Mr Black: “Le pido a Dios contención, ante tantas mujeres hermosas”

9 de marzo del 2015

El cantante dice que ‘El Serrucho’ es simplemente la historia de un carpintero.

Mr Black

El “presidente” de la Champeta, Mister Black (su nombre de pila es Edwin Antequera Mercado) el autor e intérprete del popular “serrucho” (50 millones de reproducciones) tiene razón cuando le pide a Dios “contención”, para frenarse ante tanta mujer hermosa que se le atraviesa en su vida artística.

El hombre no quiere más líos. A sus 35 años de vida ya tiene seis hijos (con tres mujeres) y la mayor -18 años- estudia sicología. El éxito musical lo desborda porque después de dar serrucho, siguió sonando con “bandida” y otros temas, que suenan en emisoras juveniles y populares.

-Soy hijo de Dios, sin estar entregado a una iglesia. Cuando me paro de la cama pongo el día en sus manos y le pido que me cuide de tantas tentaciones. Hay demasiadas mujeres hermosas y yo no estoy para eso. Hay que tener una voluntad muy grande. Tengo mi esposa de hoy hace ocho años.

-¿Después cuando está apegado a Dios?

Mira papi, yo siempre he dicho que Dios es lo primero.

Y el que peca y reza empata…

Eso dicen, pero intento no pecar.

¿Todos sus hijos son con la misma?

Con la misma pero diferente. Son hijos de tres mujeres.

¿Cómo era su vida antes del Serrucho?

Era productor, tenía un pick up y tenía como una estabilidad, mi apartamentico, mi carrito, un Mazda pequeño.

¿Y ahora cómo están sus cosas? Ahora somos una empresa, somos Mr. Black Music, tenemos empleados, subcontratantes son 15 y 15 empleados. Pagamos renta, impuestos porque hay que estar legal, no queremos que más tarde nos quiten las cosas.

Claro que hemos ido cambiando el carro, el apartamento, todo tiene que ir subiendo.

Mr Black

¿Qué pasó con la mamá de su primera niña?

Uno no es el que decide, es Dios. Cada quien se labra su destino.

¿Cómo fue su evolución musical?

Cada canción y cada momento tienen su cuento. Depende de las circunstancias, he ido componiendo.

Hace 17 años, cuando comencé, fuimos los primeros en dar a conocer la champeta, con canciones como “busco alguien que me quiera”, “la propia nubecita”, “martilla, mister, martilla”.

El primer grupo que hubo sólido de cuatro solistas que tuvimos la oportunidad de firmar con empresas disqueras como Sony Music o Codiscos, esa fue la primera vez que se dio a conocer la champeta a nivel nacional.

Después decaímos. Carecíamos de experiencia. Tenía 18 años, Sayayin tenía como 17 y El Afinadito tenía 19, era el mayor.

Ahora sí tenemos aquel equipo que sueña tener un artista para salir adelante. La champeta ha decaido, pero seguimos trabajando. Los que investigan sobre la champeta saben que yo soy uno de los pioneros, y nunca dejé de sonar en la Costa.

Después se vino esta nueva ola de la champeta urbana donde modernizamos sonidos, buenos videos, buenas letras. Comenzamos a trabajar con más a conciencia, metiéndole más márketing a la música y por eso el éxito de los últimos años.

Siempre mantuve la fe en la champeta. Alguna vez que quise retirarme para estudiar, comencé a estudiar música, hice casi cinco o seis semestres de bellas artes en Cartagena, me fui preparando, hice también cursos de DJ, me hice mi propio pickup y comencé a promocionar artistas y comencé a producir.

Retomé los caminos y comencé a producir, a hacer fusiones con acordeón, con el folclor de la costa, y ahí es donde nacen canciones como El Serrucho, Bandida…

Es obvio que no todo el mundo los quiere. Hay quienes odian la champeta…

Cuando uno va rumbo al éxito, cuando uno está haciendo cosas buenas siempre habrá gente que opina mal. Nos pasa a todos, a futbolistas, a locoutores, a los artistas.

¿El serrucho es sexo y música?

No, el serrucho habla de una historia, de un carpintero.

¿Es la gente la que le pone doble sentido?

Imagínate la película. Está el carpintero bailando, gozando, como la gente que le gusta la rumba, el serrucho es su herramienta para cortar la madera, martillo para clavar el clavo a la madera, una cama que es donde nosotros dormimos si se parte y no tenemos para comprarla, hay que arreglarla.

