Jorge Cao sobre Pablo Escobar: “A ese h.p. no lo podían convertir en héroe”

Jorge Cao sobre Pablo Escobar: “A ese h.p. no lo podían convertir en héroe”

30 de septiembre del 2014

Usted es más fornido y más simpático personalmente…

Tú sabes que del yo al villano hay una gran diferencia (risas).

¿Cuantos años tiene?

Tengo muchos, muchísimos, 68.

¿Levanta pesas?

Nunca.

¿Y ese tórax?

Pues nada, remé, jugué basquetbol, béisbol, me preparé muy bien en la pantomima, en la gimnasia, en la danza moderna, y ese es el entrenamiento del cuerpo.

¿Un mojito, un son cubano y mucho pescado?

Sí señor, creo que es una buena combinación, sin duda. Jamás fui hombre de gimnasio ni de pesas porque no creo en eso, ese no es el cuerpo del actor. El cuerpo del actor tiene una libertad muscular muy particular para su expresión.

¿Cómo va su vida artística?

Estoy cumpliendo mis 50 años de vida profesional y regresé al teatro, una temporada en el Teatro Liberal del centro. Terminé recientemente el locutorio de Jorge Díaz con una versión mía, acompañado por esa gran actriz colombiana que es Gloria Gómez, y estrené Gepeto de Roberto Corzo, también con adaptación mía. Me acompañan Cristian Caima y Rodrigo Hernández Jerez.

No se pueden celebrar 50 años de vida actoral sin hacerlo en el escenario. Gracias a Dios, gracias a la vida, gracias a los maestros, gracias a la prensa y sobre todo gracias al público que me ha seguido durante tantos años.

Es cubano, ¿Cómo llega a Colombia?

Vine a una temporada de seis meses, que ya lleva más de veinte años.

Estaba impartiendo actuación para los futuros directores de la escuela de los tres mundos en San Antonio de los Baños, y el maestro Jorge Alí Triana llegó allí a impartir un taller de dirección a mis alumnos y ahí me vio a mí en el teatro, vio mis películas, etcétera, y esa cosa que tenemos los creadores cuando nos identificamos, Jorge al terminar su taller me dijo: Jorge yo quiero trabajar contigo.

Pasaron cinco años y me llegó la propuesta para venir a protagonizar Pecado Santo a finales del año 94, y así llego a Colombia para hacer algo de televisión. Estuve en el 90 y en el 92 en el Iberoamericano con mi agrupación de teatro cubana.

¿Estaba dentro de sus cálculos salirse de Cuba?

Realmente no. Había estado prácticamente desde el 93 y casi todo el año 94 en España. Di unos pasos importantes para un actor de América Latina.

Conocí aquí a un grupo importante de artistas significativos del país como Fanny Mikey y Vicky Hernández, Jairo Camargo. Me pareció un país atractivo por su cultura, por su gente, pero mi mira estaba realmente en el tema de España cuando llegó la propuesta de Jorge Alí.

‘Pecado Santo’ iba a grabarse en seis meses pero se grabó en un año y medio. Hice ‘La Sombra del Deseo’ con Amparo Grisales para el Canal Caracol, y estrené en el Teatro Nacional una obra con mucho éxito. Y cuando ya terminé todo ese proceso en el año y medio que grababa ‘Pecado Santo’ se había escrito ‘La Mujer del Presidente’, también pensando en mí como el presidente. Me había enamorado de una colombiana y entonces la vida empezó a cambiar todo.

¿Y sigue con esa colombiana?

Sí, gracias a Dios, es un matrimonio feliz y espero que sea el último. (Risas)

¿Hay más matrimonios antes?

Sí, dos matrimonios antes, en Cuba.

¿Hijos?

Tengo una hija de mi primer matrimonio, es una mujer muy adulta, la tuve a los 17 años, es maestra de una pequeña escuela del pueblo, y es un ser muy feliz. Estoy muy feliz de que esa gorda gigantesca sea mi hija. Es de mi estatura y gordísima.

Jorge Cao

Aventajado usted, padre a los 17 años…

Si uno podía estar en una cabeza de playa con una antiaérea, vigilando las costas cubanas con 14, 15 años, ¿quién me iba a decir que no podía tener una hija a los 17?

Es un académico de su profesión. ¿Es posible ser actor “graduándose” en Protagonista de Nuestra Tele?

Lo niego. No creo que por esa vía se va a hacer un trabajo profesional serio, eso es un show más de entretenimiento, pero por supuesto nadie piensa que de ahí va a salir un actor.

Un actor es una persona que además de tener talento se prepara, se forma, estudia, y espera sus propuestas para poder hacer algo y fundamentalmente hacerlo en el teatro primero que nada. De un show de televisión no sale nada más que el show.

Hay que tener una formación sólida académica. Nadie va a un quirófano a hacer una operación de apendicitis sin haber estudiado medicina. Sencillamente un actor no se forma en dos días, un actor se forma con muchos años de estudio y de trabajo, y de desarrollo intelectual, emocional, y humano. Por lo tanto eso te lleva toda la vida.

Hay muchos actores y actrices que se quejan de que cuando “dejan de ser jóvenes y bellos” se les empiezan a acabar las oportunidades de trabajo. ¿Eso es verdad?

Un actor tiene oportunidad de trabajo hasta el día de su muerte, siempre y cuando mantenga sus facultades en buen estado. Lo que sucede es que los medios masivos de comunicación no son tan exigentes con que seas un artista, y sí en una supuesta belleza, a veces cánones importados.

