“La mujer que viene a dárselas de diva, pierde el año”

“La mujer que viene a dárselas de diva, pierde el año”

19 de septiembre del 2013

Se despierta a las 4.45 am, llega a Caracol Radio a las 6 y entra al aire a las 7.30 hasta las 10 am. A las 12m llega a Día TV y se queda hasta las cinco de la tarde dirigiendo el área de investigación de contenido de los canales de Claro Televisión. Entre grabaciones y citas devora periódicos y revistas para encontrar lo que más le gusta: historias narradas desde la emoción y la piel.

Patricia Pardo es la presentadora de Confesiones, un programa que con más de 300 capítulos, lleva historias en la voz de sus propios personajes.

Antes de ser la voz de Hablar por hablar, el programa nocturno donde escuchaba todo tipo de cuentos, o la voz de 6 Am Hoy por hoy, quería ser actriz pero se decidió por el periodismo porque era lo que más se asemejaba a contar relatos.

Le gusta montar bicicleta, pasar tiempo con sus hijos, Lucas de cinco años y María Antonia de dos, ir a Villa de Leyva, releer a Cortázar, investigar a los personajes a través de la oralidad, de las anécdotas que sólo saben los hermanos o los compañeros del colegio y acercar en cada capítulo a los personajes que están en las pantallas desde siempre.

Gustavo Angarita, Adriana Eslava, Marlon Moreno, Darío Gómez, Vicky Hernández, Judy Henríquez, Amparo Grisales, Claudia Bahamon, Amada Rosa Pérez, Gilma Jiménez y Gina Parody son algunos de los personajes que se han confesado en su programa.

Patricia Pardo, Kienyke

Cuénteme un poco de su infancia, de su familia.

Mis papás ya están pensionados, mi papá fue diseñador gráfico, mi mamá es administradora de empresas, tengo un hermano que fue actor por mucho tiempo, Orlando Pardo, y en un reinventarse de la vida hizo un paso al costado y dirigió una película que se llama Karma, hoy en día se dedica más a la producción de televisión.

¿Por qué estudiar periodismo?

Realmente yo quería por mi hermano ser actriz,  y mi mamá me dijo: antes de dedicarse al tema del teatro tiene que hacer una carrera. Realmente yo era teatrera del Teatro Libre, de la Calendaría, ahí se refundió parte de mi adolescencia y estudié periodismo porque era lo que más se asemejaba a contar historias y robarle historias a la gente. Digamos que a mí, ese periodismo grueso, ese periodismo que se gesta en palacio o en el congreso no me gusta, por supuesto que es importante, pero a mí me gusta contar las historias de las voces que a veces no se escuchan y que reflejan la realidad nacional.

Mucha gente la conoció en Hablar por hablar, ¿cómo fue su llegada a los medios?

Yo comencé en Señal Colombia con el que es actualmente mi jefe en Confesiones. Me dijo: Venga, hagamos un documental por todo el país contando las historias de los pueblos, entonces yo dije: ¿historias?, esto es lo mío, hicimos 104 capítulos de un programa que se llamaba Ladrones de historias.

Pasé a Canal 13 a presentar un magazín “En el 13”, que además era tortuoso porque era los sábados de 7 a 9 de la noche, en directo y por ese programa me hicieron unas entrevistas en Caracol Radio y yo no sé, me imagino que les gusto el registro de la voz y Gabriel de las Casas me invitó a participar en un programa en las noches que se llamaba “Cita con la intimidad”, que eran entrevistas a personalidades del país hablando de temas poco comunes, un poco más íntimos.

Y cómo llega Hablar por hablar. ¿Y cuál fue la magia de este programa en vivo?

Pues yo creo que Hablar por hablar es un programa que todo periodista debería hacer, debería por lo menos enfrentarse una noche a escuchar el país nocturno, que es el país que no dice mentiras, el país de verdad, el país que llama a confrontarse a sí mismo, a contar sus sueños, a preguntarse, a interrogar al otro.

Todo periodista debería hacer por lo menos una noche un programa como Hablar por hablar para escuchar al país que no miente, que no es el país del ministro, que no es el país del presidente, que no es el país de la canciller, sino que es el país de carne y hueso.

