Una masacre traducida

Una masacre traducida

3 de marzo del 2011

La caza marina en Japón es una de las prácticas más criticadas en el mundo. El volumen desmedido, las técnicas agresivas y las especies que tienen como blanco ponen a los pescadores nipones en el tope de la lista de los menos queridos por la población mundial.

Si los videos de barcos balleneros que se han repetido hasta la muerte indignaron a la población mundial, The Cove, el documental dirigido por Louis Psihoyos –ex fotógrafo de la National Geographic– ataca directo al corazón de todas las generaciones del planeta con escenas en las que se ve cómo familias enteras de uno de los animales más queridos por la gente, el delfín, son masacradas sin piedad a manos de pescadores armados de bayonetas y cuchillos.

http://www.youtube.com/watch?v=51_7ceQqTTY

El amor al delfín tiene un responsable directo: Flipper. Si no fuera por él y su mejor amiga, la televisión, pocas personas se habrían percatado de las posibilidades infinitas que ofrece la relación con un delfín. Claro, todas muy bien manejadas por la necesidad de publicidad y la disposición constante de Flipper para estar junto a sus amigos terrestres, salvarlos avisándoles del peligro, nadar de manera juguetona con ellos y su incesable chillido al que se le humanizó dándole el significado de risa.

Richard O’Barry es el biólogo marino de setenta años que capturó y entrenó a los cinco delfines que hicieron el papel de Flipper. La serie de televisión fue un éxito y O’Barry pasaba de las piscinas del Miami Seaquarium –donde entrenaban los delfines– al interior tapizado de cuero del Porsche que le pagaba el sueldo de la producción.

Mucho antes de que la serie terminara, O’Barry renunció sin mirar atrás, decidido a cambiar su carro de millonario por una vida como activista a favor de los delfines. La muerte de Kathy, uno de los nariz de botella que interpretaban a Flipper, fue el detonante para que tomara la decisión. Según el biólogo, el animal estaba tan estresado por el cautiverio que de manera voluntaria dejó de respirar hasta morir.

The Cove muestra al mundo qué pasa en una gruta escondida en la costa de Taiji, un pueblo de Japón. Amparada por la poca visibilidad que le dan las montañas, los avisos de no pasar del gobierno y los vigilantes armados que hacen guardia noche y día para que quien entre lo haga bajo su responsabilidad.

El documental, que ganó el Oscar en 2010, ha sido traducido al japonés y hace parte de una campaña de alto impacto creada por el mismo Psihoyos, en la que con la ayuda de la organización People Concerned For the Ocean (Gente preocupada por el océano) se regaló por correo una copia a cada uno de los hogares del pueblo de Taiji.

Japón declara que de manera legal mueren veintitrés mil delfines, y defiende la práctica como tradicional. Según The Cove, la muerte de estos cetáceos en Taiji es varias veces mayor que la de ballenas en la Antártida y aumenta los problemas de intoxicación por mercurio, debido al consumo de carne de ballena y delfín. Según Psihoyos, el documental es una carta de amor de él hacia los japoneses y sobre todo para la población de Taiji.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO