Nadín Ospina, nada convencional

Nadín Ospina, nada convencional

15 de Octubre del 2013

Nadín Ospina (Bogotá, 1960) es un reconocido artista colombiano, quien desde los inicios de su carrera ha mantenido la intensión de distanciarse de lo convencional y crear obras con una actitud independiente y libre. Su obra indaga sobre la cultura y la historia, que de una u otra forma afecta las emociones del espectador e invita a realizar una lectura abierta e imaginativa.

Ospina es un activo creador de imágenes de gran calidad estética y alto interés conceptual, inscrita en los parámetros artísticos más actuales, cuyo trabajo nunca cesa de crecer y transformarse. Abarca todo tipo de procedimientos, estrategias, soportes y materiales. Utiliza además de la pintura, la cerámica, tallas en piedra, esculturas en resina de poliéster y bronce y video-arte.

Una muestra de su recorrido artístico puede verse en la retrospectiva que se inaugura el próximo sábado 19 de octubre, a las 11:00 a.m., en la nueva sede de la Galería El Museo. Se titula La suerte del color 1980 – 2013, que reúne cerca de 80 obras, correspondientes a 33 años de producción ininterrumpida y recoge diferentes períodos, constituyéndose en la exposición más grande, completa y representativa de la obra del reconocido artista.

Su trabajo se retiene en la memoria principalmente por elaborar figuras basadas en apropiaciones del arte precolombino con personajes de la cultura popular como Mickey Mouse versión Tumaco o Bart Simpson versión San Agustín. Pero lo más importante del trabajo de Ospina es que ha sido un abanderado en la utilización de distintos tipos de acercamiento al arte con una actitud posmoderna, distanciándose de las corrientes tradicionales del arte colombiano.

Algunas de sus pinturas fueron ejecutadas por otro artista, así como sus reproducciones históricas alusivas a las cerámicas precolombinas. Con esto, pretende quitar la carga de importancia sobre quien ejecute el trabajo y demostrar como el gestor de un proyecto sigue siendo su autor.

Su obra es a la vez mágica y simbólica, tiene conexiones con el arte actual y a la vez con la prehistoria, como las cabezas fragmentadas alusivas a la cultura Tumaco, que señalan signos de su búsqueda de la identidad cultural.

Algunas de sus producciones seriadas buscan proximidades con la problemática real nacional y temas polémicos globales. Otras series se expanden y buscan una conexión política como las series Las flores del mal o Colombialand, relacionada con los juguetes Lego; y más recientemente la secuencia Oniria, relativa a la cultura de los indios americanos, o El ojo del trigre, serie que hace referencia a la animación japonesa.

Nadin Ospina, Kienyke

En otras ocasiones toma imágenes populares o personajes de las tiras cómicas. En todas ellas, imágenes y objetos reúnen herencias milenarias entretejidas con imágenes de consumo masivo, burlonas e irónicas a la vez.

Toma fuentes del pasado vivo y de su conexión con otras antiguas culturas, conexiones que ha logrado de una manera intuitiva con la observación de piezas precolombinas donde él encuentra claras uniones con otras milenarias culturas.

Su trabajo, dice el artista es totalmente místico. Refleja la idea del simbolismo y cree que una áurea mística rodea cada una de sus obras, que no son decorativas ni cómodas, pues todas contienen un secreto ingrediente político conceptual, crítico y perturbador.

La fuerza del color y el estímulo visual que distintas tonalidades producen en sus piezas, es el hilo conductor de la muestra, pues colores fuertes y centellantes buscan un acento destacado en obras que denuncian hechos sociales.  Es su visión con un marcado sentido en la habilidad de detectar la luz e interpretarla con el color, que ha sido el componente permanente en su trabajo.

Su vida

Nadín Ospina inicialmente estudió medicina que luego abandonó para estudiar arte. Es Maestro en Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y ganador de Premio del XXXIV Salón Nacional de artistas colombianos de 1992. Posteriormente, en 1997 obtuvo la beca del Museo Guggenheim de Nueva York y un año más tarde inició varios viajes de investigación y posteriormente trabajó con artesanos de centro y sur América. En el 2003 expuso la serie “El ojo del Tigre” en el Museo de Arte Moderno de Bogotá MamBo. En el 2007 presentó la serie Colombialand en la Galería Fernando Pradilla en Madrid. También ha participado en numerosas exposiciones colectivas en diversos países de América y Europa. Recientemente, su obra se exhibió en importantes muestras como: Pre-columbian Remix: The art of Enrique Chagoya, Damián Flores, Rubén Ortiz and Nadín Ospina, la cual tuvo lugar en el Neuberger Museum de Nueva York e hizo parte de la exposición Cantos Cuentos Colombianos, que inauguró la Casa Daros Latinoamérica en Rio de Janeiro.

La exposición estará abierta hasta el 23 de noviembre de 2013 en la nueva sede de la Galería El Museo, Calle 81 No. 11 – 41. Lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. y sábados, de 2:00 a 7:00 p.m. en jornada continua.