Toneladas de basura cubren el Monte Everest

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Toneladas de basura cubren el Monte Everest

6 de mayo del 2019

El Monte Everest ha sufrido un aumento de la contaminación durante décadas, y los escaladores dejan atrás no solo la basura, sino también las carpas fluorescentes y tanques de gas vacíos. Es por esta razón que el departamento de turismo de Nepal, los gobiernos de Nepal y China y otros grupos de alpinismo trabajan juntos en la “Campaña de limpieza del Everest”, una iniciativa con la que se planea realizar una de las jornadas de aseo más ambiciosas del mundo.

La campaña, que durará 45 días, hasta el momento ha recolectado tres toneladas métricas de basura, incluyendo latas, botellas, plástico y equipo de escalada desechado. El equipo de 14 miembros, enviado por el gobierno nepalí, ha establecido el objetivo de recuperar 10 toneladas. Planean ascender tan alto como el Campamento cuatro, situado a 7,950 metros sobre el nivel del mar en su búsqueda de basura.

“La campaña de limpieza continuará en las próximas temporadas también para limpiar la montaña más alta del mundo. Es nuestra responsabilidad mantener nuestras montañas limpias”, dijo Dandu Raj Ghimire, jefe del departamento de turismo de Nepal.

Esta actividad coincide con la apertura de la temporada de escalada de primavera, en la que cientos de montañistas probarán suerte en el pico de 8.248 metros, acompañados por más de 1.000 miembros del personal de apoyo. El año pasado, un récord de 807 escaladores llegó a la cumbre, primero conquistada por el alpinista nepalí Sherpa Tenzing Norgay y Edmund Hillary de Nueva Zelanda en 1953.

La contaminación a través de la basura no es la única amenaza ambiental que enfrenta la montaña: los científicos advirtieron el martes que el calentamiento global también está afectando su apariencia, con la caída de hielo de Khumbu en el lado nepalí del Everest que probablemente desaparezca dentro de décadas.

Los glaciares que se derriten en la montaña también han expuesto más basura e incluso cuerpos humanos que se han acumulado allí a lo largo de los años. El frío extremo, hasta ahora, ha conservado sus cuerpos. La recuperación de ellos es una tarea gigantesca y peligrosa en sí misma dada su ubicación. Cerca de 300 personas han perecido tratando de llegar a la cima de la montaña.

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