Greenpeace contra los pesqueros destructores del Atlántico

2 de noviembre del 2019

Estas son las razones de la ONG ambiental.

ballena GreenPeace

Greenpeace

Greenpeace Andino llegó al puerto de Montevideo, la capital uruguaya, para exponer una de las peores amenazas del Atlántico Sur, la sobrepesca. Activistas de la ONG identificaron a los buques pesqueros Agnes 103 y Agnes 107, de nacionalidad surcoreana, y desplegaron frente a ellos una flecha de 25 metros de largo sobre el agua con el mensaje “Saqueadores de los Océanos”.

Esta actividad fue acompañada por la presentación del informe “Protejamos al Mar Argentino de la pesca destructiva”, que revela los impactos de la industria pesquera en la región, y el modo en que afecta a especies icónicas como la ballena franca austral.

“La falta de control y regulación de las aguas internacionales le permite a las pesqueras saquear y vulnerar el Atlántico dejando al océano al borde del colapso. Es por esto que exponemos esta problemática, invisible para muchos. Queremos generar toda la presión pública posible para que los gobiernos del mundo acuerden en la ONU un tratado global para proteger a la vida marina”, señaló Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace Andino.

Además, Vueso sostuvo que “la pesca en se practica con tal intensidad que más de 400 buques pesqueros llegan a esta región para saquear el océano. Sus técnicas son tan destructivas que arrasan con el fondo marino, como una topadora en el fondo del mar. Algunos incurren con frecuencia en actividades no reguladas e incluso en ocasiones llegan a cruzar los límites de la zona económica exclusiva (ZEE) para pescar ilegalmente”.

El informe destaca las amenazas de la sobrepesca en el lugar conocido como el Agujero Azul, que alberga ecosistemas únicos, biodiversidad silvestre icónica, como la ballena franca austral y otras especies clasificadas como en peligro de extinción, entre ellas el cachalote.

Por otro lado, el objetivo de la industria en esta región es pescar principalmente merluza negra y calamar para vender como productos de lujo a mercados de países ricos. Su actividad es tan intensa que no se respetan las temporadas de reproducción de las especies, exponiéndolas a la sobre explotación.

“Los gobiernos del mundo en la ONU tienen la oportunidad histórica de proteger al menos el 30% de los océanos para 2030. Nuestros océanos lo necesitan con urgencia”, concluyó Vueso.

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