En las noches se oía de todo, me llamaba desde el dueño de un prostíbulo de burras en la frontera con Venezuela, hasta la empleada del servicio que estaba enamorada del joven de la casa, el que coleccionaba mariposas, el que tenía serpientes en la casa, hasta el señor que le gustaba disfrazarse en las noches con la ropa de su mujer y hacerle al amor. Ese es el país de verdad.

Patricia Pardo, Kienyke

En ese programa llamaban a contar unas historias muy fuertes, ¿cuáles la llegaron a afectar?

De esas historias tengo muchas, por ejemplo, en alguna oportunidad me llamó la mujer de un conductor de taxi que tenía en sus manos la prueba de VIH positivo, que ella era portadora de VIH y acababa de tener una conversación con su marido en donde él, a quien le gustaban las prostitutas, le había transmitido el virus, entonces estaba el dilema de si contarle a los hijos, a los nietos.

En otra oportunidad me llamó un señor y me dijo: “Mire no tengo a quien compartirle la alegría de ser papá, mi señora está adentro y el médico me acaba de decir que es un niño”, y lloraba y gritaba de la emoción, fue maravilloso. Además nuestro país está lleno de cronistas innatos.

¿Cuál es la clave para lograr una buena entrevista, cómo genera usted ese ambiente de confianza para que el otro revele? ¿En su caso que le ha funcionado?

No tener pretensiones, no llegar a lucirme, no me interesan las preguntas con marco teórico, con introducción, con conclusiones, con anexos, no, voy al grano, pero si me devuelvo más allá de lo que te estoy diciendo, una buena investigación es la base de todo, cuando uno estudia a conciencia, con rigurosidad un personaje y comienza a recrearlo a través de la otredad, con la mamá, con el papá, con el amigo de infancia con el que seguramente Pepito nunca ha compartido desde los cinco años y que recuerda todos esos momentos. Cuando empiezo a investigar y a recrear a cada uno de los personajes entonces estoy construyendo desde ese mismo instante una buena entrevista.

Yo tengo una norma dentro del equipo de investigación de Confesiones que somos cinco y es que no vamos a goglear nada, no podemos convertirnos en periodistas del Google, en repetidores de información, usted vaya a la fuente viva, a la mamá, al papá, recree la infancia a través de los hermanos, recree el amor a través de su pareja. Es reconstruir las historias a través de la oralidad.

Confesiones lleva varias temporadas, ¿que tanto se involucra usted en la creación, en el concepto del programa?

Fue un programa que nació cuando existía Cable Centro, y lo hacía otra persona, la primera temporada se llamaba Confesiones en blanco y negro y lo hacía Daniel Londoño quién fue realmente el gestor de la idea, pero él se retiró de la compañía y en ese momento Patricia Rodríguez, la directora de contenido, quería darle un giro porque ella sabía que en sus manos tenía un buen formato.

Ella escuchó Hablar por hablar y me dijo, usted qué le haría a este programa, entonces yo le di sugerencias: yo utilizaría la luz como elemento narrativo, le bajaría un poco el tono, sería algo más íntimo, más por el lado de los azules, empecé a trabajar con la semiótica, no cuestionaría nada, no soy una periodista que está señalando, sino que la idea en el caso de Confesiones es que usted mismo me cuente su historia, que creemos entre los dos un momento íntimo, en donde usted haga de cuenta que somos amigos de toda la vida.

¿Y el artista más difícil de conseguir, que le pedía la gente a través de redes sociales?

Quizá la gente, sobre todo en Twitter y Facebook, pedía mucho a Alejandra Borrero, me imagino que genera mucha admiración en su público, y por algunos motivos ella no podía venir, siempre se presentaba un inconveniente, y duramos como unas dos temporadas invitándola hasta que al final accedió, sale en esta nueva temporada que comienza el 25 de octubre donde hay personajes maravillosos: Robi Draco Rosa, Laura Acuña, Luly Bossa, Manuel Teodoro, Carolina Ramírez.

Nos estamos preparando para hacer un Confesiones México, entonces tener a personalidades como Vicente Fernández, Victoria Ruffo, Verónica Castro, Un Confesiones Miami o un Confesiones Venezuela. Un Carlos Matta, un Franco De Vitta, un Ricardo Montaner.

¿Cuáles han sido los capítulos más difíciles para usted?

Hay dos cosas muy complicadas en la entrevista, una, las respuestas de monosílabos, si, no o respuestas con tal vez, casi. Lo otro es cuando usted va por el carril derecho y el personaje va por el carril izquierdo, y usted va hacia el norte y el personaje va hacia el sur, eso es muy complicado, y eso fue lo que me paso con Gustavo Angarita, él vive en otro cosmos, sin embargo me pareció maravilloso cuando al final yo hago el recuento de la entrevista, me pareció maravilloso porque ese es él, esa es su naturaleza, el no vino aquí a impostar nada. En Confesiones el que viene a impostar pierde, la mujer que viene a dárselas de la diva, pierde el año porque aquí en Confesiones no hay divas.

Lo que te decía antes, dentro de la magia de la entrevista es no tener pretensión alguna, no querer lucirse, si yo estoy acá preguntando es porque usted es el que sabe, no yo, entonces cuando llegan aquí pomposas, pierden en el año porque terminan haciendo una catarsis, y reconociéndose débiles, seres humanos de verdad, y es ahí cuando llega el llanto, yo no quiero que lloren, no se trata de eso, pero la gente trae una melancolía o “saudade”, eso es lo que se recrea y lo que se trata de gestar en Confesiones, empezar a traer una cantidad de recuerdos que definitivamente lo que hacen es moverte la fibra.

Patricia Pardo Confesiones, Kienyke

¿Cuál fue el personaje más difícil de entrevistar y por qué?

Marlon Moreno, complicadísimo, de entrada fue muy duro como “rasgarle el alma”, porque era como impenetrable, pero a medida que fue pasando la conversación, y comenzó a fluir, y él se sintió en confianza, porque también es darle la confianza al entrevistado, porque con tres preguntas el personaje ya sabe cuál es el tono de la entrevista y ya la cuarta pregunta el personaje comienza a ceder, pero con Marlon fue muy complicado, al final se logró una entrevista muy bonita, muy humana.

¿Y la más conmovedora?

Voy a hacer una confesión, en todas las entrevistas cuando el personaje llora, yo llego a mi casa a llorar, y llego cargada de una emocionalidad muy grande por todo lo compartido, porque se acaba el programa y me siguen contando cosas, entonces cada entrevista es conmovedora. Yo sería injusta, porque en cada capítulo me entregó mucho al personaje, cada historia es como un tatuaje, lo tengo ahí en la piel, cada narración, cada lágrima y cada sonrisa.

¿Y el personaje más honesto, sin poses?

Yo no podría hablar de personajes, pero si podría hablar de etapas de la vida o de edades de esos personajes, te podría decir que la gente que es adulta, mayor de 50 años pues ya no le tiene miedo a nada, ya no se guardan cosas, y lo van botando todo, y entonces me encuentro con una Vicky Hernández que me habla de su vida, de sus miedos, porque vive ermitaña en una casa, y como convive diariamente con la muerte, con la muerte de su madre, del Delfina Guido, de Fany Mikey y me puedo encontrar con ese tipo de personajes como una Yudy Henríquez que todavía se sienta y me dice, me hace falta Bernardo Romero Pereiro y ¿qué? y después de tantos años, o una María Cecilia Botero.

No quiero decir que la gente joven no sea honesta, no, pero creo que la gente adulta no me vende nada, no le interesa venderme ninguna imagen, son así punto, esa es su naturaleza. Pero los jóvenes, los que están iniciando carreras no todos, pero algunos sí, asumen ciertas poses, que no está mal, que todos asumimos a lo largo de la vida y hace parte del crecimiento.

Patricia Pardo, Kienyke

Por el programa han pasado personajes de la farándula pero también políticos, Gilma Jiménez o Gina Parody ¿En qué se diferencia la entrevista, en qué la basa en el caso de este tipo de personajes?

