Joven diseñadora colombiana hace eco en el exterior

8 de julio del 2019

Destacada por Vogue y el CFDA.

Josefina Muñoz

Cortesía: Josefina Muñoz

Permear el mundo de la moda no es nada fácil, el alto nivel de competencia hace que sea complicado para un diseñador lograr algo. El diseño en Colombia ha tenido cierto boom en los últimos años basándose en el hecho de que el exterior presta atención al producto nacional. Josefina Muñoz es una de esas voces que resuena a nivel internacional y no lo dice ella, lo dice Vogue.

La biblia de la moda seleccionó a 19 diseñadores jóvenes que “están escribiendo el futuro de la moda”. La bogotana de 24 años de edad fue seleccionada por el Consejo de Diseñadores de Moda Americanos (CFDA) para su programa Fashion Future Graduate Showcase 2019, en el que presenta una vitrina física y digital para exponer el mejor talento emergente y conectarlo con oportunidades profesionales.

Muñoz estudió en la Escuela de Diseño Parsons, de gran reputación, es el mismo centro educativo del que han salido grandes personajes como Tom Ford, Narciso Rodriguez o Prabal Gurung. Con su trabajo de grado ‘No Me Copies‘ está lista para hacerse notar en una industria poco pavimentada por colombianos.

Cortesía: Josefina Muñoz

KienyKe.com conversó con Josefina Muñoz para conocer un poco más sobre su pasión por la moda, su percepción de la industria y sus proyectos.

“Para mí vestirme siempre ha sido un lenguaje no verbal, comunica muchísimo. Creo que desde pequeña siempre me encontraba preguntándole a mis amigas ‘y que te vas a poner?’, y luego pasando horas cambiando y probando cosas hasta sentir que todo hacía armonía. Eso , y que mi mama siempre le ha gustado comprar cosas de las cuales pude aprovecharme (risas)”.

La diseñadora cuenta con una obra en la que el foco no es lo que de inmediato es clasificado como “bonito” y ya, sino que además de presentar una estética fresca tiene un mensaje social de fondo.

“Pues mi mama es política y desde chiquitos nos enseñó a mi hermano y a mí que siempre hay que trabajar para darle más oportunidades a quienes no han tenido los privilegios que nosotros sí. Así que esa conciencia la trato de reflejar en mi trabajo, por más superficial que pueda parecer la moda, tiene un poder de impacto muy grande, y como diseñadora creo que es importante y urgente empezar a pensar y crear con un propósito más allá del estético, no digo que haya que dejar ese aspecto de lado, pero las posibilidades de generar cambio son infinitas”.

Entrar a una universidad como lo es Parsons, posicionada como la quinta mejor en el ranking del portal especializado Business of Fashion, no es cualquier cosa, sus alumnos compiten constantemente para destacar. Muñoz recordó su experiencia:

“Creo que le debo mucho de mi experiencia a mis profesores, que están comprometidos no solo con la academia pero además ellos estuvieron constantemente trabajando por su lado en proyectos que cambian la industria y por extensión me inspiraron a hacer lo mismo. No solo eso, pero estar en Nueva York , en donde todo está cambiando , se ve donde surgen las nuevas tendencias, estar expuesto a miles de influencias y el millón de oportunidades que hay hicieron que mi experiencia en Parsons fuese aún más gratificante. No obstante, es una universidad con personas talentosísimas, es muy competida y hay que trabajar duro”.

Cortesía: Josefina Muñoz

Algo que resulta fundamental en la formación es tener referentes sólidos, Josefina Muñoz confesó cuáles son los suyos a la hora de diseñar:

“Me gusta mucho lo que hizo Phoebe Philo durante su tiempo en Céline, también Helmut Lang en los noventas, Martin Margiela y Dries Van Noten son otros referentes. Me gusta mirar obras de artistas como Bruce Nauman, Joseph Beuys, Pia Camil. Pero creo que es importante saber buscar referentes para cada colección”.

El negocio de la moda es criticado fuerte y constantemente, a pesar de que en los últimos años ha mostrado un cambio positivo, queda un largo camino por recorrer. Josefina también conversó sobre los problemas que atañen a esta industria.

