Padre Chucho: “Me gusta ser payaso”

Padre Chucho: “Me gusta ser payaso”

4 de Marzo del 2015

El sacerdote Jesús Orjuela, más conocido como “el padre Chucho” -el más mediático de todos los curas colombianos- no pone la otra mejilla a quienes lo atacan por su participación en el programa ‘Tu cara me suena’ (la noche del martes interpretó a Beto Cuevas). También ataca a Teletón.

Otro cura de la Conferencia Episcopal escribió un artículo donde dice que los sacerdotes no pueden ser payasos de la sociedad.

-Le respondo a este sacerdote, con gran respeto y cariño, que estamos cansados de la guerra, una violencia donde nos golpeamos día a día y nos acabamos con las armas y con la lengua.

Ojalá los sacerdotes fuéramos payasos de la sociedad, porque el ser humano necesita una sonrisa, esa alegría que Dios nos dio, y qué bueno que como dice el Salmo 41, “feliz el hombre que coloca la risa en el corazón del que sufre, porque Dios le alegrará los años de su vida aquí en la tierra”. Qué bueno que alegráramos el corazón y que bueno que respetáramos a los payasitos.

Aprovecho esta entrevista para pedir que no golpeemos más a los payasitos. Un payaso no es menos que un sacerdote. Tenemos la misma dignidad.

Creo que los payasos entrarán al cielo más rápido que los curas, porque han hecho reír a los niños tristes, a los que sufren, nosotros a veces los dormimos en las homilías.

No sé quién hace una labor más noble si los payasitos o nosotros, pero estamos acostumbrados a juzgar ligeramente al ser humano. A mí me sirvió interpretar a Andrea Bocelli para entender que hay hombres grandes que no pueden mirar físicamente, pero que miran desde el corazón y miran el alma, y aprenden a mirar las cosas bonitas que hay en cada ser humano.

¿Ha recibido aprobación de la jerarquía eclesiástica?

Sí, aunque algunos obispos están molestos porque he llorado. No entienden que un cura salga llorando en las pantallas. Se olvidan que el Papa Francisco pide ternura y compasión.

Soy un ministro de Dios y no cambio el sacerdocio por nada. No canto por ninguna plata, pero sí por el amor de Dios, hago lo que sea, hasta el ridículo.

Algunos obispos están molestos pero yo tenía el permiso de mi obispo, Monseñor Juan Vicente Córdoba. Jesuita como el Papa y muy cercano al ser humano. Como dijo el Papa Francisco hay que acabar con esas roscas que traen odio, injusticia, agresividad.

¿Qué esperamos del padre Chucho en los próximos días?

Voy a salir a las misas con un ping pong en la nariz. Quiero hacer como un llamado a que respetemos a los payasos. El Papa dijo que seamos tiernos, pero tenemos que ser compasivos y quiero hacer lo del médico Hunter Dhoerty “Patch” Adams, el doctor de la risaterapia.  Me hacen un honor al llamarme payaso.

¿No sería -eso sí- una payasada?

Me encantan las payasadas para hacer reír a los que sufren. Crecí cerca de mi hermano mayor, quien vivió en situación de discapacidad. Vi cómo se burlaban los niños de él. Yo dejé de correr, dejé de jugar fútbol muchas veces para acompañarlo. Crecí cerca del dolor y me duele cuando maltratan a las personas que sufren, me duele cuando les prohíben a los sacerdotes orar por los enfermos.

Jesucristo vino para abrazar al leproso y no se contaminó de la lepra; el que abraza con amor no se contamina del mal, sino que contamina el bien. Para mí es ofensivo que un país utilice a personas en situación de discapacidad, o mejor, con capacidades especiales, para recaudar un dinero.

En estos dias, el domingo pasado, una señora de Popayán con tres niños con capacidades especiales, pidió ayuda en Teletón y no se la brindaron. Me duele…

Jesús Hernán Orjuela

¿Cuál es su crítica contra Teletón?

Me parece que debe ser más eficaz la ayuda, que debe llegar a quienes la necesitan. Y si tenemos que recaudar pienso que no tenemos que utilizar ninguna imagen del ser humano.

Dios no nos invalida y no tenemos por qué invalidar a ningún ser humano. Todos los seres humanos tienen capacidades, y a veces pienso que utilizamos las situaciones de depresión, de pobreza, de hambre, de enfermedad, los hacemos vallas publicitarias en este país, de violencia, para recaudar dinero que nunca llega realmente a los que lo necesitan.

Utilizan a mucha gente y la muestran en situaciones graves para buscar el apoyo. Con esas cosas no estoy de acuerdo.

Padre Chucho, en gran resumen, ¿disfruta sus papeles en el programa?

Soy feliz, y ya quisiera ser un payaso, me alegraría, tengo hasta ganas de disfrazarme de un payasito para hacer reír.

El conocido, destacado y buen escritor Padre Llano, debió dejar su columna en un periódico por un jalón de orejas de sus superiores. ¿A usted también le han llamado la atención?

Sí, lo han hecho. Yo obedezco y escucho. Lo que me sorprende es que a veces llaman la atención por entregar amor, pidiendo -como el sacerdote que me critica- que se acaben los curas payasos.

Deberíamos llamar la atención a los curas amargados, que maltratan, que dan una imagen que no es la de Cristo ni de la alegría del cielo. Pero bueno, si ellos se equivocan, si alguien superior mío se equivoca llamándome la atención, yo no me equivoco escuchándole y obedeciéndole.

¿Siente ganas de tirar la toalla o la sotana Padre Chucho?

No, no me dejo intoxicar. Por esto la gente se confiesa. Tomé la decisión de defender a una persona que había olvidado que la humillaban, que yo ni la miraba ni le ponía cuidado, que no escuchaba. Esa persona eres tú, soy yo mismo. Me prometí cuidar a ese ser humano y no permitir que se intoxicara con cosas que le hacen daño.

Lo que es agresivo no lo recibo, más bien bendigo a la persona, porque cada uno habla desde su corazón, y no hace daño lo que viene de afuera dijo Jesús, sino lo que sale de adentro. Si de mi corazón sale odio, rabia, y ganas de tirar la toalla y botar la misma, creo que no tendría sentido todo lo que hecho.

¿Es lo que los muchachos llaman hoy “me resbala”?

Me resbala. Lo aprendí de los jóvenes, sí, me resbala.

¿Qué piensa usted de la adopción por parejas del mismo sexo?

Si dos mujeres o dos hombres se quieren, se respetan, eso es un valor. Si se aman, si se tienen cariño…es un valor.

Tenemos que respetar este cariño, esta entrega, y un gobierno tiene que garantizar los derechos de salud, de pensión, todo lo que implica la convivencia.

No podemos decirles que eso es una enfermedad, tenemos que dejar de ser mojigatos y respetar a todos los seres humanos.