Preocupación por destrucción de bosques en Argentina

11 de febrero del 2020

Así lo destacó un informé.

Preocupación por destrucción de bosques en Argentina

Imagen de Dennis Larsen en Pixabay

Las economías regionales de las zonas más pobres de Argentina profundizan su agroindustria, una estrategia que provoca graves consecuencias ambientales y sociales como producto de la deforestación: inundaciones, epidemias, contaminación, extinción de especies, entre otros.
Argentina está entre los primeros 10 países y comunidades del mundo en producción de alimentos (incluyendo a la Unión Europea), y aproximadamente 60% de sus exportaciones son materias primas. La cosecha de granos y cereales a gran escala, en especial de la soja, así como la exportación de carnes y vinos, son de los pocos sectores competitivos para una nación inmersa en una grave crisis económica.

Pero no todas las provincias del país se ven bendecidas por esta situación, principalmente reservada por su vastos pastizales para la llamada Pampa húmeda. Es por esto que, como ocurre en la Amazonía brasileña, la deforestación de bosques y selvas se ha transformado en una polémica alternativa para los interesados en expandir esas zonas tropicales dedicándolas a la ganadería y la agricultura, con graves consecuencias ambientales y sociales.

“Desde la sanción de la Ley de Bosques, en 2007, se desmontaron casi un millón de hectáreas de bosques protegidos. Si bien desde 2014 la deforestación bajó, ya en 2019 un tercio de los desmontes se realizaron en zonas protegidas, violando la ley”, dijo a Sputnik Noemí Cruz, coordinadora de campaña de la ONG internacional Greenpeace en Argentina.

Chaco es la provincia donde hubo mayor deforestación en los últimos cuatro años, un total de 130.177 hectáreas. Pero esta tendencia no parece estar en revisión. El Gobierno local presentó a fin de enero de 2020 el Plan Ganadero 2020-2030, que pretende aumentar el stock y pasar de 2,6 millones de cabezas de ganado a 3,2 millones, además de alcanzar las 500.000 hectáreas de pasturas al aumentar de 3% a 15% la superficie de cada predio ganadero.

Desde la reglamentación de la Ley de Bosques en 2009, que determina el ordenamiento de las reservas naturales, la industria agroganadera continuó su expansión, principalmente en el norte del territorio nacional. Las provincias de la región del Gran Chaco (Chaco, Santiago del Estero, Formosa y Salta) representan el 80% de los desmontes. En 10 años, se deforestaron casi 3 millones de hectáreas, lo equivalente al tamaño de Bélgica.

Emergencia socioambiental en Argentina

“Quienes más resisten a los desmontes son las personas que se ven directamente afectadas: pequeños productores, campesinos e indígenas, representados por movimientos ambientalistas y sociales. Hay desalojos, pérdida de culturas, muertes por falta de alimentación y agua, aumento de enfermedades. Además, están las consecuencias ambientales, como la pérdida de biodiversidad, cambio climático que agrava sequías e inundaciones recurrentes por los aumentos de temperatura y falta de absorción de las precipitaciones”, explicó Cruz.

Una de las regiones de mayor deforestación es Salta, provincia donde recientemente se declaró la emergencia sociosanitaria en las zonas rurales del norte, luego de la muerte por desnutrición y deshidratación de siete niños y una mujer de la etnia Wichi, asentados en las regiones del Tartagal y Santa Victoria.

Las comunidades aborígenes del norte del país se han visto desplazadas de sus territorios ancestrales como consecuencia de la deforestación, que además de afectar sus fuentes de alimentos y agua potable, ven cada vez más difícil su subsistencia y su modo de vida.

Los desmontes evitan la absorción de las precipitaciones y provocan el desborde de los ríos. Esto tiene enormes consecuencias por las pérdidas totales de sus pertenencias y hogares, como ocurriera en 2019 con el Río Pilcomayo, en Salta, además de aumentos en las enfermedades transmitidas por vectores (como ocurre con el dengue, vía mosquitos) y las infecciones (como la meningitis bacteriana).

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ubicó a Argentina entre los 10 países que más desmontaron entre 1990 y 2015, período en el que se perdieron un total de 7,6 millones de hectáreas, a razón de 300.000 hectáreas al año.

Argentina cuenta con 54 millones de hectáreas de bosques y el 80% de estos territorios está protegido por la ley, por lo que está fuera de límites para cualquier tipo de explotación, una normativa que los gobiernos no han sabido ni podido hacer cumplir.

Por: Francisco Lucotti – Agencia Sputnik

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