Confesiones íntimas de Gisele Bündchen

Confesiones íntimas de Gisele Bündchen

26 de octubre del 2018

Gisele Bündchen, originaria de Río Grande del Sur en Brasil, inició su carrera a finales de la década de los noventas para que a principios de 2000 se estableciera como estrella en el mundo de la moda, imponiendo esa idea de belleza playero bajo el sol de Ipanema. Por lo que fácilmente se convirtió en la modelo mejor paga en toda la industria, hasta que llegó Kendall Jenner, celebridad de reality estadounidense.

En la actualidad, Bündchen sigue siendo una mujer hermosa que exuda sensualidad a donde quiera que vaya, a pesar de que se retiró de las pasarelas, la esposa de Tom Brady, mariscal de campo, continúa siendo la imagen de grandes marcas y posa ante los lentes para diferentes editoriales de moda.

La brasilera recientemente lanzó un libro titulado “Lessons: My Path to a Meaningful Life” (Lecciones: Mi Camino a una Vida con Sentido), en el que reveló una confesión intima que sorprende, no solo a los insiders de la industria, también a todos sus fans que la siguen desde el comienzo de su carrera.

En un apartado de este nuevo libro de memorias, ella se muestra honesta al ofrecer datos no conocidos de su vida, sus hábitos alimenticios y su carrera en el mundo del modelaje.

Una de las grandes confesiones habla sobre su debut para la casa de modas británica, Alexander McQueen, para el show de la colección Primavera – Verano 1998, cuya aparición es mencionada como el punto en su carrera que la llevó a convertirse en una supermodelo, cuando solo tenía 18 años de edad.

Gise Bündchen dio a conocer que estuvo a punto de renunciar a esta profesión después que le dijeron que para esta presentación debía desfilar topless, es decir, sin nada arriba. Ella dice: “Yo era una niña buena. Era una ‘marimacho’. Era alguien cuyos grandes senos la avergonzaban desde que empezó la pubertad. Era una chica presa por el miedo de que mi familia se sintiera tan avergonzada que no me volverían a hablar de nuevo. Estaba aterrada”.

La célebre maquilladora Val Garland prontamente ayudó a Gisele en esta situación después de verla llorar, la pintó con un tubo blanco para cubrir su piel al desnudo para luego mandarla a la pasarela de este momento tan icónico en la moda y en la carrera de esta brasilera.

Este show de McQueen fue titulado bajo el nombre de “Golden Shower” (Lluvia dorada), el cual expresaba emociones oscuras. Al final del evento, los modelos debían caminar bajo la lluvia, haciendo que las prendas se pegaran a sus cuerpos y el maquillaje se les corriera por el rostro, su contenido de pesadillas provocó una intensa reacción en los espectadores, haciendo que esta colección sea una de las más recordadas del diseñador, así como también, a Gisele se le diera el sobrenombre del “cuerpo”, otorgándole contratos por montones.