Alexander McQueen, el secreto mejor guardado de la Boda Real

Alexander McQueen, el secreto mejor guardado de la Boda Real

4 de mayo del 2011

La expectativa con respecto al matrimonio de William y Catherine tenía un interés especial en descubrir el secreto mejor guardado de todo el evento, el vestido con el que se casaría la que hoy es la Duquesa de Cambridge.

Durante meses, paparazzis persiguieron a Catherine y a su familia, con la esperanza de pillar una marquilla, tarjeta o recibo que les diera una pista del nombre del responsable del vestido. Justo cuando la entonces Kate Middleton salía del Hotel Goring y se subía al Rolls Royce que la llevaría al altar, se gritó el nombre del diseñador como si fuera el resultado del nuevo papa: Sarah Burton, de la casa de modas británica Alexander McQueen.

La nueva diseñadora de la casa inglesa ha desarrollado una línea clásica, muy distinta a la de su creador, quien se suicidó cuando su mamá murió en septiembre de 2010.

La Duquesa de Cambridge deslumbró con un modelo inspirado en el vestido de novia de Grace Kelly, femenino, delicado y sencillo, sin dejar de ser elegante. Aún así, un vestido exigente que requiere de un cuerpo esbelto para lucirlo.

Alexander McQueen en su estudio. La nueva directora de la casa de modas McQueen, Sarah Burton. La diseñadora tapándose de los paparazzis mientras entraba al hotel donde se hospedaba Catherine Middleton.

Seda color blanco y marfil, gaza y encaje Chantilly inglés y francés bordado a mano en el taller de la casa McQueen. 58 botones forrados en organza y una cola que midió casi tres metros. La tiara de brillantes Cartier fue prestada por la que ahora es su abuela política, la Reina Isabel II, quien recibió la joya como regalo de su mamá cuando cumplió dieciocho años.

El velo fue sencillo y con la transparencia necesaria para reconocer a la novia cuando lo llevaba sobre la cara, a comparación de su fallecida suegra, Lady Di, quien iba casi de incógnito hasta el momento en que el Príncipe Carlos debía besar a la novia.

La inspiración de Sarah Burton y Catherine Middleton surgió de Grace Kelly.

El pelo fue otro elemento particular. En vez de llevarlo recogido, como muchas novias, Catherine decidió dejarlo suelto, y el resultado la hizo ver no sólo diferente al resto, sino más confiada. ¿Fue buena idea que no buscara un maquillador profesional y que prefiriera arreglarse ella misma? Esas cejas parecían pintadas con carbón. Un poco exageradas.

La hermana de la que algún día será la reina plebeya de Inglaterra, Pippa Middleton, exhibió su cuerpazo vestida de dama de honor. Un diseño sencillo y elegante de la casa McQueen, que sólo se puede usar en un cuerpo sin kilos de más para que el blanco inmaculado se vea bien.

La reina Isabel II le prestó su tiara Cartier a quien ahora es su nueva nieta política. La duquesa de Cambridge con la cara visible a través del velo.

La elección se veía venir por diferentes razones, pero sobre todo porque Alexander McQueen se convirtió en una leyenda de la genialidad del diseño de modas, y se inmortalizó en el momento en que decidió colgarse del techo de su casa en Londres. Aún con el desenlace trágico, sus diseños representaron un momento que no se repetirá en la historia, porque fue capaz de sorprender cuando ya nada sorprendía. Su diseño dramático, trágico, oscuro y romántico a la vez, era la mezcla imposible de muchos contrastes.

Alexander McQueen se convirtió en un ícono de la moda británica de la última década y tal vez definirá mucho su futuro. Sin embargo, el vestido no fue el más moderno, o el más transgresor, ni fue muy sexy o muy llamativo. De hecho, poco tiene que ver con las características que definían al fallecido Lee McQueen, pero Burton hizo un buen trabajo en cuanto a que la Duquesa de Cambridge será recordada por haber tenido el vestido ideal para una futura reina de Inglaterra, y no para una pasarela de la Semana de la moda de Londres.

Campañas de Alexander McQueen, donde se ve un estilo oscuro y moderno.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO