Fabián Ríos: “Mi vida llegó a ser muy miserable”

Fabián Ríos: “Mi vida llegó a ser muy miserable”

30 de Julio del 2017

No existe la perfección en él, aunque su cuerpo y presencia en escena digan lo contrario. Al actor colombiano, Fabián Ríos, le tocó pelearse con demonios y entender su objetivo en la vida para salir de la oscuridad donde estuvo atrapado por muchos años.

El actor contó al programa ‘Se dice de mí’, que la presencia paterna no fue esencial en su vida, porque su madre “estuvo con un malhechor”. Esa fue su primera herida. “Era un tipo que quería aprovechase de ella. No hubo relación, era más repudio, odio, hacia esa persona, y crecí oyendo eso”.

El tiempo pasó y Fabián quería saber más sobre esa persona, su padre, pero su mamá, Esperanza Ríos lo evadía, no le daba las respuestas que siempre quiso saber. Eso lo marcó, pues en su entorno lo juzgaban por no tener padre. “Un día encaré a mí mamá, le dije ‘dígame porqué no tengo papá’, y me contó.

Las respuestas le generaron más vacíos, y lo hizo un niño problemático, rebelde.

Así fue su infancia y adolescencia donde las drogas y otros vicios aparecieron de las manos de jóvenes que convivían con él en un internado al que se fue cuando su madre decidió tener una nueva pareja. Pero él no cayó, Fabián estaba claro en lo que quería ser y las drogas no eran su camino. Así que decidió enfrentarlos y alejarse de ese grupo que le hizo daño a su moral.

Muaaa… mis #riosguerreras GRACIAS por tanto cariño #sinsenossihayparaiso #fabianrios

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“Era muy rebelde, me iba a los golpes con los compañeros. Fue lo peor, ese lugar era una cárcel. Ahí conocí la delincuencia, los golpes, las drogas, conocí todo lo malo. Había un grupo dentro del colegio de niños ricos, que usaban el dinero de sus padres para comprar drogas y venderlas, un día me obligaron a consumir, y no lo lograron, me tocó irme a los golpes con ellos, nos dimos muy duro”, recordó.

El ángel de Fabián

En esa etapa de su vida consideraba que “nadie esperaba nada bueno de mi”, por eso, su tío Carlos fue su ángel. Lo motivó, creyó en él y le abrió las puertas a lo que ahora es.

Se fue a Bucaramanga a estudiar actuación, pero el semestre costaba 700 mil pesos, mucho dinero para la época. “No tenía plata y llamé al tío Carlos, le dije, ‘tío, págueme el primer semestre’, y me respondió, ‘¿Pa’ qué hombre? Eso no sirve’”, pero le insistió, le dijo que le diera la oportunidad. Y así fue, le devolvió la llamada con un “te amo mucho, te voy a pagar el primer semestre”, empezó toda esta aventura de sueños hechos realidad.

Pero hasta ahora, la mayor tristeza del artista ha sido que su tío, el que creyó y apostó por él nunca lo viera convertirse en la gran estrella que es. Y le toca agradecer al cielo, pues su tío falleció en un accidente vehicular.

“Me dijo, yo le puse su nombre, no me defraude, usted tiene que ser un hombre de bien”, fueron las últimas palabras de su tío, días antes de su muerte, situación que aún le afecta porque Fabián aseguró que él hubiera dado la vida por su tío.

Y desde entonces ha sido su ángel. Fabián recordó que desde el día del entierro ha sonado el teléfono para ofertas de trabajo y proyectos.

Un amor real

Su debut en la televisión fue en la telenovela Siete veces amada, y ha dado grandes pasos desde entonces, como en Padres e Hijos, El auténtico Rodrigo Leal, Corazón valiente y muchas más. Y entre sus logros, el que más destaca es el amor que ha mantenido con su esposa, la actriz Yuly Ferreira, a quien define de entrada como “mí calma”.

Se conocieron en una academia de actuación, y no se llevan bien. “Me parecía antipática, porque era muy bella, bueno, sigue siendo bella”, y fue un beso “de novela” lo que los unió para siempre.

Fue su felicidad más grande, tanto, que a los tres meses ya decía que Yuli sería su mujer. “Un día dije, ‘Lo que usted ve aquí, un día no va a ser, pero lo que tengo aquí adentro ninguno se lo va ofrecer”.

Y eso ha hecho hasta hoy, ser esposo, padre y profesional ejemplar.