Estéreo Picnic y los rockeros que ignoraron a los Rolling Stones

Estéreo Picnic y los rockeros que ignoraron a los Rolling Stones

11 de marzo del 2016

Por: Bokon Haram

El clima ya pronosticaba la blasfemia que cientos de personas íbamos a cometer el día jueves 10 de marzo cuando las puertas del Festival al aire libre más importante del país se abrieran, y dejáramos a un lado lo clásico del rock y sus raíces, al faltar a la cita con la historia y los Rolling Stones, y diéramos oportunidad a la diversidad de propuestas musicales que nos presentó el Estéro Picnic. El cielo lloraba a cántaros por el atrevimiento mientras que jóvenes con chompas y vestimentas de diversos estilos “rockeros” se congregaban en el parque de la 222 y esperaban el inicio del evento.

En imágenes: El primer día del Estéreo Picnic

Puntualmente los asistentes empezaron a ver en los tres escenarios dispuestos, las propuestas iniciales, en medio de una lluvia que mermaba y prometía dejarnos sus rezagos de frío sabanero.

Escuchamos las tendencias de grupos de rock de garaje como The kitsch y el dueto Electric Mistakes que sonaban a toque tributo de la reconocida y ya terminada The White Stripes. En el escenario Tigo Music, el más grande de los tres, concluía a eso de las 645 la tradicional banda capitalina 1280 Almas, que con su sonido típico y un poco repetitivo, daba espacio a lo internacional del día, con Of Monsters and Men de Islandia, de donde sólo conocíamos a Bjork, pero de donde también descubrimos que hay propuestas interesantes más rock folk tradicionales.

Por el lado del Escenario Huawei, el músico Albert Hammond Jr, guitarra líder de The Strokes, que en lugar de rendirle tributo a su banda principal y sus más grandes éxitos, vino en solitario a recordarnos que es un músico con identidad propia, a lo largo de los cuatro trabajos solistas, mostrando cómo se va consolidando dentro de la escena indie estadounidense, lejos de la sombra de sus compañeros neoyorkinos.

Ese mismo escenario con nombre de marca de celular se estremeció ya entrada la noche con los clásicos punkeros americanos de Bad Religion, que dieron el toque fuerte al día con sus clásicos de rebelión social, que dieron por terminada la lluvia fuerte. Su conclusión no pudo ser más que bienvenida, con los clásicos Sorrow y American Jesus. Casi a la par de esa propuesta “punqueta”, se abría paso en el más grande de los escenarios y con una gran cantidad de público, la agrupación australiana Tame Impala, cuyo ya clásico psicodélico tema “Elephant” fue uno de los que cerró su set, de canciones relajadas y relajantes que más tenían que ver con la propuesta de darle un clima suave a la noche, que animar al público con la fiesta que esperaban de otras entidades musicales. la mezcla Beatles, Pink Floyd funcionó para los australianos, que con palabras de agradecimiento mezcla inglés down under y español, daban fe a la cálida recepción que el conocedor público bogotano les dio, especialmente con ese último excelente trabajo llamado Currents.

El toque de tranquilidad y relax continuó en el mismo escenario con los ya multi vendedores Mumford and Sons, cuyas canciones, más roqueras de lo esperado, dieron el toque emocional a la noche, con éxitos ya coreados por los capitalinos como “The Cave”, “The wolf”, “Little Lion Man”, “Lover of the Light”, y el por todos esperado “I will wait”, que nos llegó al corazón y cerró el set de los británicos dejándonos un muy buen sabor de boca, y que por poco nos hace perdonarle a su vocalista Marcus Mumford que se haya casado y nos haya robado a esa hermosa actriz británica Carey Mulligan.

Dejando la envidia a un lado proseguimos nuestra noche sacrílega con propuestas musicales más movidas y de revoluciones más intensas. Tras escuchar por algunos momentos la interesante Miniteka del Miedo, con su especie de tecno gótico electro dark y sus identidades ocultas tras extrañas máscaras, que hacían que lo escuchado fuera más una especie de banda sonora de película de terror de los 80; después de la media noche, dimos la oportunidad a los sudafricanos

Die Antwoord, poco conocidos para la comunidad rockera, pero una agrupación que según Wikipedia es de género electro rap rave intenso, integrada por “Ninja”, “Yo-Landi Vi$$er” y DJ Hi- Tek, que colmó las expectativas del público, que abarrotó el escenario Huawei y disfrutó con esa extraña música de beats fuertes y líricas extrañas con jerga de barrio marginal sudafricano. Una pareja que se movía en el escenario con locura y que encantaba a la audiencia que presentía que el mundo se iba a acabar con las mezclas y golpes de un hombre tras una consola y una máscara maníaca.

Así a rasgos generales se dio un primer día de este festival masivo que se tomó el atrevimiento de desafiar al concurrido concierto de los Rolling Stones, cual personaje bíblico desafiando las órdenes de su dios, y logró congregar cual culto religioso a cientos de espectadores que quizá no pudieron conseguir boleta para el evento histórico en el país o que no les importaba ver a aquellos dinosaurios del rock, pero que fijo y aun a pesar de la torrencial lluvia de la tarde, degustaron platos sonoros diversos y cálidos, haciendo a un lado el trago amargo de la difícil decisión de a cuál lado se debía ir, al estadio El Campín o al parque 222.

La decisión se dio, y muchos jóvenes, más cercanos a las propuestas del ahora, terminaron por presenciar espectáculos que hasta hace unos años nunca nos hubiéramos imaginado presenciar.

Tal vez aquella deidad que ante la osadía de reemplazar lo tradicional del rock por la vanguardia, hizo caer la lluvia sobre aquellos que blasfemos iniciaban su asistencia al Estéreo, no estaba tan en nuestra contra, y más bien hizo el favor de darnos un respiro al fenómeno del niño, nos quiso decir que aunque llueva sobre mojado, la noche proseguirá con más sonidos de alabanza musical.