He trabajado con supuestas figuras televisivas de otros países que a los 22 años tienen tantas cirugías hechas para encontrar un ideal estereotipado de belleza que ya no saben quiénes son. Entonces, si un actor no sabe quién es como ser humano, tampoco puede interpretar a muchos otros, no tiene sentido.

¿Qué hay de particular en el teatro en Colombia que pega tanto, al menos en Bogotá?

Pienso que todavía no pega tanto. El movimiento teatral colombiano retrocedió de la década de los 70 a este momento. Ha involucionado el teatro. Eso no quiere decir que no haya talentos en acción que es lo que está sucediendo.

Los Stand Up Comedy ganaron todos los espacios y las mejores instituciones teatrales del país están con un actor parado en el escenario con un micrófono haciendo cuentos. Maravilloso que exista.

Pero también hay que pensar que las nuevas generaciones tienen que conocer a (William) Shakespeare, a (Henrik) Ibsen, a los grandes autores del mundo, y tenemos que pensar en el desarrollo de las nuevas generaciones y en el desarrollo cultural de un país para que realmente surjan nuevos dramaturgos y exista una dramaturgia nacional que no existe prácticamente. Salvo dos o tres autores no hay autores teatrales en Colombia y eso es grave.

Hoy vemos un éxito tremendo durante el Iberoamericano, van miles de personas, pero nuestros mejores creadores se quedan con las salas vacías durante todo el año y eso es terrible.

¿Primero el teatro que la televisión?

El teatro es el padre y la madre de la actuación y es el padre y la madre de la televisión, del cine e inclusive de la radio. Entonces me parece sano que un actor tenga un buen entrenamiento teatral pero no quiere decir que sea lo único que se puede hacer. Hay eminentes actores del cine mundial que no han hecho teatro y siguen siendo grandes actores. Depende del talento, la formación, el desarrollo.

¿Quiénes son -para usted- los grandes actores colombianos en este momento?

Tengo que hablar de Vicky Hernández, de Consuelo Luzardo, de Gloria Gómez, Humberto Dorado, Jairo Camargo. Sobre los jóvenes intermedios… Robinson Díaz, Marlon Moreno, y bueno, en ese grupo estoy yo también.

¿Cuáles han sido las grandes y más recientes series colombianas?

Creo que ‘A Corazón Abierto’ y ‘El Último Matrimonio Feliz’ fueron las últimas grandes cosas que se hicieron en la televisión colombiana. Se hizo ‘El Laberinto’ para Caracol Televisión hace dos años, estuvo al aire tres días, lo sacaron porque no tuvo el rating. Desgraciadamente muchos productos de calidad, o los mejores productos de calidad, se van del aire sin mucho esfuerzo, y eso sí es grave.

¿Usted recuerda Pasión de Gavilanes?

Sí, cómo no. Mucho, ‘Pasión de Gavilanes’ marcó mi vida.

¿No incluye ‘El Patrón del Mal’ entre las mejores series de Colombia?

No me puede caer bien Escobar. Ese h.p le hizo mucho mal al país. No puedo convertirlo en héroe y eso me molestó muchísimo.

¿Visita La Habana con frecuencia?

Por lo menos un par de veces al año.

¿Y qué opina sobre la situación interna de Cuba?

Pienso que ya es hora de abrirse. Las dificultades económicas del país son muchas y si no se abre pues languidece, que es lo peor. El pueblo está necesitado de resolver muchos problemas de orden básico y una cosa es la política general, la educación, los deportes, la cultura, y otra cosa es comer todos los días. Entonces me parece que hay que abrirse al mundo porque el mundo evolucionó, el mundo de los 60 ya no existe.

Me sorprende que diga que el teatro colombiano está retrocediendo…

No dije retrocediendo sino involucionando.

Es un tipo de retroceso creativo, ¿okey? Eso no quiere decir que no haya, paralelo a ese retroceso y a esa falta de alimentación, talentos muy talentosos, valga la redundancia, haciendo por el teatro colombiano real.

¿La televisión colombiana ha mejorado o empeorado?

En la televisión que hice cuando llegué a Colombia hace 20 años, estaba el mundo de los grandes seriados de televisión donde te podían gustar más unos que otros durante la semana.

Esa dramaturgia nacional que caracterizó la televisión colombiana se ha ido perdiendo para tomar estructuras foráneas para la venta y nos olvidamos de narrar realmente quiénes somos.

La televisión colombiana ha mejorado en lo técnico, estamos a la altura de cualquier televisión mundial. En cuanto al factor narrativo creo que bajó, que bajó mucho.

¿Qué es el factor narrativo?

Cómo contamos nuestras historias y cómo somos desde el punto estético para poder vender al mundo quiénes somos, eso bajó.

¿A estas alturas gana más, gana menos que cuando llegó?

Gracias a Dios gano un poco más. (Risas)

Afortunadamente para mí porque los años pasan, los actores no vamos a tener ningún retiro y etcétera, etcétera, entonces hay que vivir.

El que no sea capaz de ahorrar y guardar va a tener una vejez miserable.

Sí. ¿Y usted vive solo de la actuación?

Sí señor, toda mi vida, mis 50 años profesionales han sido del trabajo en el teatro, en el cine, en la televisión, en la pedagogía de la enseñanza, en la música. Sí, vivo de mi trabajo profesional.