Jorge Alí Triana: el hombre que sobrevivió a 6 matrimonios

Jorge Alí Triana: el hombre que sobrevivió a 6 matrimonios

13 de octubre del 2013

Jorge Alí no ha llegado, dice Verónica, su hija, mientras entramos a la productora Dramax, donde trabajan ella, su papá y su hermano Rodrigo.

Nos hace seguir a la oficina de su padre. Antes de entrar se encuentran los posters de las películas y obras más memorables de este director que ha pasado por varias épocas del cine, la televisión y el teatro colombianos. Tiempo de morir (escrita por Gabriel García Márquez); Bolívar soy yo! (protagonizada por Robinson Díaz); Edipo Alcalde; Soñar no cuesta nada; La Fiesta del Chivo y La increíble y triste historia de la cándida Eréndira, son algunas de estas.

La decoración de la oficina es minimalista. Solo conserva una antigua cámara, un par de cuadros, el escritorio, un sofá negro y dos artículos del periódico Washington Post donde lo llaman el ‘Director de los Nobel’, en referencia a las puestas en escenas que ha hecho de obras de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Mientras esperamos a su papá, quien se encontraba dando entrevistas en RCN, sobre la primera serie de Dramax para televisión: Comando Élite, Verónica habla de él, a quien llama Jorge Alí cuando se refiere a él pero a quien se dirige como “Pa”.

A Jorge Alí lo admira porque a pesar de toda su experiencia como director siempre es abierto a escuchar y a replantearse la forma en que hace las cosas. “Yo quiero ser así cuando sea más grande, uno no siente en él cosas como, eso ya lo aprendí, yo ya pasé por ahí. Una de las características de su trabajo es: ‘yo he hecho esto mil veces pero igual tengo que volver a aprender’. En el lado personal tiene una gran capacidad para tener una relación muy especial con cada uno de sus hijos”, cuenta Verónica.

Tiempo de morir, Bolívar soy yo, Kienyke

Algunas de las películas más recordadas de este director son: Tiempo de morir y Bolívar soy yo!

Además es versátil, pasa de un género al otro, de televisión a teatro, con facilidad. Lo hace para respirar, para desempolvarse de la rutina y descansar, volver a enamorarse de cada proyecto, pero como cualquier artista que prueba el lienzo, el óleo y la escultura, no prefiere a un género sobre el otro. Un ejemplo de esto, es que por tres años trabajaron en Comando Élite y Jorge Alí regresa a estrenar la obra de teatro Cita a Ciegas en Nueva York.

En unos minutos entra. Se sientan juntos en un sofá negro y se da cuenta que ambos están vestidos de negro. Este director cuenta cada momento de su vida como una especie de narrador omnisciente. Su inteligencia está en que con antelación sabe responder la pregunta y de paso responde a la contra pregunta que viene.

A sus 71 años se ve mucho más joven que las otras personas de su generación. Es enérgico y muy lúcido. Afirma que es tolimense, estudió sus últimos años de bachillerato en el colegio San Simón de Ibagué, aunque su vida ha sido un constante viaje. Logra permanecer así porque es muy divertido lo que hace. “Esto no tiene jubilación. Se jubila uno cuando el cuerpo ya no de más, pero mientras tanto es muy divertido, apasionante y estimulante, entonces creo que por ahora no tengo ningún plan de retiro”.

La otra parte de su vida son los momentos tristes y felices. “Muchos tristes”, parte de una trama de altibajos “que no se turnan”, pero eso precisamente es lo que lo mantiene motivado.

-¿Qué opina del amor después de 6 matrimonios?

-El amor me gusta mucho y por eso lo repito tanto. Mis hijos son de 3 madres y son los hermanos más hermanos del mundo, nunca dicen hermanos medios, ese término no existe en nuestra familia. Yo me siento un hombre incompleto sin una mujer al lado, no sé vivir sin una, es todo: mi motor, mi inspiración, mi fuerza, mi seguridad y he tenido la suerte de tener mujeres maravillosas a las cuales les tengo un gran afecto y creo que ellas a mí también. Me considero un tipo con suerte.

Verónica Triana y Jorge Alí Triana, Kienyke

Triana cuenta que no pensó que sus hijos lo iban acompañar en su carrera, pero ha sido una de las bendiciones de su vida. 

Triana también ha tenido la bendición de trabajar con sus hijos. Cuenta que no los encaminó. Se burla de la pregunta. “Yo no los encaminé, ellos determinaron su propio destino, hubiera sido mejor tener un abogado, un financiero, sobre todo en estos tiempos, pero me place mucho desde el punto de vista personal y profesional. No es la primera vez que trabajamos juntos. Lógicamente ellos están inmersos en ese mundo desde pequeños, su infancia transcurrió tras escenarios de teatro, en las grabaciones y yo creo que este es un espacio muy sugestivo, muy lúdico y es difícil sustraerse de él. Simplemente, no se han podido salir”.

