientes y de productores musicales icónicos, como los raperos Tommy Boy, quienes hicieron sus primeros trabajos aún cuando estos eran de música house. RuPaul ha tenido muchas apariciones. Ha sido imagen de Mac Cosmetics, tuvo show propio donde se presentaron personajes como Nirvana, Duran Duran y Olivia Newton John, presentó los BRIT Awards junto a Elton John en el 93 y grabó junto a él una nueva versión de Don´t Go Breaking My Heart, que fue éxito mundial.

Las miradas de celos y las caras verdes de envidia entre los participantes se perciben desde el primer minuto. “Reinas” rubias, latinas, asiáticas, morenas y hasta pasadas de peso, con maletas repletas de todo tipo de juguetes de maquillaje, peluquería y vestuario que pocas mujeres tienen por femeninas que sean. RuPaul las recibe como pocas veces se le ve: cabeza rapada por completo, montura óptica al mejor estilo del diseñador Tom Ford y traje impecable negro con camisa blanca. Todo un caballero. Pero siempre con el diablo femenino a punto de soltarse.

El show es predecible en cuanto a la usual sucesión de eventos y desafíos de todo reality. Sin embargo, hay un par de situaciones y momentums que ningún otro programa del género puede tener gracias a que las drags son un mundo aparte. Añada una taza de America’s Next Top Model, mezcle con tres cucharadas de Project Runway y una pizca de The Surreal Life, más horas de cocción al calor de los más famosos temas disco de clubs gay, más todas las remezclas del álbum Champion, de RuPaul. Así es este reality, con el factor de que todos los competidores son hombres. Desde el momento en que se presentan por primera vez ante las cámaras,  comienzan a dar pequeños datos de sus vidas personales y de cómo llegaron un día a decidir que era mejor ir al colegio con medias veladas, tacones y maquillaje, en vez de jeans, tenis y cachucha. Pocas veces hay drama en el tono del programa, la idea del drag es divertir siempre, sonreír y posar como la reina que se lleva dentro, pero por momentos las confesiones y muestras de carácter confundido salen a la superficie.

La primera competencia hace que los capítulos por venir sean prometedores. La drag anfitriona hizo que los competidores desfilarán con vestidos hechos de cortinas, al mejor estilo de Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó. Algo impresionante es ver como todos, armados de pistolas de silicona, grapadoras, cinta industrial y demás objetos que encuentran a la mano, terminan por crear atuendos que no dejan cerrar la boca. Un plus importantísimo es la forma en la que RuPaul separa ganadores de perdedores cuando hay empate. Las luces de estudio se vuelven de discoteca y a la cuenta de cinco segundos y el chasquido de los dedos de la Reina Mayor, suena la música. ¡Comienza el lipsync! Palabras de un concursante: “La competencia parece Mortal Kombat!”

En Latinoamérica estará al aire la primera temporada desde la semana del 17 de febrero en el canal VH1. En el mundo, el éxito ha sido tal que los drags ya van para su tercer corona entregada. Ser la imagen de cosméticos, gafas, una famosa bebida alcohólica y cincuenta mil dólares son los premios que se llevan a la casa estos hombres con doble personalidad, siempre listas para el entretenimiento. La competencia incluirá agresiones por debajo de cuerda, como vestidos rasgados, pelucas cortadas a tijeretazos y tacones rotos entre otros. ¡Qué gane la mejor mujer!