Anamarta y la “era guerrera” del Festival Iberoamericano de Teatro

Anamarta y la “era guerrera” del Festival Iberoamericano de Teatro

4 de Marzo del 2016

Por @Julieth_DC

Este año se celebran las 15 primaveras del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y Anamarta de Pizarro se siente emocionada, al preguntársele sobre el asunto pone una amplia sonrisa y le da una palmada suave a la mesa: “Sí señora, son 28 años pero esta es la versión de las 15 primaveras”, y sonríe nuevamente.

La primera versión fue en 1988, pero al hacerse cada dos años, completa quince en 2016. Hace aproximadamente ocho años que Anamarta es la cara del festival, luego de que Fanny Mikey, fundadora y gran amiga, durmiera para siempre dejándola con esta gran responsabilidad que Pizarro por voluntad propia quiso afrontar.

Pero antes de que el teatro llegara a su vida, Anamarta militó durante diez años en el comunismo. “Me volví militante comunista, decidí cambiar el país. Llegué a la izquierda por la antropología porque ahí siempre esculcas pobreza y cuando eso pasa sientes la necesidad de ayudar”.

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Aunque es antropóloga graduada de la Universidad Nacional, hoy en día no ejerce y decidió desde los años 90 dedicarse al teatro. Sin embargo, sus ideas se mantienen: “Creo en una utopía pero desde un punto de vida distinto, ya no creo en la lucha armada, ahora soy militante de la paz y el festival también lo es”, dice.

Se siente feliz de dedicarse al teatro porque por medio del arte siente que se pueden generar cambios, expresar ideas y apoyar la diversidad cultural y sexual.

(¿Cuál es la parte del cuerpo de Anamarta más piropeada? Ella contesta en este video )

Al preguntársele por si alguna vez se soñó con subirse a las tablas, responde moviendo su cabeza de lado a lado: “Nunca pensé en ser actriz, no soy actriz, me hubiera gustado ser bailarina de flamenco”, dice entre risas mientras recuerda sus años de rebeldía cuando intentó cumplir ese sueño pero cambió “las castañuelas por las piedras”, su dicho más recurrente.

Para ella el festival es el carnaval de Bogotá, pues todas las ciudades latinoamericanas tienen uno, excepto la capital colombiana, de manera que el Festival Iberoamericano de Teatro es la vida y el respiro carnavalesco de la ciudad.

Nunca hay vacaciones

¿Con cuánto tiempo de antelación se prepara el festival? Anamarta toma aire, sonríe y dice: “Desde este momento ya hay conversaciones con tres compañías para el 2018 porque son compañías que tienen una vida muy activa y la única manera de cuadrar con ellos es con dos o tres años de anticipación”.

Tal es el caso del director alemán Peter Stein. “Desde que Fanny estaba buscamos a ese señor”, dice Anamarta que se siente muy feliz de tenerlo en esta edición. “Era uno de esos sueños perseguidos”.

Realmente Anamarta no hace pausas. Hay “momentos de descanso”, dice, y recuerda una anécdota de cuando empezó a trabajar con Fanny. En esa época la pelirroja le propuso trabajar medio tiempo, pero después de varias semanas de ocuparse por completo en el teatro Anamarta le preguntó: “Fanny, tú me dijiste que medio tiempo”, y Mikey respondió: “Te dije que medio tiempo en la oficina y medio tiempo en la calle con los grupos”, una gran carcajada resonó en la oficina.

Es un trabajo 24/7 para traer lo mejor del teatro a Colombia, Anamarta no se arrepiente, considera que el teatro es un escape para los colombianos. Mientras se está disfrutando de esta versión el equipo ya está pensando en la siguiente edición. Tiene siempre que superarse años tras año, ser impactante para que se mantenga en la cima.

“Ya estamos en conversaciones con el país invitado de la siguiente edición”, agrega Pizarro.

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Pero para darse esos momentos de descanso la mujer ‘peliazul’ cocina, ama cocinar, le fascina, no tiene un plato en especial que prefiera preparar pues afirma que lo hace “a la despensa”, lo que se encuentre en la nevera.

La era Anamarta

Fanny quedó inmortalizada como la creadora de este gran proyecto, dejó un legado que hoy por hoy su gran amiga y confidente sigue manteniendo. Aunque a veces se pregunta a qué horas me metió “en esto tan duro”, sigue en pie y sostiene firme la bandera.

En sus palabras ella describe los dos momentos: “La era Fanny, es la cradora, la promotora del arte y la era Anamarta es la guerrera que sigue en pie”, termina la frase con una sonrisa de oreja a oreja.