¿Con quién se queda el perro?

20 de agosto del 2017

Cuando una pareja acaba su relación amorosa, es de vital importancia que evite transmitir sus emociones a la mascota, para evitar afecciones a su salud.

mascota

Cuando se tiene una mascota en casa bien sea un perro o un gato y este convive con la pareja, el animal forma parte de ese vínculo amoroso, además, forja un lazo de amistad bastante fuerte con su familia. Sin embargo, cuando se presenta una ruptura en la relación, la mascota también se ve afectada y esto trae consecuencias negativas, las cuales se ven reflejadas en la salud física y psicológica.

El portal Fundación affinity explica que ” En los últimos años es cada vez más habitual la palabra “divorcio” o “separación”. La ilusión con la que las parejas empiezan una vida juntos se trunca y la relación no acaba de funcionar; así que, ambas partes deciden terminarla por la vía legal. España es de hecho el cuarto país de la Unión Europea con mayor tasa de divorcios, cada año más de 160.000 parejas rompen su matrimonio. Pero hay que tener en cuenta otro dato y es que en casi la mitad de los hogares españoles (49,3%) hay una mascota”.

Cabe aclarar los animales domésticos no saben cuando una pareja ha llegado al final de esa etapa amorosa y deciden tomar caminos separados, pero sí presentan síntomas como tristeza, ansiedad estrés y otros cambios comportamentales, debido a la situación.

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Por ejemplo los perros a nivel físico pueden manifestar esta afectación cuando se muerden constantemente las patas o la loca, pero los gatos en algunos casos se muestran muy agresivos, para ello es relevante que el dueño acuda a un médico veterinario, para controlar conductas inadecuadas y mitigar el daño.

En muchas ocasiones los dueños son los encargados de transmitir a su mascota ese malestar emocional y físico que se presenta después de la ruptura. No obstante,  ellos pueden controlar esos síntomas en la mascota si realizan una preparación previa para que los animales afronten esos cambios.

Por otro lado, “La mejor opción para las dos partes, si no existe acuerdo amistoso, es la custodia compartida, así el perro o gato puede ser propiedad de los dos. En esta titularidad quedará establecido el régimen de visitas del animal, y cómo se cuidará de él de ahora en adelante. Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja puede dedicar más tiempo en atender a la mascota, esta podrá vivir en su casa y se permitirá a la ex-pareja visitar al perro o gato y llevárselo durante períodos de tiempo especiales como las vacaciones”, explica la experta en  Fundación affinity.

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Algunos expertos recomiendan que la pareja no discuta delante del animal,  para que la energía no se transmite a la mascota, y de ese modo evitar que la mascota pueda tener comportamientos perjudiciales para su bienestar.

Para evitar que la mascota se vea afectada de manera grave, es relevante que el dueño intente no cambiar por ejemplo los horarios en los que le da el alimento a la mascota y por supuesto que no se modifiquen los horarios de paseo.

Adicionalmente, para mantener la tranquilidad de su perro o gato, es recomendable que pueda implementar algo de aromaterapia en el ambiente, para que tanto usted como su mascota puedan estar en un estado de relajación y de ese modo recuperar la alegría del hogar.

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