A María Casquito se le parte la cama, la lleva donde el carpintero, el carpintero tiene que arreglarla. La canción es de un carpintero, que utiliza sus herramientas, el clavo, el martillo, la madera. Y se goza su trabajo.

Lo que hacemos nosotros los artistas es alegrar los corazones, en vez de andar por ahí repartiendo plomo.

¿Y cuál es la historia de la bandida?

Es una historia de desamor.

¿Bandida es una mujer infiel?

De pronto…Es una mujer mala, que juega sucio.

¿Perversa?

No, la mujer para ser mala no tiene que ser perversa.

A ver, ¿cuál es la mujer bandida para entender bien la cosa?

No es sólo infidelidad. Una persona bandidata es necia, jodida, algo así.

¿De dónde saca esas gafas estrafalarias que usa?

Siempre he dicho que cuando uno viene con su cultura siempre trata de ser original y de no imitar a nadie sino ser uno mismo. Me las invento yo, son diseñadas por mí y para mí. Son de color dorado porque es el color de Mr. Black. Todo lo demás es mi logo.

¿Y por qué Mr. Black?

Porque en mi familia, somos 11 hermanos y yo soy el único moreno. Desde muy pequeño me comenzaron a llamar black. Lo de Mister… cuando comencé a cantar.

Mi papá es barranquillero, blanco, nariz parada, apellido Antequera. Mi mamá de Cartagena, raza negra, morena. Yo fui el único morenito y vivo orgulloso de mi color.

¿Desesperó a su familia y a los vecinos con su música?

A mí siempre me gustaron los altos decibeles y escuchar música de la madre África, a la que le debo bastante. Ya hemos conocido casi todo el mundo y este es el comienzo.

Por la pinta, uno pensaría que usted alguna vez pasó por el consumo de droga…

No, no. Yo nací en un barrio muy pobre al sur de Cartagena donde todo giraba en torno de la droga, las pandillas, y me negué a tomar ese camino. De pronto me tomó un traguito.

Tengo una fundación en Cartagena que se llama “la cueva de los tigres bravos”, tenemos más de 18 pelados rescatados de esos caminos del vicio, y les hemos enseñado, les hemos abierto la mente con la música.

¿Es la champeta una música de estratos populares?

Gracias a Dios ya hemos estado en los mejores clubes. Hoy la champeta suena en todos los estratos.

Hemos estado en Bélgica, Londres, Holanda, ahora en Estados Unidos estuvimos en Miami, Nueva York, New Jersey, y lo que viene es bueno para este género.

¿Tiene otras canciones en camino?

Sin echarte mentiras, yo tengo más de 200 canciones listas.

Hay personas que creen que yo vine, canté el Serrucho, Bandida y ya, pero no saben mi historia, vengo luchando por este género. Soy uno de los embajadores y defensores de esta música.

¿Qué siente hoy por que le impidieron presentar sus canciones en el Reinado de Belleza de Cartagena?

El hombre (Raimundo Angulo) dijo que no quería “Bandida” ni “Serrucho”, o sea. Sentí como una humillación a mi música, me dio un sentimiento. Eso me partió el corazón, pero ya lo superé.

Yo dije…bueno, él no la quiere pero otros sí. Mira que en Barranquilla yo estuve en la coronación de la reina de Barranquilla, en el Metroconcierto. A veces uno no es profeta en su propia tierra.

Papi, el 31 de diciembre tuvimos la oportunidad de estar en el Hotel Las Américas, en la fiesta de despedida del año. A la gente de Cartagena -gracias a Dios- le gusta la champeta y apoya la champeta. Cartagena que es la casa de la champeta.

¿Le está ganando al vallenato la champeta?

No, no, no. El vallenato es inalcanzable, el vallenato tiene mucha historia y mucha trayectoria. A mí me gusta el vallenato, porque quise e hicimos lo posible de hacer la fusión del acordeón con la champeta.

Nosotros tocamos en vivo, yo tengo casi 12 músicos, acordeón, bajo, batería, guitarra, percusión menor, percusión mayor, y el acordeón es casi el 50 por ciento.

¿Además de Dios, en qué cree, cuál es su filosofía de vida?

Trato de estar en paz con todo el mundo. Mi problema está en hacer un disco bueno. Ahí está mi guerra, hacer un disco bacano, que a la gente le guste.

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