“¿Qué sentirá un colombiano al ver que un inglés viene a mostrarle su propia casa?”

“¿Qué sentirá un colombiano al ver que un inglés viene a mostrarle su propia casa?”

8 de septiembre del 2015

¿Cómo se sentiría usted si invita a un británico a su casa, y es él quien termina siendo el anfitrión?

¿Qué pensaría si ese británico empieza a indicarle dónde queda la sala, el baño, el comedor y la cocina, y le muestra la belleza oculta en cada rincón? Y luego prepara el almuerzo en su propia estufa, y al final le sirve la comida en sus propios platos.

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Mientras se responde esas dudas, Mike Slee, director de la película Colombia Magia Salvaje, dijo a KienyKe.com que esa situación le generó algo de angustia.

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“Al principio dudé mucho. Me pregunté: ¿Qué sentirá un colombiano cuando vea que es un inglés el que viene a mostrarle su propia casa?”, contó.

La duda no lo detuvo. Duró cuatro años recorriendo el país desde la Sierra Nevada de Santa Marta, los Llanos Orientales, la Amazonía hasta la Costa Caribe, pasando por el Pacífico colombiano, la región Andina, las islas de Providencia, Malpelo y Gorgona o la Serranía de Chiribiquete. En total recorrió 126.864 kilómetros. Seguro, este hombre nacido en Windlesham (sureste de Reino Unido) hace 56 años, conoce más del país que muchos colombianos.

Aunque hoy dice sentirse “muy orgulloso del resultado final de la película”, para la que fueron necesarias 85 locaciones, 150 horas de grabación, 640 de edición, un equipo de 87 personas (57 de ellos colombianos) y en la que se filmaron 20 ecosistemas y 38 especies, venir a grabar en Colombia le dio un poco de miedo.

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“Solo había leído malas noticias sobre Colombia. Entonces tenía algo de nervios antes de venir, pero nos asesoramos bien, nos preparamos bien, estudiamos las regiones donde de pronto había dificultades y nos aseguramos de no meternos en problemas. Durante el tiempo que hicimos la película la situación en Colombia fue mejorando, se fue poniendo más segura”.

-¿Por el proceso de paz?

“Definitivamente. Estoy seguro que el proceso de paz tuvo que ver con eso”.

-¿A qué le tuvo más miedo, a ser atacado por un animal salvaje o a un secuestro?

“Ser atacado por un animal salvaje es un problema de todos los días, es un gaje del oficio. Un secuestro no es algo para lo que me prepare todos los días. Pero nosotros fuimos realistas e hicimos caso a los consejos de los especialistas en seguridad sobre cómo evitar una situación de riesgo”

-¿Se sintió en peligro?

“Nunca. Pero cada vez que sentía que estaba lejos de la civilización, siempre tenía un nivel de alerta adicional y con frecuencia nos acompañaban especialistas que nos podían apoyar en caso de tener problemas”.

-¿Volverá a Colombia de vacaciones?

“Claro que voy a volver de vacaciones. Por trabajo he venido diez veces, pero me gustaría volver diez veces más.

-¿A dónde vendría a pasar sus vacaciones?

“Quedé fascinado con la costa pacífica, el océano, la selva y cómo se encuentran y un ambiente tan rico y tan variado. Es un sitio que como visitante uno puede simplemente sentarse y disfrutarlo. Como cineasta hay que llegar y trabajar duro, pero me gustaría volver y simplemente sentarme en una mecedora y disfrutar de la vida salvaje”.

-¿Qué más le gustó de ese ambiente?

“Las mujeres. También son vida salvaje”.

-De los sitios que visitó. ¿Cuál fue el que más le impactó?

“Los páramos. Porque existen muy pocos en el mundo, y Colombia es el país que más páramos tiene y ese ambiente encarna los extremos. En el día se tiene el calor y sequedad, y luego, en un abrir y cerrar de ojos, hace frío con lluvia o con niebla y la vida tiene que luchar para sobrevivir y se ha adaptado a ese lugar. Fue fascinante conocer una parte del planeta de la que sabía muy poco y tener el privilegio de quedarme ahí muchos días, observando estas transiciones de un momento a otro; fue algo mágico”

-¿Siente que los colombianos no valoramos la naturaleza salvaje que tenemos?

Creo que los colombianos no han tenido la oportunidad de entender la belleza que tienen a su alrededor. Ustedes se han concentrado mucho en poder vivir su vida cotidiana. Espero que después de ver la película y conozcan su tierra y las criaturas salvajes cómodamente sentados en el cine, se inspiren a viajar por el país”.

-¿Qué piensa que haya tenido que ser un extranjero el que le presente a los colombianos, la Colombia que no se conoce?

“Al comienzo me preocupó, pero después entendí que era un honor. Sentí que tenía una gran responsabilidad”.

-¿Por qué usted y no un cineasta colombiano?

“La razón por la cual el Grupo Éxito y la Fundación Ecoplanet acudieron a mí, es porque nosotros somos especialistas en mostrar la vida silvestre y los paisajes como nunca se ha visto. Ese es nuestro trabajo, y nos tomamos ese trabajo muy enserio.
Pero durante la filmación muchos colombianos participaron. Cineastas jóvenes vinieron a trabajar con nosotros, cineastas colombianos hicieron las películas sobre la tras escena. Espero que hayan aprendido algo de mi equipo y que mañana sean ellos los que muestren a Colombia de una manera diferente”.

-¿Cuál fue el reto más grande?

Saber que estábamos haciendo una película que no solo se iba a mostrar a todo el mundo, sino que se le iba a mostrar a los colombianos, que se les iba a mostrar su casa. Ese reto me preocupó, pero el resultado es algo de lo que me siento muy satisfecho y no me habría perdido de hacer este trabajo por nada del mundo.

-¿Qué le gustó comer y qué definitivamente no volverá a comer?

“Probé todo lo que me ofrecieron en todas partes. No hubo nada que me molestara, excepto una vez que nos quedamos atrapados en un lugar nos tocó comer lo mismo todos los días durante tres semanas seguidas”.

-¿Qué fue?

“Frijoles y arroz”.

-¿Dónde fue eso?

“Estábamos entre Leticia y la Cuenca del Amazonas. Estábamos buscando a los delfines rosados”

-¿Eso le dejó alguna enseñanza?

Sí. Descubrí cómo tenemos un lujo, en el mundo moderno, de comer una variedad de comidas y que hay muchas personas que siempre tienen que comer lo mismo. O que incluso hay gente que no tiene qué comer.