Por todos sus hijos dice sentir un amor indescriptible. “Es el único amor generoso, que no pide nada pero quiere dar todo. A Verónica, quien es la directora de contenidos de Dramax y quien lo ha acompañado en distintas obras de teatro, la admira por su rigor y disciplina. La ve como el alma de su empresa: “Le ha puesto el escudo y la lanza y un orden”.

Después de tantos años de trabajo, de conocer varias generaciones de actores y el negocio fluctuante de la televisión y el cine, Jorge Alí sabe que nada le quedó grande.

¿Cuál fue la motivación para adaptar el libro Objetivo 4 de Germán Castro Caycedo?

Desde que leímos el libro nos parecieron apasionantes las historias porque aportaban un punto de vista nuevo. La televisión colombiana ha tratado mucho el tema del narcotráfico, paramilitarismo y la guerrilla, casi siempre desde el lado de los grupos al margen de la ley. Eran muy interesantes las tramas de ese grupo élite de la policía: las pasiones que se daban, su papel de actores que se juegan la vida cuando hacen infiltraciones. Hablamos con Germán Castro Caycedo y él estuvo de acuerdo con que nosotros iniciáramos este proyecto, compramos los derechos y se lo propusimos a RCN televisión. Verónica se encargó de la dirección dramatúrgica con un equipo de libretistas compuesto por Fabio Rubiano, Pedro Miguel Rozo, Leopoldo Vanegas y Cecilia Percy. Además, el canal nos pidió hacer más historias y le encargamos a Alonso Sánchez Baute y Paulo Duque investigar otras.

En total son 16 historias y en esta primera temporada vamos a pasar siete. Estarán ‘Martín Sombra’ (el carcelero de las Farc), ‘Los Mellizos’, ‘El Paisa’, ‘Don Mario’, un contrabandista de armas, ‘El Cuchillo’ y ‘El Mono Jojoy’. Estas historias conforman 84 capítulos, cada cuento independiente -lo cual le da una gran diversidad a toda la serie- pero están amarrados por una columna vertebral que es la vida profesional y personal de cada uno de los integrantes de Comando Élite.

Soñar no cuesta nada, Comando Élite, Kienyke

Comando Élite es la primera serie para televisión de Dramax. 

Si adoptan el punto de vista de la policía, ¿cómo logran que no sea una serie institucional?

No lo es porque busca mostrar la humanidad del conflicto a través de estos personajes. Va a haber de todo, desde policías profesionales hasta corruptos. El libro de Germán Castro comprendía un universo muy complejo y apasionante para adaptar.

Los personajes son humanos, no representan los valores de las instituciones, sino que son seres de carne y hueso que se equivocan, sufren, se enamoran, se desenamoran, dudan. Como todos nosotros tienen conflictos internos y externos complejos.

¿Cómo logran productos de calidad, pero que a la vez sean comerciales?

Jorge Alí: Entiendo lo popular como una dramaturgia que tiene múltiples lecturas: algunas personas encuentren la simple anécdota y otros elementos de mayor complejidad. Creo en la necesidad de que la dramaturgia sea popular, inclusive el arte debe ser para todo el mundo, no para minorías, ni para élites, y en eso entraña la dificultad. Por ejemplo Chaplin: en su obra los niños se ríen con la torta en la cara, las empleadas del servicio con la historia de amor y otras personas con la complejidad de la trama. No es que ninguna de esas lecturas sea inferior o superior, pero hay un espectro para que todo el mundo lo comprenda. La calidad no riñe con lo popular.

Verónica: La calidad y lo comercial no pelean. Se pueden hacer obras audiovisuales o artísticas que le gusten a la masa, teniendo mucha calidad y, de hecho, para lograr llegarle a la gente se necesita mucho trabajo, es muy difícil.

Jorge Alí, usted trabaja teatro, televisión y cine: ¿cómo se siente en cada uno de esos géneros?

Considero que es un regalo de la vida navegar en esos diferentes lenguajes que en esencia son lo mismo: contar historias de seres humanos a través de situaciones dramáticas con actores. Lo que pasa es que las escénicas cambian, las técnicas son diferentes. Me siento muy cómodo en los tres campos. Por ejemplo, acabo de salir de la serie y ya pasado mañana tengo ensayo de teatro. Eso es muy apasionante.

¿Qué historia no ha contado aún?

No pienso en eso, sino en lo que estoy haciendo actualmente. La obra en Nueva York  es una adaptación de Mario Diament en el teatro el Repertorio Español, donde he trabajado los últimos 23 años. Allá tengo montada hace 14 años la obra Crónica de una muerte anunciada. Pienso en la carpeta de proyectos de Dramax donde tenemos películas, obras de teatro, telenovelas, comedias, series. Así la cabeza está permanentemente ocupada y estimulada por la fantasía.

Jorge Alí Triana, Kienyke

Jorge Alí dice que su cabeza está permanentemente ocupada y estimulada por la fantasía.

El “director de los Nobel”

Usted ha podido adaptar a dos premios Nobel de la literatura, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, ¿cómo ha sido esa experiencia?

