Glamour de tierra caliente

29 de mayo del 2011

Para los que no leyeron el artículo anterior estoy feliz, me baje 10 kilos gracias a unas increíbles clases de chair dance. Ahora se acercan las vacaciones de mitad de año y me urge, por ego propio, mostrar mi nuevo cuerpo. Así que decidí irme a donde el sol no se acuesta y la rumba […]

Glamour de tierra caliente

Para los que no leyeron el artículo anterior estoy feliz, me baje 10 kilos gracias a unas increíbles clases de chair dance. Ahora se acercan las vacaciones de mitad de año y me urge, por ego propio, mostrar mi nuevo cuerpo. Así que decidí irme a donde el sol no se acuesta y la rumba es insaciable. A la preciosísima ciudad que vio nacer a uno de nuestros “héroes” nacionales, Charlie Zaa.  La ciudad donde el folclor me hace dar gracias todos los días por ser colombiana: Girardot.

Para este viaje debía organizar una lista de quehaceres: ir a broncearme en cámara, porque no salgo de esta ciudad de hielo desde agosto del año pasado y parezco una rana platanera; bloqueador solar,  porque quiero llegar a mis cincuenta como si tuviera treinta; bronceador para verme color canela frente a mi nuevo prospecto de novio; manicure y pedicure, porque tengo un serio problema con las uñas largas o sucias, y por último lo más importante: el vestido de baño. Si voy de levante necesito los mejores del país y no puedo pasar la vergüenza de encontrarme en una piscina con otra mujer que tenga el mismo bikini que yo, necesito marcar la diferencia y llamar la atención. Debía buscar una marca de vestidos de baño con la que me sintiera identificada. Luego de una ardua búsqueda por internet descubrí la marca Mouna Beachwear. Me contacté con Paola Morris, diseñadora de Mouna para que me hiciera una visita en mi casa.

No sé cómo explicarles el personaje increíble que toco a mi puerta. Tiene un pelo rubio espectacular, parece la gaviota de la novela Café, estaba vestida con unos pantalones estampados de piel de culebra, unas botas tejanas y una camiseta de colores: un desorden total, nada combinaba,  pero a ella se le veía increíble. Se notaba que tenía estilo propio, desde ahí me ganó. Tenía más reversa una foca en un tobogán que yo en mis vacaciones con esos bikinis.

Se sentó en mi sofá y nos pusimos a hablar mientras me mostraba sus productos. Me contó que comenzó su empresa en 2008 en sociedad con una amiga, María José Pinto, y que entre las dos quería llevar el glamour a tierra caliente. Yo soy del interior del país, por eso tengo que aceptar que sé poco de glamour de tierra caliente. Con facilidad me podrían encontrar en las playas de Cartagena con bloqueador solar fucsia debajo de los ojos, cachucha roja de Coca cola, camiseta blanca con el famoso slogan I Love Cartagena de Indias en colores neón y el elegantísimo monedero-collar de plástico que hace juego con el bloqueador. Pero ese no es el tema. Mientras ella me explicaba que en la playa sí había etiqueta, yo admiraba sus increíbles diseños. Tenía toda la razón: en tierra caliente debe haber glamour. Ya entrados en gastos le pregunté en puro plan de chisme de dónde había sacado tanta creatividad. Estas fueron sus palabras:

“Como inspiración de la colección tomamos el alter-ego del cantante británico David Bowie, Ziggy Stardust. Este es un personaje enigmático y contradictorio. Extraemos elementos coloridos tanto del vestuario de Stardust como de la personalidad del creador, de los cuales rescatamos la osadía, plasmándolo y arriesgándolo en las combinaciones textiles y de estampación en la colección. La diversión, la locura y el aire glam. Se recrean en diseños diferentes y dramáticos haciendo alusión al estilo de vida y la época en la que los protagonistas vivieron. El espíritu de la colección vive en las mujeres amantes de la historia y evolución de la música, que se identifican con la pasión y el desenfreno por clásicos pioneros del rock. Esposa fiel de la moda y la extravagancia sin dejar a un lado el buen gusto y la armonía al momento de escoger su look”.

Luego de esta explicación era imposible no irme por un vestido de baño Mouna. ¡Tengo buen gusto y soy fiel a la moda! Paola hace parte de la nueva generación de diseñadores donde la creatividad y el glamour son los pilares de vida. Terminó diciéndome una cosa que ya todos sabemos pero nadie lo dice en voz alta: “ya es hora de dejar a un lado los vejestorios que creen que saben de moda porque en 1973 se vestían espectacular. Estamos en el siglo XXI y es hora de agradecerles por su impecable labor, pero debemos darle paso a los nuevos creadores, a la gente joven”.

Cuando se fue de mi casa, me quedé con esa frase en la cabeza y tiene toda la razón: es hora de decir adiós a la vieja guardia de la moda, hay que darle la bienvenida a diseñadores que saben marcar tendencias con diseños de vanguardia. No me refiero al diseñador que se considera muy creativo porque le pone una paloma de la Plaza de Bolívar a una modelo en la cabeza y cree que eso es ser diferente. Hablo de los creadores que innovan con metas claras, quieren vender para abrir su propio emporio, crear empleo y hacer ver a Colombia en el exterior como un país que no sólo exporta el mejor café sino que tiene el mejor talento humano.

www.mounabeachwear.com


Haga clic sobre la foto para abrir galería.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO