Los gatos y su comportamiento: 10 mitos que debe ignorar

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Los gatos y su comportamiento: 10 mitos que debe ignorar

17 de Julio del 2017

Un estudio de WorldAtlas determinó que en Estados Unidos de cada tres hogares, al menos uno tiene un gato, ubicándolos como el país con más felinos domésticos en el mundo al contar con un total de 76,5 millones, lo que es equivalente a una cuarta parte de su población.

Y si bien no somos como Estados Unidos, en donde los gatos destronaron a los perros como principales animales de compañía, en Colombia se ubican como la segunda mascota más común en las familias según una encuesta de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

Sea porque son “más fáciles” de cuidar ante el hecho de que no demandan tanto tiempo como un perro o porque ayudan a que las plagas se mantengan fuera de casa, la adopción de los felinos cada día va en ascenso. Sin embargo, su naturaleza enigmática ha provocado que prevalezcan muchos mitos a su alrededor, generándole desconfianza a algunos a la hora de elegirlos como acompañante de vida.

Así que si estás en planes de adoptar un felino en tu hogar y te preocupan ciertos dichos que se repiten en demasía, ¡sigue leyendo! Aquí te agrupamos 10 de los mitos más comunes sobre el comportamiento y convivencia con los gatos que, como bien lo describe el término, se quedan en las puras fábulas.

  1. “Los gatos son animales solitarios”

Todo dueño de gato sabe que esta es una de las creencias menos ciertas que existen, porque si bien es cierto que los mininos son más independientes que los perros, también son animales sociales; y, de hecho, bastante. ¿O es que acaso nunca han visto una foto de gatos hasta durmiendo juntos o acicalándose entre ellos?

Además de poder crear vínculos estrechos con otros congéneres, los felinos se habitúan rápidamente a la presencia de los humanos y tienden a ser muy sociables con ellos, formando incluso lazos de extrema confianza y cariño con ellos.

2. “Los gatos siempre caen de pie”

La flexibilidad y equilibrio de los gatos influyen mucho en que tengan una gran habilidad para los saltos, pero las consecuencias dependerán de la altura y tipo de caída. Si en el aire, el gato tiene el tiempo para poder girarse y aterrizar de pie, lo hará; de lo contrario caerá sobre su propio cuerpo. Incluso, no es una destreza innata, los gatitos lo van perfeccionando a la medida que crecen.

Por otro lado, no significa que las caídas no tengan repercusiones en su cuerpo. Se conoce como “síndrome del gato paracaídas” a una serie de lesiones que se producen al impactar con el suelo de pie, puesto que el pecho y la mandíbula son los que absorben más el golpe.

3. “Los gatos y perros no se llevan bien entre ellos”

Existe una popular frase que hace referencia a esto y hasta puede ser que alguna vez la hayas dicho: “Se llevan como perros y gatos”. Pero, aunque sean de naturaleza y comportamientos distintos, no es un condicional en la vida de cada una de estas especies. Es más, los gatos que viven con canes pueden sentirse muy vinculados con ellos al punto de hasta compartir juegos y la comida.

Entonces, si tienes un perro y te interesa invitar a un gato a tu familia, o viceversa, lo que tienes tomar en cuenta es que deberá haber proceso de adaptación paulatina del uno al otro y hasta no estar seguros de su buena relación, evitar dejarlos solos cuando están juntos.

4. “Son peligrosos para las embarazadas y bebés”

Son muchas las personas que creen que los gatos no deben convivir con una embarazada en lo absoluto porque piensan que ese solo hecho las puede contagiar de toxoplasmosis. Pero las posibilidades de que un felino doméstico pueda transmitírselo, en realidad, son muy bajas.

La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por el parásito intracelular Toxoplasma gondii, el cual puede estar presente en las heces de animales como las ovejas, las cabras, cerdos, conejos y gatos, razón por la que hasta médicos humanos se atreven a sugerir que no se debe permitir el contacto de los mininos con las embarazadas. Sin embargo, es mucho más probable el contagio a través de la ingesta de carnes mal cocinadas, que por la manipulación de heces con el parásito. Más si provienen de un felino casero que solo consume alimento concentrado para Gato.

Eso sí, si la mascota frecuenta exteriores donde puede comer alimentos en mal estado o hasta presas como ratones, lo más recomendable es examinar al felino para descartar cualquier enfermedad, evitar sus salidas y que la persona embarazada no manipule su caja de arena.

