Un ejercicio sexy

Un ejercicio sexy

27 de noviembre del 2010

En el primer piso del Centro Comercial Platino Plaza, hay un salón con cuatro tubos que hacen pensar que el lugar es un stripclub. En uno de los tubos, que gira sobre su eje, hay dos niñas y un niño colgados de él, dando vueltas, colgándose de cabeza y resbalando sus cuerpos a una velocidad que sólo la frena la fricción con la piel de sus piernas. ¿Cómo un tubo donde suelen estar colgadas mujeres desnudas se convirtió en un juguete para niños?

El sitio se llama Vertikal Dance. La hija de Sharon Pacheco y los hijos de la actriz Paola Diaz son los que juegan en el tubo. Sharon es la dueña del local y Paola, además de actriz, es instructora de Pole Dance. Muchas actrices son clientas de Sharon, y en Vertikal Dance las ha visto bailando en el tubo como todo el país ha querido ver a, por ejemplo, Tatiana de los Ríos, Natalia Jerez, Natalia París, Helga Díaz y Sara Corrales. Sin embargo, aquí no se les enseña a las mujeres a quitarse la ropa de manera sexy para hacerle un striptease a su novio: el Pole Dance de Sharon y Johnny, su esposo, es una cosa ruda, más cercana a las acrobacias de circo que a los bailes sosos de un prostíbulo. Debajo de su ropa están llenos de morados por los golpes contra el tubo.

¿A quién se le ocurrió que los tubos y las mujeres desnudas eran una buena combinación? Un psicoanalista diría que es el baile de una mujer con un falo, pero la verdad es que fue fruto de la casualidad. En Oriente existe una escuela acrobática desde tiempos inmemoriales, que se ha conocido como los palos chinos. Pero el contenido sexual de esta práctica es nulo.

El noviazgo de los tubos con las mujeres se debió a una necesidad arquitectónica. En la década de 1920, durante la recesión en Estados Unidos, se hicieron muy populares los shows eróticos en carpas que iban de una ciudad a otra. Y las carpas se sostenían gracias a un tubo en el centro, y las mujeres no tenían más opción que bailar con él. Así, de simples stripers, las bailarinas exóticas se convirtieron además en acróbatas que bien podrían trabajar en shows circenses.

Sharon y Johnny se conocieron cuando ella era Madonna y el Michael Jackson. Tenían un show de imitadores de estrellas internacionales, una tendencia muy extendida en la década del noventa en discotecas y shows en vivo. Johnny trabajó un tiempo bajo las órdenes de Thompson, el estricto coreógrafo fundador de Apolos Men, y Sharon recibió una oferta del stripclub Lusitania, en Barranquilla, para que les enseñara a bailar a las striper. A ella le pareció curiosa la propuesta: a los dueños de los night clubs no suele importarles mucho el buen baile y la rutina de trabajo de las prostitutas no va con la disciplina física que exige bailar bien.

Esa es la frontera entre el striptease y el pole dance como ejercicio, y Sharon y Johnny se fueron por la segunda. A pesar de que su popularidad no es tan grande por el estigma que tiene al ser un ejercicio salido de bares de mala muerte, sus beneficios para el cuerpo son múltiples: sirve para acostumbrar al corazón a cambios abruptos de ritmo cardiaco, se queman calorías y ayuda a la tonificación muscular. Si usted busca bajar de peso o quiere sorprender a su esposo, está en el lugar equivocado. El pole dance de Sharon y Johnny es como hacer pesas, pero de forma divertida y con el peso corporal.

Vertikal Dance.

Centro Comercial Platino Plaza.

Calle 109 Nº 17-55.

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