Cómo enfrentar el Alzheimer

Cómo enfrentar el Alzheimer

29 de diciembre del 2010

¿Quisiera usted que se le informara que tiene riesgo aumentado para sufrir Alzheimer?  ¿Qué tanto quisiera saber si no hay un tratamiento eficaz y probado contra ese tipo de demencia?  ¿Compraría un diferente seguro de vida o salud, por ejemplo? ¿Encontraría en el mercado de aseguradoras quien le vendiera un apropiado seguro de vida o salud? Esos temas son tocados en un artículo reciente del New York Times (diciembre 17, 2010) que explora los problemas éticos y científicos del diagnóstico temprano o predictivo de ese tipo de demencia.

Este terrible pronóstico se puede hacer con imágenes del cerebro, por resonancia magnética por ejemplo, o con pruebas genéticas.  Los genetistas buscan en algunos estudios la presencia de APO e4: si se tienen dos copias, homocigotos, de ese gen se predice una frecuencia aumentada de Alzheimer de 12 o 15 veces; si se tiene una copia, heterocigotos, se aumenta 3 veces la posibilidad de Alzheimer.  Hay otro gen asociado, el PS1 o presenilina-1, cuya mutación lleva a Alzheimer temprano después de los cuarenta años de edad.  Si se tienen dos copias en los cromosomas de esa mutación la posibilidad de desarrollar la enfermedad es de un 90%.  Nótese que los estudios hablan de riesgo aumentado o posibilidad de presentar Alzheimer, no se trata de un diagnóstico absoluto sino un pronóstico estadístico (como muchas cosas en medicina).

La mutación en la  PS1 o presinilina-1 nos toca de cerca en Colombia.  Médicos antioqueños y extranjeros han descrito un grupo humano (más o menos 5,000 casos) que posee esa mutación y presenta demencia progresiva después de los cuarenta años de edad.  Se conoce esta mutación en literatura científica como la mutación paisa.

Entonces, ¿qué podemos hacer si tenemos un riesgo aumentado de Alzheimer? En el XII Simposio de Investigación de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, celebrado en octubre del 2010, se trajo a un experto internacional para hablar de ese tema: el Dr. Kenneth Kosik, co-director del Instituto de Investigación en Neurociencias de la U. de California-Santa Bárbara.

Kosik empezó diciendo que en los últimos años se ha demostrado que no existe por ahora ningún tratamiento farmacológico eficaz para la enfermedad de Alzheimer.  Pero hay varias cosas que podemos hacer para retardar los daños asociados a ella.


Desde el punto de vista estrictamente médico tratar  la hipertensión arterial, vigilar el nivel de colesterol y lípidos en la sangre y controlar la diabetes ayuda a prevenir y mejorar el funcionamiento neurológico en las demencias.

Además hay cambios en el estilo de vida que también ayudan.  Una buena nutrición es fundamental: variada en calidad y moderada en cantidad (de todo y poquito diríamos).  Mantener un buen nivel de actividad física es un factor importante desde el punto de vista orgánico y psicológico.  Y disminuir el stress sin pretender eliminarlo, o sea vivir en un nivel que hoy se llama eustrés, stress bueno o sano.  Otras dos cosas en el estilo de vida parecen ser importantes en la lucha contra el Alzheimer.

Primero someter la mente a retos cognitivos, ocuparla en solucionar problemas reales o virtuales, dedicarse a aprender algo a cualquier edad que uno tenga. Es conocida la observación en EEUU. que las monjitas que dedicaron su vida a la enseñanza en escuelas católicas llegan a la vejez con muy baja incidencia de Alzheimer.

Lo otro que podemos hacer es tener amigos, comprometernos con nuestro entorno humano. Subraya el Dr. Kosik que la complejidad cerebral humana es un reflejo de complejidad social que la rodea.

Pero lo de la memoria tiene su más y su menos.  El estudio detallado de algunos “sabios idiotas” (idiot savant) con gran memoria muestra que el exceso de memoria lleva a rigidez mental.  Si uno recuerda todo, el cerebro cree que no tiene necesidad ni puede imaginar o aprender algo nuevo.  Un ejemplo de esto es que hemos perdido la capacidad de aprender números telefónicos porque los tenemos grabados en la memoria de nuestro celular o computador.

Así pues que para imaginar futuros distintos es necesario tener ciertas limitaciones de la memoria: saber olvidar, saber perdonar, permitirse espacios en la mente que nos obliguen a imaginar.

Entonces para prevenir el Alzheimer quizás lo mejor sería desconocer si lo vamos a sufrir  y vivir hoy plenamente, sanamente, solucionando problemas y con muchos amigos.  Quizás entonces es mejor desconocer si tenemos una demencia esperándonos en nuestro incierto futuro (mientras no haya tratamiento probado para ella).

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