“No podemos hacer un producto como ‘Tres Caínes’”

31 de mayo del 2013

Hollman Morris, gerente del Canal Capital, le apuesta a una nueva forma de narrar la violencia del país con la serie “Crónicas de un sueño, Colombia años 80: La historia que no le han contado”.

Hollman Morris, Canal Capital, Kienyke

¿Qué pasó durante los años ochenta en Colombia? Esta es la pregunta central de la nueva serie de Canal Capital Crónicas de un sueño, Colombia años 80: La historia que no le han contado.

Para Hollman Morris, Gerente de Canal Capital, y uno de los gestores de la serie, es imposible hablar del guión, los actores y la producción sin mencionar a las víctimas, la promoción de Derechos Humanos y la memoria histórica, temas constantes en su vida como periodista.

A través del formato de ‘docudrama’ se mezclará la ficción con entrevistas a personajes de la vida nacional, como César Gaviria o Antonio Navarro Wolf. En 13 capítulos se contarán sucesos como la toma del Palacio de Justicia, el movimiento de la Séptima Papeleta y los triunfos deportivos de la década en cabeza de Lucho Herrera.

El seriado sale al aire el próximo domingo 16 de junio de 9 a 1o de la noche en Canal Capital.

Crónicas de un sueño, ¿qué pasó en los ochenta que no se haya contado aún?

Uno se sorprende cuando se encuentra con jóvenes que no tienen claridad sobre lo que fue el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente. Sobre todo no tienen claridad sobre esos liderazgos y sueños a los que le apostaron Luis Carlos Galán,  Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Todavía no saben que en esos años el narcotráfico compró campeonatos de fútbol; torturaron y desaparecieron personas de manera sistemática; y persiguieron a miles de idealistas. Hubo mucha gente en este periodo que se fue al monte creyendo en muchos ideales, pero que después dejó las armas y se dedicó a sacar adelante la constitución del 91. Es decir fue una década bien compleja y entre más la contemos mayor será la ganancia para las nuevas generaciones y, sobre todo, para la democracia del país.

¿Cuáles son los hechos centrales que se verán en la serie?

Escogemos varios hechos importantes que marcaron esa época, por ejemplo el surgimiento del paramilitarismo, quién fue la figura de Yair Klein, los títulos que ganó Millonarios influenciado por el dinero del narcotráfico, etc. Es contarle a los jóvenes cómo vivió nuestra generación: cómo fue el boom del ciclismo colombiano; qué significó el escándalo del grupo Gran Colombiano -que guardadas las proporciones es parecido al caso de Interbolsa-; el robo de las armas del Cantón Norte; el Palacio de Justicia y el movimiento de la Séptima Papeleta. Esos son básicamente algunos de los temas de los 13 capítulos.

Escogimos algunos episodios porque sería pretencioso decir que vamos a contar toda la complejidad de lo que sucedió en esa década: no alcanzamos, no podemos. Nos gustaría hacer una segunda temporada.

¿Cómo surge la idea?

En algunas conferencias que he dado en universidades tuve la oportunidad de narrar lo que significó la década de los ochenta y siempre he creído en una serie que pudiera retratar esa década. Ahora que tengo esa posibilidad como gerente de Canal Capital y que estoy viendo productos de la televisión comercial me convencí aún más. Es un buen producto para la televisión pública porque tiene una línea de drama pero también le apuesta a la construcción de memoria histórica.

Hollman Morris, Canal Capital, Kienyke

¿En qué se podría parecer esta serie a Escobar, el Patrón del mal o a la telenovela sobre Rodriguez Gacha que prepara el Canal RCN ?

Solo se parecen en que regresan a los años ochenta, pero son diferentes porque la televisión pública no puede hacer un producto como Tres Caínes, donde el protagonista sea el victimario. Aquí hay un protagonista que es un periodista dando la batalla por denunciar a los corruptos, por investigar, por construir memoria, ese es el personaje nuestro. Además, la serie muestra algunos valores de la sociedad colombiana que en otras producciones no se ven.

¿Cómo hacer para mezclar memoria histórica con entretenimiento?

Le apostamos a un formato denominado ‘Docudrama’, en el que, por ejemplo, personajes de ficción entrevistan a personalidades de la vida nacional: hay entrevistas con César Gaviria, Ernesto Samper y Antonio Navarro. Ellos no están actuando y cuentan lo que pasó en los años ochenta. Esto está atravesado por una ficción que es la historia de los jóvenes periodistas tratando de descubrir y de saber qué fue lo que paso en esos años.

¿Quiénes son los encargados de la dirección y el guión?

En la dirección está Raúl García, quien fue el director de Mujeres Asesinas Calibre 38. Él viene de la televisión comercial y cuando le comenté la idea coincidimos: estaba buscando hacer algo diferente, coincidimos en que en Colombia la televisión necesitaba romper esos formatos, salir a contar otras historias de otra manera.

En los libretos está Jorge A. Sánchez: él le pone el toque de acción, dramaturgia e investigación.

¿Es la apuesta económica más grande de la televisión pública en Colombia?

Si nosotros no contamos con el apoyo de la empresa privada, de las agencias de publicidad y de las agencias comercializadoras de medios, esto va a ser muy difícil, aunque no quiero decir que sea un suicidio, porque también puede haber una sorpresa: que sin tener toda la pauta publicitaria, la serie se convierta en un éxito.

Lo que uno no entiende es cómo sectores del país critican a la televisión privada, pero cuando sale un producto de la televisión pública, que propende por otros valores,  no es apoyado. Le estamos diciendo a la sociedad colombiana, a la gente que hace publicidad: “Aquí hay una apuesta de país y los necesitamos también a ustedes de este lado”. También necesitamos el apoyo del Ministerio y de la Autoridad Nacional de Televisión para poder hacer todos los días esta serie de alta factura.

Palacio de Justicia, Bogotá, Colombia, Toma, Kienyke

¿Cómo se conoció con Gustavo Petro y cuál fue la misión principal como Gerente de Canal Capital?

Yo conozco a Gustavo Petro desde que me inicié en el periodismo. Siempre la relación con él ha sido la de una fuente periodística, pero con el paso de los años fue creciendo mi respeto y admiración por su política y sus debates en el Congreso. Cuando es posesionado como alcalde yo estaba viviendo en la ciudad de Washington y me buscaron para esta propuesta de televisión pública. Acepté el reto porque siento que la televisión debe cumplir otro rol en este país y también porque es el acto más justo de reparación para mí y mi familia, después de todo lo que yo he vivido en el tema de persecución y amenazas.

¿Por qué le gusta debatir, argumentar, polemizar? ¿En Colombia es imposible no tomar posición?

Yo tomo partido por la vida, la promoción y la defensa de los derechos humanos, la cultura de paz y  las víctimas. Tomo partido por los que no han tenido voz en este país y por esas historias que siempre han estado invisibilizadas, por ejemplo, la de los desaparecidos. ¿Dónde se están contando las historias de ellos en este país, ¿se han contado? No.

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