Y los mitos en torno a la convivencia de los bebés tampoco faltan. Mientras hay algunos tan absurdos como que los gatos les absorben el aire de los pulmones a los bebés, existen otros que insisten que los gatos son muy peligrosos por sus ataques. Lo cierto es que no son ni más ni menos peligrosos que cualquier otra mascota, de manera que siempre hay que vigilar la interacción de ambos.

5. “A los gatos no se les puede entrenar o educar”

Falso. Los felinos domésticos son animales inteligentes con la capacidad de aprender órdenes o ser educados, pero hay que tomar en cuenta que, al no tener el carácter social de los perros, no se puede entrenar de la misma manera que a ellos ya que en los gatos es un poco más laborioso captar su atención.

Así que si deseas enseñarle a pasear con correa, subirse a algún lado según tu llamado y hasta a buscar juguetes y traértelos, no hay nada que la paciencia y una buena recompensa no puedan hacer. Por ejemplo, en el portal de venta de artículos para mascotas, ciudaddemascotas.com, puedes conseguir diversidad de snacks para los gustos de tu gato.

 6. “A los gatos no les gusta el agua”

Decir que no les gusta el agua en general es algo muy categórico. Lo que sí se podría decir es que, por su naturaleza, una gran parte de los gatos no están acostumbrados a bañarse. ¿Por qué? En la vida salvaje los felinos suelen habitar en áreas donde hay escasez de agua, de allí que su mecanismo de limpieza sea con su lengua.

Y como en todos los seres vivos, el agua es el nutriente más importante para su organismo, por lo que será importante vigilar que consuma la suficiente.  No obstante, es una tarea complicada para algunos dueños, puesto que hay felinos a los que no les gusta beber de la taza, pero les encanta la que gotea del grifo. En esos casos se puede adquirir una fuente de agua que los motive a ingerir la cantidad que debe.

 7. “Los gatos ronronean solo cuando están felices”

Es normal que los dueños de gatos relacionen el ronroneo con la felicidad o placer de su mascota, porque en gran parte de los casos se debe a eso. Sin embargo, también ronronean cuando sienten algún dolor o malestar o hasta como método de conciliación en medio de enfrentamientos.

Una forma de identificar el porqué del ronroneo es determinando cómo es la potencia de este. Por ejemplo, si es irregular, puede ser por placer; mientras que si es muy ruidoso está comunicando dolor o necesidad de afecto; y si el sonido es uniforme y vigoroso, necesita algo agradable.

 8. “Es normal que vomiten bolas de pelo rutinariamente”

Que un gato ocasionalmente vomite bolas de pelo puede ser común, pero si es un comportamiento habitual significa que la mascota no está alimentándose correctamente o que no está brindándosele el cuidado correspondiente a su piel y pelaje.

Los gatos cuando se acicalan pueden tragar una gran cantidad de pelos muertos que usualmente desechan al defecar, aunque si ingieren muchos rápidamente, el cuerpo los regurgita en forma de bolas de pelos. Para evitar que esto suceda, se le debe ofrecer una alimentación que mantenga estable su sistema digestivo, así como cepillar su pelaje regularmente para eliminar los excesos de pelo.

9. “A los gatos les asustan los pepinos”

Sí, sabemos que la gran cantidad de videos virales en internet te han hecho creer que los felinos sienten fobia por los pepinos ya que piensan que son serpientes. Pero no es así.

Los gatos son animales que les gusta vigilar y tener certeza de todo lo que los rodea, por eso la aparición de algo desconocido –e inesperado– puede provocarles un susto. De hecho, si se intenta lo mismo con cualquier otro objeto, sucedería lo mismo.

10. “Los gatos no son cariñosos”

Para los humanos, puede ser muy frustrante tratar de entender el lenguaje de su felino, más porque muchos dueños inexpertos no tienen en cuenta que los gatos tienen sus propios indicadores y esperan que la demostración de su afecto se asemeje a la de los perros. Sin embargo, pueden ser animales muy cariñosos que no dudarán en demostrarte su afecto cuando lo deseen.

Por ejemplo, si un gato acicala a su dueño, además de buscar que se relaje, está demostrándole que lo considera como uno de los suyos. Entre otras señales de cariño está frotar la cabeza contra su dueño, dormir junto a ellos o la amasada.