‘Shinrin yoku’, una terapia forestal para limpiar el alma

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‘Shinrin yoku’, una terapia forestal para limpiar el alma

26 de septiembre del 2017

En tiempos de destrucción ambiental ha surgido una práctica japonesa que consiste en obsesionarse con los árboles y recibe el nombre de ‘Shinrin yoku’ o ‘baño forestal’. Prácticamente trata de caminar por los bosques contemplando el paraíso mientras se entra en un estado de meditación. 

Científicos japoneses han descubierto por medio de sus estudios que la práctica de los baños forestales o del ‘Shinrin yoku’, que significa “absorber la atmósfera del bosque”, ayuda enormemente a liberar las tensiones, bajar la presión arterial, reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico, es decir, en esta medida se puede utilizar a los árboles casi como una cura, de acuerdo a la información recogida por la BBC. 

Los científicos Yoshifumi Miyazaki junto a Juyoung Lee encontraron que los baños forestales en comparación con una caminata común y corriente por la ciudad, logra bajar “en un 12,4% los niveles de la hormona del estrés cortisol y en un un 1,4% en promedio la presión arterial”, además de reducir los infartos en un 5.8 por ciento. 

En vista que con cada día más y más japoneses se unían a esta práctica llegando a la cifra de aproximadamente dos millones y medio de personas que hacen baños forestales; Japón tomó la decisión de designar a cerca de 50 bosques como centros de terapia forestal. Allí las personas pueden disfrutar de todo tipo de meditación guiada por terapuutas que usan los aromas de las plantas y el contacto con la naturaleza para relajar a sus pacientes, a quienes les miden la presión arterial antes de iniciar el paseo para que luego vean los resultados del mismo una vez finalice. 

Las personas que se dedican al ‘Shinrin yoku’ son mucho más conscientes de la importancia del cuidado del medio ambiente, en especial de cuidar a nuestros árboles que no solo nos brindan oxígeno, sino también que nos ayuda a combatir enfermedades como las anteriormente mencionadas. 

Por otro lado, existen varias personas fieles a la práctica de ‘abrazar un árbol’, movimiento que surgió en el año 1730 con un grupo de personas que veneraban la naturaleza. Desde entonces y hasta ahora prácticas como esa se mantienen y a diario miles de activistas luchan contra la tala de bosques sin tener mayores resultados.