Javier Bardem apoya a Greenpeace en la Antártida

Cortesía: Greenpeace

Javier Bardem apoya a Greenpeace en la Antártida

7 de febrero del 2018

Con el fin de crear el santuario marino más grande del mundo, para proteger pingüinos, ballenas y a otros mamíferos antárticos, en peligro por la pesca indiscriminada, el actor español Javier Bardem, incursionó por el océano Antártico durante una semana montado en el Arctic Sunrise, el reconocido rompehielos de la compañía ambiental Greenpeace.

Dentro del rompehielos, Bardem alcanzó a descender 270 metros de profundidad para inspeccionar la zona, y apoyar a la causa del santuario.

Luego de dos horas dentro del submarino, aseguró sentirse abrumado por la cantidad de colores y vida, pues la zona en la que se sumergió con el biólogo marino de Greenpeace, John Hocevar, vino a ser explorada por el ser humano hace poco.

Sobre su experiencia, Bardem aseguró sentirse muy relajado, pues el asombro que sintió al ver la cantidad de vida que tenía al rededor lo dejó sin palabras.

 “Es impresionante ser testigo de primera mano de la investigación científica que Greenpeace está llevando a cabo”.

Hasta donde llegó el actor, pudo constatar que no había flora en esa profundidad, pero sí  invertebrados y fauna como esponjas, estrellas de mar y corales.

La compañía de Bardem ayudará a Greenpeace, para que siga llevando la expedición que durante tres meses le ha permitido luchar para hacer de la Antártida, un territorio con 1,8 millones de kilómetros cuadrados de santuario marino, y así proteger las especies que allí viven para cuidar la salud del océano, que actualmente ayuda considerablemente a reducir los efectos negativos del cambio climático.

Ahora, queda esperar hasta octubre de 2018, para que la propuesta del Santuario sea debatida, con base en las investigaciones realizadas por Greenpeace, para así poder obtener una protección localizada en la zona.

La compañía considera que “no vale la pena sacrificar un ecosistema por ningún negocio”. Ninguna industria debería vender productos que podrían significar una reducción del alimento en las ballenas y los pingüinos.

“Los líderes mundiales no deberían permitir que un desierto oceánico se convierta en un páramo industrial”