“Estoy trabajando más que nunca”: José Gabriel Ortiz

“Estoy trabajando más que nunca”: José Gabriel Ortiz

13 de septiembre del 2013

Es una tarde con una lluvia intensa en el D.F. y me dirijo en un taxi hacia las Lomas de Chapultepec. El taxi pasa por todo el Paseo de la Reforma, uno de los sectores más exclusivos y representativos de la ciudad. Las Lomas fueron construidas para albergar a las mansiones de los ricos y poderosos de Ciudad de México.

Antiguas y grandes casas aparecen a la redonda y los vehículos son cada vez más elegantes. La Embajada de Colombia es la casa grande de la cuadra. A su alrededor hay otras embajadas pero esta se destaca por tener un diseño mucho más moderno.

José Gabriel Ortiz llama para avisar que va tarde a la cita porque se alargó un almuerzo que tenía con el presidente del Banco Azteca a quien piensa llevar a Colombia. El estudio del embajador es de estilo inglés con un tapizado de cuadros que tiene vista a un jardín inmenso, perfectamente podado y con las mesas y sillas dispuestas en su lugar para que no se mojen. Atrás se alcanza a ver el Bosques de las Lomas.

Jose Gabriel Ortiz, Kienyke

En una de las mesas, al lado de un sofá inmenso, está la foto de José Gabriel Ortiz en sus años mozos. Aparece en el castillo del Rey de España. Tiene una chaqueta verde de paño inglés que lo hace ver como si fuera de la realeza. En su mano izquierda carga una escopeta y a sus pies hay un ave tendida. En el cuarto también están las cabezas de otros animales que ha cazado.

El lugar también está repleto de fotos. Aparece con la reina Sofía, Carlos Slim, Álvaro Uribe y Lina Moreno, Juan Manuel Santos y María Clemencia de Santos.

Minutos después aparece José Gabriel apenado por la demora. Tiene un traje color gris y un pañuelo azul. Pregunta si se debe poner corbata para las fotos, pero finalmente se le olvida. Pide una copa de whisky.

Mirando la foto le pregunto si aún le gusta ir de cacería pero dice que ya cambió esa afición por la fotografía y que espera hacer pronto una exposición sobre el Paseo de la Reforma con fotos de distintos parques arqueológicos de México. “Me lo propuso la ministra de Cultura y lo estoy pensando”.

Además de la fotografía, sus otras dos pasiones son el golf y el tenis. Afirma que lleva dos años entregado a la profesión de embajador, por lo que ya no practica mucho estos deportes. “Esta es una embajada con mucho movimiento. Hago desayunos todos los días, porque me sale más barato, no hay trago, y se habla de negocios importantes. Yo soy tenista y golfista pero en dos años y medio que llevo acá es muy poco el deporte que he practicado porque tengo mucha actividad diplomática y comercial durante la semana. También estoy todo el día trabajando, contestando cartas y recibiendo gente”.

Sus fines de semana también están copados. Viaja siempre al rancho de algún amigo político o empresario.

En México su gran amigo es Carlos Slim. También conoce a Ricardo Salinas (Director General del Grupo Salinas); José Antonio Fernández (director de FEMSA) y Lorenzo Zambrano (Director General y Presidente del Consejo de CEMEX) entre otros. Por otra parte, su cercanía al círculo de escritores colombianos radicados en México: Gabriel García Márquez, su esposa Mercedes, Álvaro Mutis, su esposa Cármen, y Fernando Vallejo.

Jose Gabriel Ortiz, Kienyke

-¿Cómo ha sido su amistad con Carlos Slim?

-Lo quiero mucho, es encantador, sencillísimo y una de las personas más tímidas que conozco. Además es como simple porque tiene unos relojes de plástico feísimos y unos zapatos que parecen de la Segunda Guerra Mundial. Nos vemos con cierta frecuencia, porque tenemos amigos en común.

