La mujer que equilibra a Simón Gaviria

La mujer que equilibra a Simón Gaviria

9 de febrero del 2011

La vida de Margarita Amín se mueve entre el montaje de su nuevo apartamento de recién casada, el estudio de una segunda maestría, y la administración del centro de Bikram Yoga. Además de moldear el cuerpo, el yoga de esta cartagenera contribuye a mejorar enfermedades crónicas y adicciones.

Ella no es una yogui de tradición. Abandonó su carrera de administración de empresas en la Universidad de Miami, con práctica en el banco portugués Espirito Santo y su MBA internacional, para dedicarse al yoga y convertirse en instructora. Mientras estudiaba en Melbourne, Australia, una de sus profesoras de la maestría, Amanda Sinclair, la llevó a cuestionarse sobre su verdadera vocación y fue entonces cuando Margarita cambió su rumbo.

De Australia viajó a San Francisco, donde se certificó como entrenadora de Ashtanga Yoga, como paso previo para iniciarse en el Bikram, creado por el gurú Bikram Choudry hace más de treinta años. Aprendió el dominio físico del cuerpo y descubrió la filosofía de una clase específica de yoga que actúa como terapia preventiva-curativa , además de su rol tonificador para el cuerpo. Con la certificación en la mano, estuvo en Bruselas, Nueva York y Miami, y después de seis meses de prácticas regresó hace un año y medio al país.

Uno de sus primeros éxitos profesionales fue con Simón Gaviria, cuando eran novios. Después de diez años de fumarse un paquete diario de cigarrillos y de haber fracasado con parches y pastillas en su intento por dejarlo, Margarita lo convenció para que practicara Bikram. Su primera sesión fue en Nueva York, durante una visita a su novia en las vacaciones de 2009. La práctica ininterrumpida de 21 días en un centro neoyorquino fue la clave de su desintoxicación. El Bikram Yoga se convirtió en una forma de vida y un punto de unión con Margarita.

¿Cuál es el secreto de esta práctica milenaria? Ejercer presión en los diferentes órganos del cuerpo y oxigenar la sangre, con la ayuda de las 26 posturas que se hacen en los 90 minutos de duración de cada sesión. Quienes la practican se encierran en una sala climatizada a 40 grados de temperatura y 40% de humedad, donde el calor les ayuda a eliminar toxinas, prevenir lesiones, activar las células y regular el sistema inmunológico.

El Bikram se practica en un salón con espejos para que las personas vean cómo hacen cada postura y la comparen con la de su instructor, para corregirla. La rutina se repite para conseguir  resultados efectivos. Hay posturas para quemar calorías y grasa, activar el sistema circulatorio, controlar los problemas de espalda y columna, incentivar el sistema reproductivo en las mujeres, combatir la disfunción eréctil en los hombres, enfrentar los problemas digestivos y adquirir autocontrol, paciencia y disciplina.

A pesar de sus obligaciones legislativas, Simón le saca tiempo al yoga para practicarlo al menos tres veces entre semana, además de los sábados y domingos. Bajó nueve kilos y maneja con más tranquilidad el ajetreo de su vida política. Come sano y juega fútbol, como lo ha hecho siempre desde niño. A sus amigos Roberto Arango y Tomás Uribe ya los inició en el yoga. Ojalá pueda hacerlos con unos cuantos políticos más. Le vendría bien a todos.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO