El oscuro negocio de la tala ilegal de madera de Ipe

Árbol de Ipe

El oscuro negocio de la tala ilegal de madera de Ipe

31 de marzo del 2018

La tala indiscriminada e ilegal de árboles de Ipe junto a un débil sistema de autorización forestal está causando un daño grave e irreversible a la Amazonía, el bosque tropical más grande del mundo.

Así lo asegura un informe de Greenpeace: Árboles imaginarios, destrucción real, que explica cómo el alto valor de la madera de Ipe en el mercado (una vez transformada en suelos y chapas de decoración puede alcanzar hasta los 2.500 dólares estadounidenses por metro cúbico) hace que sea muy rentable para los madereros ilegales penetrar hasta la profundidad de la selva.

Algunos de los efectos provocados por este crimen ambiental ya son visibles, incluyendo una intensificación de la violencia en el medio rural brasileño, una creciente degradación del bosque, la destrucción de la biodiversidad y una mayor invasión de caminos ilegales.

Greenpeace analizó en detalle 586 documentos de autorización de tala expedidos por el Departamento del Medio Ambiente del estado de Pará (Brasil) entre 2013 y 2017. La densidad de los árboles de Ipe en estos documentos se comparó con documentos científicos y con los inventarios forestales de los bosques nacionales utilizados en las concesiones de Pará.

El estudio mostró que el 77% de esos inventarios registraron volúmenes de árboles de Ipe por encima de los niveles identificados por las investigaciones científicas recientes. En algunos documentos, la “sobreestimación” de la densidad de árboles de Ipe llega a ser diez veces superior a la densidad natural aceptada como probable por los científicos.

“En la actualidad, es casi imposible garantizar que la madera de la Amazonía brasileña procede de operaciones legales y mucho menos de operaciones que no violan los derechos humanos o las leyes ambientales. Brasil necesita urgentemente mejorar la gobernanza en el sector forestal y un sistema capaz de garantizar que toda la madera talada en la selva amazónica se extraiga legalmente y teniendo plenamente en cuenta los derechos de sus pueblos indígenas y otras comunidades tradicionales”, afirmó Romulo Batista, portavoz de Greenpeace Brasil.

Desidia e inacción de las autoridades y de las empresas

Los principales estados productores de madera en la Amazonía brasileña (Mato Grosso, Pará y Rondônia) carecen de un sistema integrado de autorizaciones y control forestal, lo que dificulta hacer frente a los fraudes. Al mismo tiempo, las empresas importadoras en Estados Unidos y la Unión Europea se están mostrando reacias a adoptar sus legislaciones, que les obligan a mitigar el riesgo de que su cadena de suministro se contamine con madera ilegal de Brasil.

A pesar de los cuatro informes publicados por Greenpeace Brasil desde 2014 en los que se señala la insuficiencia de la documentación oficial como garantía del origen legal de la madera amazónica, el proceso de concesión de autorizaciones para los planes de gestión forestal en el estado de Pará sigue teniendo graves deficiencias.

Greenpeace hace un llamado al gobierno brasileño y a las autoridades de los estados productores de madera de la Amazonía para que revisen todos los planes de manejo forestal y suspendan todos aquellos que muestren evidencia de fraude en sus inventarios forestales. Es necesario que implementen un sistema transparente y centralizado, integrado con los sistemas estatales de autorizaciones forestales, y monitoreen la cadena de custodia, registrando las identidades de las empresas que compran y venden madera a nivel nacional y rechazando automáticamente el envío de documentos que muestren evidencia de las prácticas de fraude más habituales.

Para llamar la atención sobre el problema e involucrar a la ciudadanía en todo el mundo, Greenpeace Brasil ha hecho público hoy un juego online titulado ‘Crime in the forest’, una plataforma interactiva donde cualquiera puede jugar e investigar los fraudes reales en los planes de manejo forestal de Brasil y enviar alertas a las autoridades brasileñas, reclamando su reacción ante el problema.

En alianza con Greenpeace.