Constructora quiere talar 400 árboles en cerro de Medellín

Constructora quiere talar 400 árboles en cerro de Medellín

7 de abril del 2017

En días en los que Medellín y el Valle de Aburrá atraviesa algunos apuros ambientales por cuenta de la deficiente calidad de su aire, los habitantes de la ciudad están indignados por la intensión de algunos constructores de seguir talando árboles para llevar a cabo desarrollos urbanísticos.

La noticia de que la constructora Javier Londoño, además de construir Tierra Grata Palmas  va a levantar un edificio nuevo con el proyecto Tierra Grata – Bosque Santo, ambos como parte del plan parcial La Asomadera que se encuentra es un cerro del suroriente de la ciudad, generó inconformidad entre los residentes de la zona.

Mauricio Rueda, uno de sus habitantes de Tierra Grata Palmas, contó en un medio de comunicación radial que “uno de los ganchos de la venta de ese proyecto era la reserva tan linda que tiene al lado, que supuestamente no se podía tocar. Y no habían terminado este proyecto, cuando ya tenían la licencia para construir otro. No es justo que la autoridad ambiental autorice la tala de árboles”.

381 árboles con permiso de tala

Para la construcción del nuevo proyecto, le explicó el Área Metropolitana a Kienyke.com, la constructora solicitó el aprovechamiento forestal de 609 individuos arbóreos mayores de 10 centímetros de diámetro a la altura del pecho (del árbol), 512 menores de 10 cm de diámetro, tres trasplantes y la conservación de 339 más.

Eso fue en 2014, pero la determinación de la autoridad ambiental, que se dio a conocer en 2016, fue conservar 1.081 (740 de los que se querían cortar, los 339 propuestos para conservación y negar dos trasplantes) y otorgar el permiso para talar 381 árboles, 224 mayores de 10 cm de diámetro y 157 menores de este tamaño, y un trasplante de los tres solicitados.

Según el Área Metropolitana, la reposición ambiental por esta intervención fue fijada en 829 árboles que la constructora debe sembrar en los puntos que autorice la entidad.

Una relación de dos árboles por cada tala. Pero no se sabe si ya fueron sembrados.

Quieren intervenir más

Sin embargo, aunque se salvaron de ser talados 740 árboles, el Área Metropolitana informó a este medio que la constructora Javier Londoño hizo una nueva solicitud en octubre de 2016 para aprovechamiento forestal de 448 árboles, entre los que incluyeron algunos a los que ya les había negado el permiso de tala.

Frente a este requerimiento, la autoridad aún no se ha pronunciado, pero, señaló “se realizaron requerimientos entre los que se encuentran ajustar las propuestas de conectividad ecológica y la paisajística”.

De acuerdo con el Área Metropolitana, “el proyecto entregó en enero de 2017 información relacionada con el estudio de conectividad del proyecto Tierra Grata – Bosque Santo, mapa de compensación forestal y paisajismo. Sin embargo, sobre este trámite la entidad no se ha pronunciado y por el contrario hizo al solicitante nuevos requerimientos entre los que se encuentran los asociados a la implementación de la conectividad ecológica”.

Pese a los esfuerzos de Kienyke.com para ponerse en contacto con el gerente de la constructora Javier Londoño y conocer sus declaraciones sobre este tema, no fue posible obtener una respuesta.

Según una funcionaria de la empresa, el responsable se encuentra fuera de la ciudad.

Plan parcial La Asomadera

En diciembre de 2010, durante la administración de Alonso Salazar, fue aprobado el decreto 2120 con el cual se adoptó el plan parcial La Asomadera, con una vigencia de 10 años, que permite la urbanización de sectores aledaños al cerro que lleva el mismo nombre y es una reserva ambiental y de protección ecológica.

Gracias a esta determinación, se permitió la construcción por medio de este recurso, en “73 predios localizados en suelo urbano, de los cuales tres corresponden a áreas de manejo especial, 23 corresponden a fajas viales pertenecientes al municipio de Medellín, cinco corresponden a cesiones de suelo para zonas verdes y 42 a lotes privados que conforman el área de intervención que se desarrollará mediante unidades de actuación urbanística”, señala el documento.

Los paradójico, y lo dice el decreto, es que los objetivos de que la zona se desarrollara bajo la figura de plan parcial, eran “conservar los elementos naturales presentes en el área de planificación; generar intervenciones de bajo impacto que contribuyan a la conservación del espacio público, a la creación de elementos artificiales del espacio público y a su articulación al sistema general del espacio público de ciudad y articular el espacio público artificial propuesto a los componentes naturales existentes, con el fin de garantizar una función ecológica equilibrada y de alta calidad ambiental”, entre otros.

Sin embargo, las pretensiones de tala de árboles de los urbanizadores no se compaginan con estos lineamientos.