José Gabriel habla pausado y siempre usa la palabra ‘tremendamente’ entre las frases. Dice que una de las cosas más duras durante su cargo de diplomático ha sido explicar la pelea entre el expresidente Álvaro Uribe y el presidente Juan Manuel Santos.

“He sufrido mucho esa pelea porque con los dos tengo una gran amistad. Hoy en día estoy distanciado de Uribe. Nunca entendí esa reacción tan virulenta contra Santos. Como embajador me afecta mucho porque acá no entienden la pelea entre ellos. Me dicen pero ¿cómo así? ¿No que Santos era el abanderado de Uribe? Explicarle eso a un mexicano en cinco minutos, parado con un vaso de whisky en la mano, como un pendejo, no es fácil. Uribe le ha generado una pésima imagen a Colombia diciendo que el país no tiene futuro. Yo veo a Santos como una persona disciplinada, preparada, y pueden decir lo que sea, pero es honesto, no se robaría un peso”, dice.

¿Cómo fue para usted el paso de presentador a embajador? 

El cambio fue muy sorpresivo porque nunca pensé que el presidente Santos, mi amigo de infancia, me fuera a conferir el honor y la responsabilidad de representarlo en un país como México que es estratégico para las relaciones diplomáticas, políticas y comerciales.

Fue un reto que acepté. Ya cerré la ventana de la televisión y de los medios que logré de chiripa y en la que duré 14 años. En la embajada es en donde mejor me he sentido. Creo haber hecho una magnífica tarea como embajador. Excúsame la falta de modestia, pero así me lo han reconocido la cancillería y el presidente. Pienso, a veces, que nací para esto.

Matrimonio Andrés Ortiz, Kienyke

En Nueva York, con su hijo y exesposa María Elvira Samper

¿Nunca le ha tenido miedo a ningún reto?

Nunca. Soy muy aventado en la vida, por irresponsable. Cuando me propusieron que me fuera para México dije: me voy. Solo le tengo un gran miedo a las alturas. Me paro encima de una moneda de 10 y me muero del pánico.

¿Cuál es la persona más interesante que ha conocido en México?

Muchos. Puedo nombrar al periodista Jacobo Zabludovsky, la actriz Ana de la Reguera, al gran violonchelista Carlos Pietro y al difunto escritor Carlos Fuentes.

Sin embargo, más que una sola persona, todo México es un personaje fabuloso. México es como una Colombia más grande. Desde pequeño canto rancheras, me fascina el tequila y mi gran ídolo es Javier Solis. De Colombia me hacen falta dos cosas: el baile, acá no bailan bien, y las mujeres.

¿Cuál cree que es el éxito de su amigo Carlos Slim?

Es tremendamente inteligente. Muy cerebral, ambicioso y audaz. Además llegó en un momento preciso a montar un negocio monumental que le dio el despegue como lo fue la telefonía celular. Por otra parte tiene esas grandes cadenas de almacenes: Sanborns y Sears. Sin embargo, es tan sencillo que si lo veo y no sé quien es podría decir que es el jefe de una unidad en una hidroeléctrica.

Jose Gabriel Ortiz, Kienyke

Hablando de otros de sus amigos cercanos, como lo son Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, ¿alguna vez pensó que chocarían?

No. Me cayó de sorpresa. Yo pensé que el expresidente Uribe iba a aprender a dejar el poder, pero nunca pudo, le costó mucho trabajo. Él creyó que era la panacea, pero no lo es, ni él ni nadie. A mí me afana del expresidente que no pudo ser grande, cuando ha podido ser el gran grande de Colombia. Si él sale y se retira y se va a una embajada, dos o tres años, y regresa, hubiera sido el gran grande de Colombia. Hoy en día yo lo comienzo a ver chiquito, poquito, mezquino.

¿O sea que ahora es antiuribista?

Hoy no estoy de acuerdo con el presidente Uribe y si eso es ser antiuribista lo soy.

¿Usted alguna vez pensó en ser político?

No, me parece aburridísimo. En alguna ocasión dos importantes políticos me ofrecieron ir con ellos en la fórmula para senado y cámara y les dije no. Solo me gusta ser amigo de los políticos, que es diferente.

Otra de las personas con las que usted se ve en México es Gabriel García Márquez, ¿cómo lo ha visto? ¿De qué hablan?

Él es un encanto y tiene un gran sentido del humor. Su casa es espléndida. Vive en la colonia del Pedregal, algo retirado del centro de México. Su casa es linda, decorada con un gran gusto, sencilla, sin lujos. En el patio, que es precioso, tiene su estudio donde se la pasa leyendo y revisando sus escritos. Cuando habla vuelve un poco al pasado y rememora cuentos de infancia de su madre.

¿Del programa ‘Yo, José Gabriel’ cuál es el personaje que más recuerda?

Pasaron casi 1.850 personajes en casi 600 programas, así que es difícil hablar de unos pocos, pero obviamente recuerdo a Jaime Garzón y su personaje Heriberto de La Calle, a quien yo fui el único que entrevistó. También a Jaime Bayly cuando le mostré la revista Soho con él en la portada y que decía que era gay. Bayly con todo su charm me cogió la cara y me dijo: ‘no te afanes que no eres mi tipo’.

Jose Gabriel Ortiz, Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis, Kienyke

Con los escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis

¿Y el personaje más difícil?

Lucho Herrera. Me advirtieron que no hablaba. El hermano me dijo que tenía que entrevistarlos a ambos y no quise. Ya adentro le decía a Lucho: ‘¿cómo fue el día que te caíste en el Tour de Francia?’ ‘¿qué sentías?’ y me decía: ‘nada’ o ‘no’. Su hermano me hizo señas y finalmente entró a acompañarnos. Yo le preguntaba al hermano y él a Lucho y ahí sí contestaba. Fue muy raro.

¿Por qué cree que le fue bien como entrevistador?

Yo lo que creo es que soy un buen conservador. Trato de indagar el personaje, me encanta saber cómo eres tú, encontrar lo que nadie más sabe. Además, éramos muy autocríticos y cada lunes nos reuníamos a analizar el programa de la semana anterior.

¿Toda su familia está en México con usted?

Mi esposa y mi hija María están acá. Gabriel, filósofo, está haciendo un doctorado en Houston y mi hijo mayor Andrés se acaba de casar en Nueva York. Estamos dichosos acá, el problema es cuándo, cómo y por qué nos vamos a ir. Me va a dar durísimo irme.

¿Se quedaría si le ofrecen un programa en la televisión mexicana?

No, cuando se me acabe la chamba ahí veré qué hago, pero no quiero en la televisión. Prefiero quedarme a otras cosas, el ciclo de la presentación ya pasó.

¿Cómo es José Gabriel lejos de las cámaras o los actos protocolarios?

Tuve una niñez y una juventud tremendamente normales. Fui un buen alumno en el colegio, estándar en la universidad, muy noviero, pero no el Don Juan de mi generación, todo lo contrario, yo me quedé con las sobras de mis amigos buenos mozos y que tenían mucho éxito. Bailaba bien y ya. Creo que mi gran defecto en la vida es ser muy normal, estándar, promedio. Me hubiera gustado ser más loco.

¿En qué cree hoy en día?

Toda mi vida me las di de ateo y vine a descubrir hace muy poco que en lo único en lo que creo es en Dios. Porque no me explico toda esta locura, este mierdero, sin Él.

José Gabriel se sienta en el computador a ver fotos. En estas aparecen casi todos los famosos de Colombia y ahora de México. De su gran habilidad para hacer amigos, organizar y disfrutar de las fiestas dan fe estas fotos. Con él se pueden desparpajar ciertas celebridades como Fernando Botero, el propio presidente Santos o Gabo.

Tampoco olvida mencionar la cantidad de mujeres hermosas colombianas que conoce y de las que guarda sus fotos como un tesoro. Es un libro abierto y por eso muestra lo que ha sido su vida. Su habilidad más grande ha sido mimetizarse en el poder y lo sabe.

@JuanaRestrepo87