Razones para celebrar la vida del oso de anteojos

Razones para celebrar la vida del oso de anteojos

21 de febrero del 2018

El mundo celebra este 21 de febrero el Día Mundial de la Protección de los Osos, y Colombia, en particular, del oso de anteojos, una especie de vital importancia para la conservación de los ecosistemas en su amplio hábitat natural en las tres cordilleras que atraviesan el país. 

Este mamífero, el más grande de los Andes, es capaz de vivir desde los cero metros sobre el nivel del mar hasta los 4.000, sin embargo, la reducción de su territorio y la cacería por conflicto, asociada a la práctica de la ganadería, los ha restringido y cada vez es más difícil verlos en tierras bajas. 

El oso de anteojos se encuentra en la categoría vulnerables, de acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN​). 

Al oso de anteojos también se le llama el guardián de los Andes, porque su protección también beneficia a especies como el venado cola blanca, el periquito aliamarillo, las ranas arlequines y los tigrillos, incluso al ser humano que depende de los servicios ecosistémicos asociados a su presencia.

Néstor Roncancio Duque, asesor en Biología de la Conservación de la Dirección Territorial Andes Occidentales de Parques Nacionales Naturales de Colombia, compartió a Kienyke.com la importancia de cuidar esta especie.

Según el experto, el oso de anteojos, “representa la integridad ecológica de los ecosistemas de los bosques andinos y de páramo, en esa medida es un referente de conservación para la calidad de vida de las comunidades humanas que hay en estas zonas”.

Así de simple, este animal, considerado un arquitecto del paisaje porque al buscar alimento baja ramas y dispersa semillas, permite la renovación de los bosques al favorecer el crecimiento de nuevos árboles. 

“La gente no tiene claro que la viabilidad de nosotros como seres humanos en los ambientes andinos depende de la existencia de esta especie. […] Se debe entender cuál es el vínculo que hay entre estos animales y los servicios que nos provee la naturaleza, y que conservar el oso y la fauna es garantizar nuestra propia conservación”, aseguró Roncancio. 

“Se debe reconocer que cada vez que nos tomamos una gota de agua se debe a que hay animales, como el oso de anteojos, que permiten la integridad ecológica del ecosistema”. Néstor Roncancio.

¿Qué se hace en Colombia para proteger el oso de anteojos?

El oso andino habita en 22 de las 59 áreas protegidas declaradas en el país, y su conservación es tarea primordial de los Parques Naturales en Colombia. Por eso en Tamá, Cordillera de los Picachos, Chingaza, Tatamá, Farallones, Munchique y Las Hermosas se vela especialmente por su cuidado. 

Desde el 2007 se está trabajando en la estrategia ‘Conservamos la vida’ de la mano con Wildlife Conservation Society (WCS). Esta iniciativa promueve la convivencia armónica entre el oso de anteojos y  las comunidades que habitan en su territorio para evitar conflictos con la especie, gracias a la creación de corredores de conservación de más de 3.800 kilómetros cuadrados que unen varios Parques Nacionales Naturales.

De acuerdo con Roncancio, ‘Conservamos la vida’ “aborda, desde diferentes fases, toda la situación de manejo del oso andino: Diagnóstico, planeación puntual de acciones, concertación y trabajo directo con las comunidades e implementación y monitoreo de las acciones”.