La moda unisex llegó para quedarse

La moda unisex llegó para quedarse

22 de septiembre del 2017

Lo unisex, que no distingue barreras de género, es una estética y filosofía de operar y mostrar en la industria de la moda.

Para nuevos grupos generacionales que demandan respeto e inclusión, la industria de la moda no se ha quedado atrás en creatividad y genialidad. Teniendo en cuenta que no es algo del todo nuevo, esta industria se inspira en sus raíces subversivas y expone relevantes ejemplos que muestran cómo en cuanto a moda no hay límites para en cuanto a género se trata.

El vestuario es una carta de presentación y qué mejor manera, que una que no se limita por las etiquetas para vestir a hombres o a mujeres.

Le Smoling, Yves Saint Laurent. Flickr

Teniendo en cuenta su naturaleza revolucionaria, el contexto y reproducción de esta estética, que es más que una tendencia o una moda, se le puede nombrar, a parte de unisex, andrógino o adroginia, genderless o en su versión rebelde, genderfuck, haciendo referencia a la ausencia de un género marcado. Porque se parte de que el género es una construcción social, que las personas tienen libertad de vestirse de acuerdo a lo que sientan. Como dijo el escritor argentino-francés, Copi, “¿Qué es ser mujer? Pues vestirse como una”.

Jean Paul Gaultier. Wikimedia

Ahora, yendo directamente a la industria de la moda, se puede adoptar el ejemplo que dio la actriz clásica de Hollywood, de origen alemán, Marlene Dietrich, que usó un traje de sastre varonil en la década de 1930, algo sumamente transgresor. Coco Chanel puso de moda que la mujer se vistiera con la ropa de su amante, con elementos masculinos, el pantalón ancho, la camisa holgada blanca, el cinturón de cuero. Pero fue hasta finales de los sesenta y principios de los setenta, que el argelino Yves Saint Laurent impusiera en el estilo parisino, uno de sus más grandes éxitos, Le Smoking, un traje de sastre, pero esta vez, lleno de sexualidad y empoderamiento femenino. Fue un estilo que generó polémica.

Haider Ackermann. Instagram

Llevándolo al siglo XXI, los diseñadores y creativos de la moda continúan con el legado y llevan a un nuevo nivel la estética unisex. Cuando el parisino Hedi Slimane fue director creativo de Saint Laurent, cargo que desempeñó desde 2012 hasta 2016, borró de gran manera las barreras de género. Impuso trajes, parkas y jeans masculinos para las chicas; así camisas transparentes, pantalones apretados, abrigos de piel en una gran variedad de colores y botas de tacón alto, para los chicos. Una estética andrógina.

El ejemplo perfecto para 2017, de ignorar el género y crear ropa para el público en general (no hombre, no mujeres) es de Alessandro Michele, de Gucci, quien decidió presentar sus colecciones en shows que unen el vestuario de las líneas masculinas y femeninas, algo que ha venido enseñando durante las últimas tres temporadas. Sus prendas tienen alto detalle, bordados, brillantes, brocados, volados, una visión muy romántica. Otras casas de moda que abrazan este estilo son, Jean Paul Gaultier,Helmut Lang, Céline, Vivienne Westwood, John Galliano, Alexander McQueen, Dries van Noten, Maison Margiela y J.W.Anderson; de origen colombiano está Haider Ackermann.

Hedi Slimane para Saint Laurent. Youtube

Esto no solamente se dedica a la ropa, también se puede ver en el ámbito de la belleza, del maquillaje. Como ejemplo, Tom Ford, reconocido por un estilo sensual y arriesgado, en sus últimas campañas publicitarias se puede ver a los modelos con estilo andrógino, los chicos llevan lápiz labial y tienen un aire femenino. Este sin duda, el que los hombres y mujeres puedan usar la misma ropa, es una avance en la moda que repercute en la sociedad.