Loro colombiano en National Geographic

Loro colombiano en National Geographic

24 de Octubre del 2011

El artículo fue publicado gracias a información suministrada por la Fundación ProAves y el acompañamiento que le brindamos al reconocido fotógrafo de naturaleza Roland Seitre, durante su recorrido por la reserva Loros Andinos de la Fundación ProAves.

Vea las fotografías de Roland Seitre durante su recorrido por las reservas de la Fundación.

En 1998, la Fundación ProAves, con el apoyo de la Fundación Loro Parque y American Bird Conservancy, inició el Proyecto Loro Orejiamarillo con el objetivo principal de asegurar la supervivencia de la especie, así como la protección de su hábitat en los Andes colombianos.

Casi doce años después, su población pasó de 81 a más de 1000. Por este motivo, en el año 2010 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN bajó su categoría de amenaza de en peligro crítico a en peligro.

La Fundación ProAves ha desarrollado varias iniciativas para salvar el Loro Orejiamarillo. En 2009 se estableció el Corredor de Conservación de Loros Andinos para proteger al Loro Orejiamarillo. Se adquirieron más de 4.000 hectáreas de hábitat crítico. A estos se sumaron esfuerzos significativos de reforestación en el departamento del Tolima.

El programa Nidos Artificiales es una de las herramientas de conservación más efectivas. Fue creado e implementado en año 2003 y desde entonces ha proporcionado nuevos sitios de anidación que reflejan, directamente, el aumento de la población.

Otro esfuerzo importante consiste en la conservación de la palma de cera, árbol nacional de Colombia, que también está en peligro de extinción. Debido a que esta palma es el un único hábitat del Loro Orejiamarillo, se institucionalizó la campaña Reconcíliate con la Naturaleza que, con el apoyo de la Iglesia Católica, ha logrado desestimular, en grandes proporciones, el uso de la Palma de cera en la celebración del Domingo de Ramos.

El esfuerzo de conservación del loro orejiamarillo avanza todos los días gracias al apoyo y compromiso de las alcandías locales, las comunidades rurales y los proyectos de educación ambiental.