Las campañas más provocadoras del mundo

Las campañas más provocadoras del mundo

31 de marzo del 2011

El sexo es poderoso y su influencia es tan contundente que ha sido una de las herramientas favoritas de la publicidad. La atracción que genera la belleza o la masculinidad de un modelo es solo el comienzo de la comunicación sexual. Escotes profundos, piernas entrecruzándose, deportistas sudorosos y curvas que se balancean al moverse son escenas comunes en la publicidad de todos los días. Desnudez frentera y juegos de imágenes y palabras son esenciales para sacarle al consumidor varias risitas nerviosas, una buena sonrojada y mucho dinero en ventas.

Los productos obvios pueden ser condones, lubricantes, ropa interior y juguetes para adultos, pero la asociación sexual puede jugar con formas, colores y elementos variados que gracias a la asociación por semejanza, engañan con trucos que haría un niño de primaria y terminan filtrándose en campañas de marcadores, electrodomésticos, cerveza y cualquier objeto de uso común con un tono inesperado que no se olvida.

Moralistas, feministas y religiosos furibundos son los opositores número uno de las campañas que tienen contenido sexual como único punto de agarre. Las cifras dan el golpe certero y confirman que la alta recordación de las piezas publicitarias con sexo es contundente, pero hay que saber cómo usarlo. Según Mark Levit profesor de marketing de la Universidad de Nueva York y miembro de la agencia Partners & Levit Advertising, hay que tener buen gusto y buscar no solo posicionar la marca sino mejorar su reputación.

Criticadas por feministas, moralistas y religiosos furibundos, las campañas publicitarias que se agarran del sexo para vender suelen tener un alto nivel de recordación, y al final, cuando la lluvia de ideas no es tan productiva, siempre queda claro que el sexo vende.

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