“Creo que hay más de uno, pero en mi opinión es la desigualdad y el abuso con las maquiladoras, que el pago es de centavos por día, las condiciones de trabajo son inhumanas hasta usando a menores en las fábricas. Pero creo que el problema se extiende a el consumidor, que muchas veces está más que tranquilo comprando ropa de 2 dólares sin cuestionarse quién está al final de la cadena. Creo que el poder adquisitivo es la herramienta más poderosa que tiene el comprador para exigir mejores productos y una mejor industria, es importante estar informados y cuestionar lo que consumimos para al final tener la conciencia de que nuestro dinero estará destinado a mejorar la manera en que vivimos”.

Naturalmente, Josefina Muñoz no podría quedarse sin expresar de qué trata ‘No Me Copies’, su trabajo de grado:

“Cuestiona los orígenes de las barreras sociales, de la autoría y las relaciones de poder que se generan a través del consumo de moda de lujo y el efecto de imitación que permite al producto llegar a poblaciones que generalmente no pueden pagar original. A través de procesos que se superponen y distorsionan, la exclusividad de la alta moda con cosas simples y comunes, el propósito es generar sistemas y plataformas que permitan a los usuarios de diferentes orígenes participar en la reconstrucción de las definiciones de lujo y valor, y en consecuencia desacreditar las jerarquías y descomponer las estructuras de poder. Así desarrollé una serie de piezas que combinaban aspectos tanto del mercado de copias como el original”.

Asimismo, contó de qué trata su proyecto ‘Comer Pollo y Tomar Café’: Pues parte de la creación de ‘comer pollo y tomar café’ fue pensando en que la moda en sí es muy excluyente, entonces quería incluir actividades culturales universales, realmente democráticas (que todo el mundo pueda hacer), donde se reúnen la cultura popular y lo que es considerado lujo, y esta reunión pretende resaltar el patrimonio cultural de la comida y la moda. ‘Comer pollo y tomar café’ tiene tanto patrimonio como Hermès, o tomar té en Inglaterra. La primera reunión tuvo lugar en la Ciudad de México y luego hubo otras 2, en Parsons y luego en Art Basel en Suiza. Fue activada por un taller de guantes de plástico de lujo, como en Colombia comemos pollo con guantes, lo cual creí que era universal, pero para mi sorpresa no lo es, esto dio la oportunidad de comer pollo con guantes de lujo de marca. La gente que fue a comer pollo y tomar café dejó huesos y filtros de café que luego reutilicé e introduje en la colección como accesorios y joyería“.

Josefina Muñoz explica cómo es su proceso de creación: “Empieza identificando una oportunidad en donde pueda haber un cambio o una mejora, haciendo mucha investigación , tratando de entender lo más que pueda del contexto en donde voy a diseñar primero, eso incluye visitar lugares relacionados al usuario con el que quiero trabajar o la comunidad, haciendo entrevistas, leyendo sobre cosas que se han desarrollado al respecto y al mismo empezar a hacer interacciones o borradores y constantemente ir adaptándolos a medida de que avanza la investigación. Pero una parte fundamental es entender el contexto desde adentro lo más posible y a partir de eso empezar el proceso creativo“.

Cortesía: Josefina Muñoz

Uno de los temas más comunes en la conversación de la moda es el vestuario genderless, es decir, sin barreras de género, la protagonista de esta historia dio su opinión:

“Yo personalmente intento no definir para quién diseño, ya que creo que no hay que encasillar al usuario o excluirlo, por eso en mis fotos intento incluir un demográfico más amplio. Creo que la moda es moda y quien quiera usarla debe poder hacerlo sin restricciones, es el usuario el que debe poder tomar acción y consumir lo que le sea relevante”.

Dejando el prejuicio que asume que la moda es banal, la diseñadora colombiana también explica por qué es funcional:

“Es mucho más que solo la ropa, más que una función es una necesidad para maniobrar en la sociedad. Es comercio, cumple la función de proteger, como soporte de identidad y expresión, para sentirse parte de y al mismo tiempo diferenciarse, como un medio de comunicación emocional y físico. Un megáfono para la articulación donde las palabras simplemente no funcionarán, un impulso que hace que un día terrible parezca mucho mejor, y en caso de que todo salga mal , sentir que uno tiene una armadura, como una forma de escapismo”.

Finalmente, Josefina Muñoz expresó cómo le gustaría perfilar su carrera hacia el futuro:

“Espero poder seguir diseñando pero que la industria haya avanzado a un territorio en donde el diseñador se perfile como actor de cambio, creo que seguir trabajando en temas sociales. He trabajado con comunidades artesanas durante algún tiempo y creo que es un punto intermedio entre la moda y lo social que tiene mucho campo para avanzar y desarrollarse sanamente”.

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