El tono de la entrevista es el mismo, es una entrevista de carácter humano, donde en sí todo lo que hacemos es construir la historia del personaje, entonces no hay mayor diferencia entre Gilma Giménez y Marlon Moreno, la diferencia está en los hechos, en los acontecimientos de cada personaje. Yo no me siento con Gina Parody a cuestionarle o no su función como directora del SENA, o a Gilma Giménez, que en paz descanse, como senadora o defensora de los niños, no, yo le hable por ejemplo de su nieto, le hable en la entrevista de sus nietos y de los nietos que perdió infortunadamente. Es decir no le hago la entrevista que le hacen en el noticiero, no es la pregunta para sacar la noticia inmediata, no, es la pregunta para sacar la noticia que perdure.

¿Cuánto tiempo se toma en preparar entrevista?

Yo en eso soy muy escuelera: si no hay investigación, no hay entrevista, puede estar José José en el país, y se va mañana y me parece un irrespeto sentarme frente a José José y hacer una entrevista basada en especulación. No, yo grabo dos programas a la semana y duramos 8 días preparando la investigación y más o menos dos o tres días de construcción del primer documento, me siento con la investigadora del personaje y miramos la estructura y los bloques en que se dividirá la entrevista.

Después ella comienza a llamar a sus amigos y conseguir más información, por ejemplo con Eva Rey, la investigadora busco en el directorio telefónico de España para buscar a la mamá de Eva Rey. Entonces son tres documentos previos antes de la entrevista final, con la última versión me tomo dos o tres días para estudiar al personaje, son documentos de 20 páginas y comienzo hacer anotaciones. Más allá de un cuestionario planeado con 50 preguntas llego con la intención.

¿Usted es tan curiosa y preguntona en su vida personal, con sus amigos, con su familia?

Esa pregunta tiene que hacérsela como a ellos, me interesa mucho la vida de mis amigos, algunas amigas se impresionan porque me contaron hace un mes que tenían cita para renovar la visa americana mañana, y yo mañana la estoy llamando, muy pendiente de eso.

Soy muy respetuosa de la intimidad, tanto de mis amigos como de los personajes que pasan por Confesiones, no es un programa donde se viole la privacidad de la gente, es un programa íntimo, en donde llegamos hasta donde el personaje quiere, yo por ejemplo le hice una entrevista a un periodista muy importante de este país y se confesaron muchas cosas y a los dos días el me llamó y me dijo: yo no quiero que la entrevista se haga, y la entrevista no salió, por respeto. Aquí no nos tiramos a nadie.

¿Algún día piensa escribir esas memorias y esas historias?

Yo todos los días escribo porque para hacer radio hay que escribir mucho también, pero si, por supuesto ya llegará el momento y el día en el que se condensará, no solamente desde Confesiones, imagínate todo lo que traigo en mi mochila si desde el 2000 que me gradúe, estoy contando historias de los pueblos, las historias de Hablar por Hablar, las historias de Confesiones, las historias que en la mañana le presentó a Darío todos los días, entonces son miles y miles de historias, por supuesto que quiero todas condensarlas algún día.

 Narrar, contar historias está muy relacionado con la literatura, con sumergirse en historias ¿qué le gusta leer?

Leo desde Fernando Pessoa hasta Walter Riso, en estos momentos estoy leyendo Rayuela otra vez, porque creo que como uno se la lee a los 18 no se lo lee a los 36, el libro es completamente distinto, la Maga es completamente distinta, a veces releo, revivo películas y libros.

¿Un sueño, que le falta hacer?

Ir a Capadocia, conocer Turquía, internacionalizar el programa, comenzar a viajar con Confesiones a otras partes, poder llevarlo a Miami, a México, a Venezuela, y tener un programa dedicado exclusivamente a la mujer en radio reo que es una deuda que tengo conmigo misma, la naturaleza y el mundo femenino en la radio, lo hago en 6Am, y Darcy y Erika me ayudan mucho a reforzar información de interés femenino pero creo que si hay que darle un empujoncito a los temas de mujer, a la mujer hoy en día no le interesaba como estaba vestida la reina, no, la mujer hoy en día quiere saber otro tipo de cosas, me estoy leyendo un libro que se llama Economía en tacones y era eso, como en día la mujer es una mujer integral, que maneja su plata. Hay mucha información que se le puede dar a la mujer moderna, mamá, ejecutiva.

¿Para qué sirve ser periodista en Colombia?

Esa está muy difícil ¿para qué te sirve hacer lo que haces? Yo siempre voy a terminar preguntando.

 @Lauquiceno