Gatos y perros comparten algunas fobias 

9 de septiembre del 2019

Algunas fobias pueden ser irracionales.

Gatos y perros comparten algunas fobias 

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Los terrores primarios de las mascotas son similares y están determinados por distintos factores que podrían desencadenar comportamientos preocupantes. Es importante comprenderlos para poder tranquilizarlos.

Al igual que todos los seres vivos, las mascotas experimentan a lo largo de su vida algunas fobias y miedos, que en el caso de los perros y gatos, se relacionan por su origen primitivo y temores territorialistas.

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El tener miedo es una respuesta normal a diferentes situaciones desconocidas que se pueden presentar. Se debe tener en cuenta que el sentido del oído está muy desarrollado en ambos animales y pueden advertir distintas amenazas rápidamente, como: los petardos, las tormentas o simplemente desconocidas visitas en la casa; sin embargo, son causas que no representan peligro y se puede retomar la actividad normal.

Por otra parte, la fobia es un sentimiento de miedo más intenso y desproporcionado, que tiende a manifestarse de una manera excesiva y exagerada que causa comportamientos inusuales en las mascotas.

La etóloga clínica Silvia Vai explica que estos peludos amigos “Quieren estar en todo momento con su dueño. Están intranquilos, inquietos, jadean y hasta tiemblan. También pueden buscar refugio en lugares impensados, pero como no se sienten seguros en ningún lugar, continúan buscando ese espacio que les posibilite protegerse y calmarse”.

Para ello, la doctora indica los miedos y las fobias que se podrían presentar en ambas situaciones y que se pueden minimizar si se tienen en cuenta.

Fobias que comparten ambas mascotas

  • Tormentas, petardos y fuegos artificiales
  • Serpientes
  • Agua
  • Espacios abiertos
  • Claustrofobia
  • Tormentas, petardos y fuegos artificiales

Un curioso temor irracional que comparten ambos es el miedo al pepino. Varios videos se han viralizado donde situaban un pepino junto a los felinos y ellos saltan de un gran susto. Este miedo se relaciona con el pavor que sienten por los reptiles como por ejemplo a las serpientes; sin embargo, en los perros no ocurre mucho, ya que ellos son capaces de detectar un objeto inanimado de manera tridimensional.

“Los genes, una sociabilización deficitaria o distintas experiencias traumáticas o el haber sido separado tempranamente de su madre pueden influir en el comportamiento de una mascota” concluye la investigadora.

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