¿Por qué los arrecifes de coral son tan importantes?

¿Por qué los arrecifes de coral son tan importantes?

15 de noviembre del 2017

Así lo establece de manera preliminar la valoración ecosistémica desarrollada en la Expedición Sea Flower 2017, mediante la cual se busca generar conciencia sobre la importancia de la riqueza natural del archipiélago de San Andrés y Providencia.

La valoración consiste en realizar estimaciones y estudios para visibilizar los beneficios de los arrecifes de coral y otras especies. Julián Pratto, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), Sede Caribe, cuenta que también se busca hacer una evaluación económica para determinar qué utilidades podría proporcionar el ecosistema.

El coral produce carbonato de calcio, el cual se convierte en arena cuando cumple su vida útil. Este hecho permite hacer valoraciones ecosistémicas, pues la barrera que se forma no permite que el oleaje sea muy fuerte y garantiza también la arena, elemento que atrae a los turistas a las playas. “Las personas pagan por eso y eso reactiva la economía de la isla”, asegura el biólogo.

Dichas barreras naturales se encargan de la protección costera de la isla, las viviendas, los hoteles, las carreteras, e incluso la vida misma de los habitantes. Ello representa un valor ecosistémico del 23,5 % del turismo, es decir, ingresos de más de 180.705 millones de pesos, según la Gobernación Departamental para el 2016.

Otro interés que ofrecen los corales es la protección ante las frecuentes incidencias de huracanes, pues disminuyen en cierta medida el efecto de estos fenómenos climáticos y hacen que lleguen más suave a la tierra.

Entre los factores de valor más importantes que brindan los arrecifes de coral está la creación de ecosistemas, como las praderas de pastos marinos, que crecen protegidas gracias a sus cuerpos, evitando que sean arrancadas por el fuerte oleaje. Estas plantas ayudan a la captura de carbono y contribuyen a mitigar el cambio climático.

En el plan de desarrollo

La valoración de estos ecosistemas surgió cuando se hizo evidente el deterioro al que están siendo sometidos, pues se creía que los recursos marinos eran ilimitados y que incluso iban a generar problemas de contaminación, comenta el investigador.

Sin embargo, diferentes instancias empezaron a reconocer que el bienestar humano dependía de los ecosistemas, de modo que fueron incluidos en los planes de desarrollo. “Se dice ‘salvemos al planeta’, como si estuviéramos pidiendo un favor, cuando en realidad es lo contrario, porque hacerlo implica tener salud, comida, agua”, agrega el biólogo.

El archipiélago es un sistema de varios volcanes, atolones, y San Andrés es la punta de una montaña submarina de 2.000 metros de profundidad, alrededor de la cual hay sistemas de montañas y valles submarinos. El magíster explica que hace muchos años, en los bordes de estos volcanes, se empezaron a generar plataformas coralinas que son fáciles de identificar en el mar, “porque se ve una estela blanca, es ahí donde rompe la ola con los arrecifes, más conocida como ‘la barrera arrecifal’, que protege la costa para que no desaparezca” aclara el experto.

“Tales valoraciones ayudan a presentar, ante los entes gubernamentales, proyectos económicos que le permitan a la región obtener ganancias directas e indirectas en beneficio de la comunidad y en pro del cuidado de los arrecifes”, añade el investigador de la U.N.

Para el biólogo, una de las críticas a esta evaluación es que muchos catalogan el procedimiento como un intento de ponerle precios al medio ambiente. Al respecto, aclara que no se trata de eso, “esta es una herramienta que ayuda a la toma de decisiones. Por ejemplo, si se invierten mil millones, seguramente, la ganancia será cinco veces mayor gracias al turismo y al cuidado ambiental”.

En el año 2000 la Reserva de Biosfera Sea Flower fue reconocida por la Unesco y el Ministerio de Ambiente como un área marina protegida, de 6.5 millones de hectáreas. Con ello se buscaba, por un lado, conservar muestras representativas de la biodiversidad marina y costera, de procesos ecológicos básicos que soportan la oferta ambiental del archipiélago, y de sus valores sociales y culturales para la población; y, por el otro, promover al interior de la reserva la integración del sistema de áreas protegidas de los niveles nacional y regional.

Con información de Agencia Universidad Nacional.