La manzana de Oviedo

La manzana de Oviedo

5 de abril del 2011

Pascual Celis, un joven arquitecto antioqueño fue el creador de la manzana, una escultura viva de flores y follaje que adorna la entrada al centro comercial Oviedo de la avenida El Poblado en la ciudad de Medellín. El centro realizó una convocatoria para renovar los jardines y celebrar el cumpleaños 335 de la ciudad. Se presentaron varios proyectos dentro del  concurso “Medellín un jardín de flores”, entre los que se escogió el de Pascual Celis.

La manzana de Oviedo en planos.

Se trata de una obra construida con más de 120 metros cuadrados de jardín vertical sembrada de especies coloridas que le dan una forma que hace  alusión y rinde homenaje a la ciudad de la eterna primavera y a sus flores. En su diseño el arquitecto tuvo en mente los jardines verticales de Patrik Blank en París y Madrid y el famoso JyL Coons en el museo de Bilbao.

La escultura arquitectónica está en la línea de la innovadora solución que  hace veinte años planteó el botánico francés Patrik Blank quien introdujo la idea de construir bosques vivos dentro de la agitada vida de la ciudad. Esta expresión de amueblamiento urbano busca hacer más amable la relación del hombre con el entorno urbano que lo rodea.

Inaguración de La manzana con la junta directiva del Centro Comercial Oviedo.

La manzana es una estructura de acero inoxidable que pesa setenta toneladas, En su elaboración trabajaron setenta personas y fue fabricada por la firma Estaco, el montaje lo realizó la firma Muros y Techos. Con el vivero Tierra Negra trabajaron un sistema de riego interno para su mantenimiento, sensores de humedad, un pluviómetro y  un sistema de nebulización que da la sensación  de permanente frescura. Las plantas no están sembradas en tierra sino en turba traída de Canadá que se cambian cada ocho meses.

Según Pascual Celis, quien se formó en Barcelona en sostenibilidad, urbanismo y ahorro energético, estos muros vegetales son extensiones de muchos metros de verde vivo que acompañan al hombre y contrastan con la dureza de la ciudad. Además del beneficio estético, los jardines verticales son pulmones verdes que actúan como aislantes térmicos naturales y ayudan al equilibrio de esas especies que poco a poco han sido desterradas del medio urbano.

Vistas diferentes de La manzana.

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