“Llevo 40 años esperando el momento de presentarme a Colombiamoda”, Pepa Pombo

24 de julio del 2017

El sueño se le cumplió a la diseñadora quién inauguró la versión 28 de la feria textil en Medellín

“Llevo 40 años esperando el momento de presentarme a Colombiamoda”, Pepa Pombo

Pepa Pombo es nombre de tradición, de herencia, de técnica y de arte. Ha pisado lugares que solo pensó que visitaría en sueños: Milán, Sao Paulo, Nueva York, Guatemala, México, Alemania. Ha vestido a mujeres poderosas de varios países. Su estilo es único e irrepetible: los vestidos y prendas que diseña no se encuentran en ningún otro lado. Pepa tiene un dicho: “En mi tienda  no se permite copiar”.

Lleva más de cuatro décadas en este oficio. Que para ella es su vida, su todo. Con esfuerzo ha conseguido reconocimiento y prestigio. Ahora, después de tantos años de duro trabajo obtuvo otro gran logro: abrir la feria textil más importante del país. “Llevo 40 años rogando para abrir un Colombiamoda, esto es muy importante  para mí, porque he abierto desfiles en otros países pero jamás en mi país”, dijo.

Para Pepa, este ha sido un trabajo arriesgado. Su meta no sólo era llegar a Nueva York con sus prendas. Ahora que miles de compradores internacionales tienen la oportunidad de ver sus creaciones en la lujosa tienda Bergdorf Goodman, en la Quinta Avenida de Nueva York, su objetivo, aunque hay algunos que no quieran creer, es llegar a Medellín con su estilo colorido que marca la diferencia.

Cuando regresó a Colombia, a los 16 años, luego de estudiar su primaria y bachillerato en Lima, vio una ciudad muy triste y apagada; la gente se vestía de gris, café, negro y azul oscuro. “Hay que darle vida, color, emoción a esta ciudad”, pensó. Cuando salía con su mamá a dar un paseo, en cualquier tienda ella tocaba las prendas, tocaba los manteles, los sacos, hasta el blazer de los hombres. Su madre siempre la regañaba y le decía que eso era de mala educación.

“¿Qué quieres estudiar?”, le preguntó su papá un día. Pepa, sin pensarlo le dijo Bellas Artes. “Mi papá me respondió, no quiero una hija bohemia, entonces como aprendí el oficio de la pintura, pagué mi carrera de diseño textil en la Universidad de los Andes”. En los salones de esa universidad,  Pepa se vestía diferente, y empezó a marcar una pauta entre sus compañeros. Todos comenzaron a preguntarle ¿Dónde compraste esa chaqueta? ¿Quién te hizo ese vestido?, ella solo respondía: “yo lo hice”.

Vea también: Colombiamoda prende motores para su feria

El color de sus prendas tiene su origen en los innumerables viajes que hizo en su juventud a México, país en el que actualmente reside. “Me llamó la atención el algodón, las texturas, las flores, sus bordados, no es que no lo tengamos, pero es que no lo hemos tomado como parte de nuestra cultura, ellos sí”.

Aunque su estilo nació en Bogotá, no fue esta la ciudad en la que despegó su éxito. En realidad, se dio a conocer en el exterior. Según Pepa, aquí en la capital no encajaban sus prendas: la sociedad de los años 80 que era muy conservadora a la hora de vestirse.

Entonces viajó a México, ciudad en la que inició su marca. Allí inauguró su segunda tienda. Comenzaron a salirle contratos para vestir a actrices de Televisa, y poco a poco fue despegando. Allí se dio cuenta que era más reconocida en el extranjero que en su propio país:”nadie es profeta en su propia tierra”.

Las mujeres de Colombia quisieron vestirse de Pepa Pombo porque vieron sus prendas en el exterior y querían saber por qué ese estilo estaba marcando tendencia. Entonces, empezó a relucir el estilo colorido en las tardes grises de lluvia que tiene la capital colombiana.

Después de unos años, su hija Mónica Holguín, ha seguido el legado de la marca. Siempre ha admirado a su madre, por la tenacidad y pasión con la que construye una prenda. “Recuerdo que mi madre siempre que un proveedor le vendía fibras, le decía tráigame lo que nadie quiere comprar, lo que no se ha vendido, lo que nadie se quiere poner”. Y cuando la gente veía lo que Pepa podría hacer con esas fibras decían “wow”.

“El éxito de cualquier prenda está desde el principio, no podría comprar una tela hecha, porque no sabría qué hacer, no sé cuántos hilos tiene, qué le hicieron, qué proceso tiene, me sentiría copiando algo que no es mío, que no me pertenece”, comentó Pepa.

Lea también: El plan para aprender gratis en Colombiamoda

En alguna ocasión, recuerda Pepa, decidió que su hija Mónica debía seguir este gran legado que le había costado tantos años de sacrificio.  “Llamé a Mónica desde México, ella estaba en Bogotá y le dije que tenía un desfile en Panamá, que por favor empacara todo lo que había en vitrina y lo llevará al desfile en el vecino país, a lo que su hija le respondió: mamá cómo vas a desfilar prendas que se están vendiendo, hay que hacer una colección nueva”.

Después de un mes y medio de arduo trabajo por parte de Mónica, que le aseguró a su mamá que no se preocupara y que depositara la confianza en ella, llegó con varias maletas al aeropuerto de Panamá. Pepa estaba emocionada de ver las prendas, pero su hija no le dejó ver nada. En la noche, en el desfile, Pepa lloró al ver la colección. “Era totalmente nuevas las prendas, en realidad era el mejor desfile que había visto en toda mi vida”.

Our #FicusPants styled by @oliviaivey – ph @jordan__walczak #Savanna #PepaPombo

A post shared by Pepa Pombo (@pepapombocom) on

Sin embargo, Pepa es una mujer que no se duerme en los laureles. “A mí no me aplaudan, a mí demen un cheques”, manifestó entre risas. “Al ver la primera colección de Mónica le dije, a mí me gusta, pero si se vende es porque es buena, y se vendió todo, entonces le comenté: ‘mi amor tienes que trabajar conmigo’”.

“Lo que me gusta de Pepa es que hay que empezar de cero, se parte desde el hilado, ella misma hace la tela y lo convierte en prenda, es algo único, el proceso no se ve en otro lado, por eso las prendas son apetecidas en cualquier país del mundo”, dijo Holguín.

Son años los que han pasado para que la marca reluzca. Para Pepa los años son importantes, pero lo más importante es que la gente lo acepte, le guste y lo pague.

“Todo el mundo trata de hacer lo que tú haces, el hecho de que estés en esta tienda,  hay una orden latente que te dice aquí no  se copia absolutamente nada, no se puede voltear a mirar a ver algo parecido, hay cosas que veo parecidas y si lo vi, no se hace, y si es algo similar, tampoco se hace, son piezas únicas, son obras de arte”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO