“Fernando Vallejo habla en defensa de los animales, yo los recojo”

“Fernando Vallejo habla en defensa de los animales, yo los recojo”

3 de junio del 2014

Por @Lauquiceno

Son la ocho de la noche del viernes 9 de mayo del 2014 y Fernando Vallejo habla con algunos amigos como si estuviera en la sala de su casa, días después de sus declaraciones en la Feria del Libro de Bogotá donde invitaba a votar en blanco en las elecciones presidenciales. En la barra está su hermano, Aníbal Vallejo, el dueño del lugar del que todos hablan en Medellín: Café Vallejo, una casa del tradicional barrio Laureles donde se va a tertuliar, tomar café y se le pide a los clientes abstenerse de comer carne.

Algunos vienen con la esperanza de encontrar al autor de Los días azules y El Desbarrancadero o hacerle algunas preguntas a Aníbal y a su esposa Norelia sobre el polémico escritor colombiano. Aníbal comparte con su hermano la pasión por la causa animalista y las letras.

Cafe Vallejo

Aníbal Vallejo y Norelia Garzón, los anfitriones de Café Vallejo en Medellín.

—Con Fernando además de la sangre de hermanos nos une también la sangre derramada por las especies animales. Él quiso ser músico pero no tenía música en el alma. Quiso ser filósofo, abogado, director de cine, pero no soportó la academia. Yo quise ser administrador de empresas, periodista, abogado, pintor, restaurador y terminé siendo perrero, empecinado por una causa en una época de dolor. Esa mancha de sangre en el pavimento de la calle congestionada en una mañana imborrable no la podré olvidar.

Los nueve hermanos Vallejo crecieron en el barrio Boston de Medellín y de allí pasaron al barrio Laureles, lugar dónde está ubicado hoy el café. En el 2011, después de 38 años Aníbal vuelve al barrio Laureles, a la casa de sus padres. Un día caminando a medianoche con sus perros, adaptándose a nuevas rutinas después de ser profesor durante 29 años en la facultad de artes de la Univesidad de Antioquia surge la idea del lugar:

—Caminando por las solitarias calles del barrio, vi empezar la construcción donde antes hubo tres casas. ¡Si los viejos tuvieran donde conversar, donde encontrarse con sus recuerdos, donde poder pasar un rato fuera de los apartamentos aislados! Y en ese momento apareció el café. Sin nombre. Alguien dijo entonces, estoy aquí en el café de los Vallejo.

Cafe Vallejo

Aníbal es el anfitrión del lugar junto a su esposa Norelia que se ingenió las recetas, es integrante de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín y desde los ochenta es una autoridad en el tema animalista de la ciudad. Escribe todos los martes en el periódico El Mundo sobre su causa y la de su hermano:

—Mi primer artículo se tituló La impía tauromaquia. Y he pasado de las 830 columnas y el dolor no se acaba. Fernando habla en defensa de los animales, yo los recojo. Como recojo sus frases del dolor en los mataderos, en los galpones de batería, en los centros de experimentación. Sus peroratas tienen audiencia. La mía es la de una generación sin edad, de aquellos jóvenes y viejos, sobre todo mujeres, a los que les duelen la suerte de los animales, sus maullidos, sus ladridos, sus chillidos y sus gemidos que nadie escucha.

Cafe Vallejo

La filosofía de Café Vallejo, es ofrecer un espacio diferente, con variedad y calidad de café, además de la tertulia, pues Aníbal Vallejo realiza charlas sobre música, arte y cultura. “Un punto de encuentro donde puede haber un concierto espontáneo, una lectura de poemas, la presentación de un libro, un joven tocando bandoneón y Norelia cantando un tango, un conversatorio con animalistas que quieren saber sobre la experimentación con animales; sin afanes, una conversación sobre los animales con alguien que se mueve por su dolor, un rinconcito acogedor para llenarse de afecto y donde siempre serán bienvenidos”

Cerca al segundo Parque de Laureles, viejos, pero sobre todo jóvenes, se reúnen a hablar y antes de que se abran las puertas de este café familiar, el autor de La Virgen de los Sicarios, que sacude a todos los auditorios con declaraciones explosivas sobre los políticos “boñigueros” y mantenidos, la homosexualidad y autores sagrados como Gabriel García Márquez se permite ser el otro Fernando, el hijo de  Don Aníbal Vallejo Álvarez y Doña Lía Rendón, el que alguna vez quiso ser músico

—A veces, cuando Fernando viene a Medellín, y las puertas del café no se han abierto, toca el piano. Cuando se abren las puertas, él cierra el piano. De la misma manera como ha cerrado tantas puertas en su vida. Al café llegan jóvenes que saben de sus idas y venidas, que se acercan con ejemplares de sus obras para pedirle la firma. Porque si bien en el café vendemos algunas pocas editoriales, sus libros están prohibidos. Ni él es vendedor ni nosotros somos libreros. Hasta que los jóvenes se atreven a romper la distancia y terminan en grupo en amena charla. Así como llega, de pronto se va.

Cafe Vallejo

 Café Vallejo Facebook

Circ. 74B # 39 B – 126. Laureles, Medellín

Lea también

Escritor Fernando Vallejo pide votar en blanco en las próximas elecciones

Entrevista Leila Guerriero