La fuerza de Diqui James

La fuerza de Diqui James

10 de noviembre del 2010

A pesar de haber nacido en Buenos Aires hace 45 años, Diqui James no tiene nombre argentino. El afamado director de teatro vanguardista, tampoco estudió teatro de manera formal. De hecho, cuando a los 18 años se matriculó por primera vez en el Conservatorio Nacional, nunca había pisado un teatro en su vida.

El impulso de estudiar una carrera completa en la Universidad le duró poco y, tal vez espantado por la formalidad de las clases, a los seis meses decidió abandonarla.

Algo por dentro le decía que lo suyo eran las tablas, pero quería desarrollar otras técnicas y salirse del esquema clásico. Por eso, durante cuatro años se dedicó a tomar clases particulares con diferentes profesores que fueron imprimiéndole el toque atrevido que hoy caracteriza a sus obras famosas alrededor del mundo – cerca de un millón de personas han asisitido a sus presentaciones-.

Sus primeros pinitos serios los hizo en 1987 cuando entró a ser parte de La organización negra, un grupo de teatro y música independiente fundado en 1985, en Argentina que se caracterizaba por escribir sus propias obras.

Fue entonces cuando junto con algunos compañeros de La organización negra cofundó De la Guarda, una compañía conformada por artistas de diferentes disciplinas como la música, la acrobacia y el baile. La fuerza de este teatro, al  que llamaron experimental y de los sentidos se sintió por primera vez en 1994 cuando se presentaron en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro ante 40.000 espectadores. El éxito mundial fue rotundo y la idea de James de hacer un teatro activo, donde el público fuera parte esencial, caló cada vez con más fuerza.

De ahí  nace Fuerzabruta, un espectáculo que en sus palabras es un show emocional donde el público debe romper esquemas y no pensar en una historia lineal sino más bien sensorial.

El que piense asistir a uno de los espectáculos que se llevaran a cabo a partir del 10 de noviembre en una carpa especial montada en La Plazoleta Alfiles del centro comercial Gran Estación, en Bogotá, debe ser conciente de que la actitud de los asitentes marcará el calor y la energía de la obra.

También debe ir preparado para experimentar toda clase de emociones – como la que se siente al ver descender una piscina de agua gigantesca con tres bailarinas dentro-, y a no buscarle significado a los elementos de la obra. En pocas palabras: una puerta es una puerta y no una metáfora profunda de algo más.

Lo que busca Diqui James es expresar el movimiento del ser humano a través de la música y el baile. Para él la Fuerzabruta no es más que la acción llevada al límite.  “Fuerza bruta” era una expresión que Diqui usaba mucho de niño cuando salía a jugar. Para él representa la fuerza antes del pensamiento, el deseo antes de hacer las cosas, el diamante en bruto, la fuerza que impulsa a querer hacer todo lo demás.

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