Publicidad engañosa

Publicidad engañosa

8 de mayo del 2011

Si usted es de los que cree que las modelos que salen en anuncios publicitarios y editoriales de moda son muy bonitas y flacas porque las han alterado por computador, puede que esté en lo cierto. Pero no se olvide que la publicidad lo altera todo, y que modelo también puede ser una hamburguesa o unas papas a la francesa. Ese comercial en el que aparece una carne Angus de doscientos cincuenta gramos, asándose en una parrilla de carbón, para después meterse en dos panecillos recién horneados con tomate y lechugas frescas, es la imagen de la comida rápida que usted consumirá en un restaurante de sillas y mesas de plástico. Nada del otro mundo.

El periodista y fotógrafo Dario D., conocido en internet como alphaila.com, realizó un estudio con algunos de los restaurantes más populares de comida rápida en el mundo y comparó con fotos reales la comida que se ofrece en los anuncios y la que se compra en el punto de venta. Las diferencias son evidentes.

McDonald’s: A la derecha, una Big Mac real, rotada en el ángulo más favorecedor, versus la Big Mac del anuncio, que se ve apetitosa y en verdad grande.

Si las Big Mac de McDonald’s fueran del tamaño que muestran los anuncios, sería imposible que cupieran en la cajita de cartón que diseñó el restaurante para empacar sus productos.

Burger King: La tradicional y favorita de todos, la Whopper de Burger King, muestra su mejor pose, pero jamás iguala a la del anuncio.

McDonalds: Angus Deluxe un tercio de Libra. La nueva hamburguesa de McDonald’s promete ser la mejor experiencia para cualquier amante de la carne. Es un buen intento, supera a la Big Mac, pero ni siquiera llega a parecerse a la del anuncio.

De nuevo, la Angus Deluxe. Si fuera como en el anuncio no cabría en la caja.

Taco Bell: Taco Crunchy. El taco real puede que no tenga tanta carne, pero al menos sí se ve crujiente.

Jack In The Box: Tacos. Estos fueron los tacos más grandes que encontró el fotógrafo para que la foto fuera justa.

Este fue el pequeño set que se usó para tomar las fotografías. La comida real fue comprada en los restaurantes y no fue alterada de ninguna manera. De hecho, según el fotógrafo, trataron de ayudar a que se viera lo mejor posible.

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