Me siento privilegiado de que me autorizaran sus adaptaciones y que estén contentos con ellas. Además, la experiencia de conocerlos: tener su amistad es un regalo de la vida. Ambos tienen una posición en la cultura latinoamericana y mundial determinantes. He hecho dos adaptaciones de Gabo: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira -que he montando en Nueva York, Washington, Bogotá y ahora en Lima- y Crónica de una muerte anunciada – En Nueva York, Bogotá y Lima. De Vargas Llosa: La fiesta del Chivo y Pantaleón y las visitadoras. Esa última la queremos adaptar en Bogotá el otro año como un musical con música de Cabas.

¿Qué diferencias esenciales hay entre ambos autores?

Más que diferencias tienen comunes denominadores en el sentido de que penetran muy profundamente en nuestra cultura y la expresan muy bien: uno siente a Latinoamérica en ambos. Quizás Gabo es más desmesurado, más mágico, y Mario muy racional, menos visceral e impulsivo, pero muy conmovedor también. Cuando terminé de leer ‘La fiesta del Chivo’ quedé traumatizado, me afectó emocionalmente, con eso no digo que sea frío porque en Pantaleón es desmesurado. Como dice Verónica: cada autor varía en cada obra.

Generaciones de actores

Tiempo para morir; Bolívar Soy yo!, películas memorables para el cine colombiano, ¿cuál es la que más disfrutó dirigiendo?

Son distintas, no hay preferidas, como los hijos, tienen comunes denominadores pero cada una conserva algo especial. Hay unas que a uno le gustan mucho y al público no y viceversa. Las que me gustaron a mí y al público también son las preferidas. Es como si me preguntaran qué etapa de la vida me gustó más y es complicado porque cada una está llena de arcos. La vida se parece mucho a las obras dramáticas.

Usted ha tenido la oportunidad de dirigir a varias generaciones de actores, ¿qué opina de este gremio en Colombia?

Una de las virtudes del director es que puede escoger con quién trabaja y el casting es un elemento fundamental. He trabajado con muchas generaciones de actores. Ahora me he encontrado con una nueva. Recuerdo que cuando comencé el Teatro Popular de Bogotá en el 68 conseguir actores era complicado porque había un espectro pequeño. Ahora hay gente muy preparada, actores con inquietudes en su formación intelectual y técnica mucho más complejas que cuando arranqué. Viendo el trabajo que hicimos con Comando Élite creo que tenemos un muy buen nivel actoral.

Jorge Alí Triana, Kienyke

Ha dirigido varias generaciones de actores, pero dice que la actual es una de las más preparadas. 

¿Qué piensa de la televisión colombiana?

Soy enemigo de hablar en términos genéricos porque hay de todo: cosas muy buenas, regulares, malas y pésimas. En general la televisión colombiana tiene una particularidad desde el punto de vista del ejercicio del lenguaje: es más arriesgada, más contemporánea. En el contexto de América Latina es una de las más interesantes, por no decir la más, porque la brasileña también es muy buena. Esas dos son las que me parecen más atractivas.

Le nombro algunos actores…

María Eugenia Dávila

La exquisitez. Con ella he trabajado en proyectos muy importantes como Tiempo de morir, Castigo divino y Bolívar soy yo! Pienso que es impecable. Una de las actrices más grandes que ha dado este país.

Gustavo Angarita

Con él tengo una gran trayectoria en teatro desde que hizo el papel de Ricardo III. La lista es inmensa, muy larga. En Tiempo de morir fue el protagonista y en Bolívar soy yo! el psiquiatra. Es uno de los actores que podría decir son de mi rosca.

Amparo Grisales

Con Amparo tenemos una serie memorable: Los Pecados de Inés de Hinojosa, La espina y Bolívar soy yo! Es una gran amiga, la quiero mucho.

Róbinson Díaz

Es un actor muy destacado de su generación. Ha hecho cosas muy importantes, tanto en el cine como en la televisión. Su desempeñó en Bolívar soy yo! es uno de los aportes maravillosos de la película, fue una gran elección.

Inmediatamente la entrevista se termina Jorge va en busca de un cigarrillo. Su sueño es que le vaya bien el 20 de octubre con su obra de teatro en Nueva York, no piensa mucho en el futuro, solo en que se cumpla en su vida la frase de Álvaro Mutis y la muerte lo sorprenda con sus sueños intactos.

Antes de despedirse nos pregunta por Gustavo Angarita, su compañero en tantos proyectos cinematográficos y de teatro, quien hace pocos meses enviudó.

“Es que yo a Gustavo lo quiero mucho. Lo extraño. Toda la vida hemos trabajado juntos, pero nunca hemos tenido una conversación de verdad. Deber ser por como es él y por como soy yo, y porque en el set se manejan todas las pasiones humanas”.

@JuanaRestrepo87

Lea también

“Veo a la gente haciendo falsos positivos en la televisión”

María Eugenia Dávila: la diva de un ancianato