Minifalda, símbolo del empoderamiento femenino

Minifalda, símbolo del empoderamiento femenino

12 de julio del 2018

Es claro que la década de los 60′ tuvo una gran repercusión en la historia de la humanidad, no solo a nivel político, pero también social, ya que fue el momento clave en que la juventud se alzó y debatió sus intereses, exigiendo una educación de calidad, no más guerra y más libertad en el amor y la sexualidad. Este cisma también ocurrió en la industria de la moda, porque hasta ese momento, el primer referente en cuanto a lo que se debe usar siempre había sido París, esto cambió de repente, dando un fuerte paso al empoderamiento femenino.

La capital francesa entonces quedaría en un segundo plano, mientras que Londres, con su rebeldía excitante se posicionó durante estos años como el perfecto ejemplo de lo que en ese entonces era cool y transgresor. El ejemplo perfecto, en términos de vestuario, es la minifalda, cuyo origen es debatible, André Courreges, John Bates y Jean Varon alegaron ser sus creadores, pero sin duda, Mary Quant fue quien personificó la idea de este revolucionario elemento, que atravesó barreras las barreras del prejuicio arcaico.

Mary Quant en un minivestido (1966).

Londres era el centro de todo lo que se consideraba lleno de estilo, la minifalda llevaba la batuta de lo que era una nueva era en el planeta Tierra. Valery Steele, directora y curadora jefe del Fashion Institute of Technology de Nueva York, dijo en una entrevista, “Fue en gran medida una expresión de esa cultura de los jóvenes y del inicio del movimiento de liberación sexual que trajo la invención de la píldora anticonceptiva. Fue como un momento histórico”.

Hasta antes de 1960, la minifalda era algo que ni siquiera sonaba, a duras penas era vista en deportistas y bailarinas. Gracias a la disciplina de la danza fue que la diseñadora Mary Quant decidió propulsar esta prenda. “Una vez, escuché la música que venía de al lado y cuando me asomé vi una clase de zapateo y en el medio de la habitación, una chica un par de años mayor que yo, que reflejaba todo lo que yo quería ser”.

Cortesía: Zara

¿Y qué hay del nombre? Obvio mini viene del pequeño tamaño, a mitad del muslo y generalmente de unos 25 centímetros de longitud (aunque suele variar), pero la verdadera razón se debe a que Quant tenía como coche favorito el Mini Cooper, “El miniauto combinaba perfecto con la minifalda; hacía todo lo que uno quería, se veía genial, era optimista, exuberante, joven, coqueto… todo en su justa medida”, así lo menciona ella en su documental Mary Quant, Mini Cooper, Minifalda.

Cortesía: Zara

Esta vestimenta, naturalmente, causó eco en toda la sociedad, aunque no de manera positiva en su totalidad, las generaciones mayores rechazaban por completo el uso de las minifaldas. Hasta entonces, las mujeres jóvenes debían vestirse como sus madres, de manera “recatada” y lo único que podía cambiar eran los colores.

Cortesía: Zara

Al Quant empezar a vender este hit en los escaparates de su tienda Bazaar, en la calle King’s Road, los ejecutivos golpeaban las vitrinas y gritaban “Es obsceno, es desagradable”. Pero no solamente la gente del común desaprobaba su uso, Coco Chanel calificó a la minifalda de “sencillamente horrenda”, pero bueno, ¿qué se puede esperar de una simpatizante nazi?

Mary Quant menciona que ella en realidad no fue la creadora de la minifalda, fueron las chicas que salían la calle a vivir su juventud, a divertirse sin prejuicios, con ojos al estilo Bambi, corte de pelo mod, medias de colores brillantes y botas a la altura de la rodilla o zapatos de correa.

En la actualidad, con el fin de reivindicar esta vestimenta, el museo Victoria and Albert de Londres oficiará un exposición en retrospectiva de la minifalda, disponible al público desde el 6 de abril de 2019 a 8 de marzo de 2020.

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